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24 de Agosto 1833 - Argentina

Nació en Carmen de Patagones Luis Piedra Buena, precursor de la presencia y dominio argentino en los mares y tierras australes.
Fue un marino argentino cuyas acciones en la Patagonia occidental y Tierra del Fuego consolidaron la soberanía nacional, cuando esas tierras estaban poco habitadas de pueblos tehuelches y casi nula de población blanca, y que no eran protegidas por el Estado Nacional. Sus biógrafos lo consideran uno de los más relevantes próceres patagónicos. Piedra Buena alcanzó en el escalafón naval el grado de teniente coronel de Marina que se equipara actualmente al de capitán de fragata.
Su apellido es motivo de controversias pues hay quienes lo escriben Piedra Buena mientras que otros lo hacen Piedra Buena. Sin embargo la versión correcta es la primera. Así está asentado en los documentos oficiales, así firmaba él y, como consecuencia, así figura en la Ley N° 22836 promulgada para el homenaje de este marino, cuando se cumplieron cien años de su fallecimiento.
Breve Cronología de su vida en el Mar y contactos con el pueblo tehuelche
En 1848, con goleta propia, Piedra Buena toca las islas Malvinas para cargar víveres y luego continuar hacia el cabo de Hornos, cruza al continente antártico cazando ballenas, y regresa a su ciudad natal Carmen de Patagones.
En 1849, Piedra Buena zarpa del puerto de Montevideo a Tierra del Fuego, ya como oficial, para aprovisionar a los misioneros anglicanos del grupo de Allen Gardiner. Como todo un héroe, rescata en la Isla de los Estados, a catorce náufragos de un buque alemán. Al llegar a la isla Navarino, se entera de que los misioneros ingleses se habían trasladado a Puerto Spaniard, y dirigiéndose allí por el canal de Beagle, se encuentra con una de las dos naves con siete cadáveres, no encontrando la otra adonde estaría Gardiner (esa característica de solidaridad y arrojo quedaría como eslogan de marino que fue Piedra Buena).
En 1850 es el primer oficial de la goleta «Zerabia». Lleva lanares y vacunos a las Islas Malvinas. Regresa a la Antártida. Navega los canales fueguinos, conoce a los pueblos aonikenk de la Patagonia (hoy más conocidos como "tehuelches" o "patagones"), tratando de inculcarles el sentido de la Patria.
En 1854, Piedra Buena otra vez auxilia a 24 náufragos de un temporal.
En 1855, al mando de la goleta «Manuelita», armada por el capitán norteamericano William H. Smiley (maestro de Piedra Buena y apodado “el cónsul de los mares”), rescata de la muerte en Punta Ninfas a la tripulación de la barca ballenera «Dolphin», de los Estados Unidos.
En 1859 remonta el río Santa Cruz, llegando a una isla fluvial a la que denomina "Pavón", la cual le es cedida por el gobierno, instalando en ella una factoría y además, habilita un puesto de apoyo en la Isla de los Estados, al este-sudeste de Tierra del Fuego, llamado Puerto Cook.
En 1860, cuenta con su propio buque, la goleta «Nancy», que procede a armar para defender el territorio y las costas del sur patagónico, en tanto continúa salvando vidas. Como pasaban los meses y no se tenía noticias de la nueva misión anglicana (fundada en octubre de 1859) ni de la goleta «Allen Gardiner», el pastor George Pakenham Despard —padre adoptivo de Thomas Bridges— de la misión anglicana de la isla Vigía del archipiélago de Malvinas (había sido fundada en 1856), contrató sus servicios con la goleta «Nancy» en la que se dirigió a bahía Wulaia (en la costa occidental de la isla Navarino), a la que arribó en abril de este mismo año, encontrándola fondeada y desmantelada en el puerto, siendo su único tripulante el cocinero Alfred Cole, en pésimas condiciones físicas y mentales.
En 1862, arma en la Isla de los Estados un pequeño refugio en cabo San Juan —futuro lugar que en abril de 1884, el comodoro Augusto Lasserre construiría el Faro de San Juan de Salvamento, más conocido como “el faro del Fin del Mundo”— quedando al cuidado de los hombres de su tripulación y alzando en él la bandera nacional.
En 1863, arriba a la bahía San Gregorio, en la orilla continental del Estrecho de Magallanes, y hace amistad con el cacique Casimiro Biguá —un importante tehuelche criado desde 1829 por el marino argentino de origen francés y comandante del fuerte de Carmen de Patagones, Francisco Fourmantin— transportándolo a Buenos Aires y consiguiendo de las autoridades nacionales designar oficialmente a Biguá “Cacique de San Gregorio”. Piedra Buena obsequia a Biguá el pabellón de su barco, que ha dejado de llamarse "Nancy" para nombrarlo como al heroico marino criollo: «Espora». Escribe sobre un peñasco del cabo de Hornos: “Aquí termina el dominio de la República Argentina” (señalando el extremo sur reclamado por Argentina en el Continente de América).
En uno de sus viajes a la ciudad de Buenos Aires, el 22 de julio de 1863, fue iniciado en la Logia Obediencia a la Ley Nº 13, y el 2 de diciembre de 1864, el Gobierno Nacional, por defender la soberanía argentina en la Patagonia, le entregó los despachos de “Capitán honorario sin sueldo”.
Transcurrieron los años y Piedra Buena siguió su labor de socorrer náufragos, dejando a veces abandonados sus intereses comerciales y a la vez, inculcando a los aborígenes que ellos mismos eran hijos de la República Argentina, cuya soberanía debieran defender. Numerosas navegaciones siguió realizando por las costas de la Patagonia, Malvinas y Tierra del Fuego.
En 1868, el gobierno le otorgó las primeras concesiones de tierra en el Sur, entregando a Piedra Buena las isla Pavón y la Isla de los Estados. El 2 de agosto de 1868 contrajo enlace con Julia Dufour quien fue su compañera y con la cual tuvo cinco hijos: Luis, Ana, María, Celestina, Julia, Elvira. Una vida llena de sufrimientos hizo que esta valiente mujer falleciera el 6 de agosto de 1878, siendo ella quien había sido el sostén del caballero de mar, ayudándolo y compartiendo con él sus ideales, representando de esta manera a las pioneras argentinas, siendo la primera mujer blanca que pisó suelo santacruceño.
Viajando con la goleta «Espora» a la Isla de los Estados, en marzo de 1873, allí lo sorprendó un terrible temporal que abatió la nave contra las rocas, produciéndose la pérdida de la misma. Con los restos de esta nave y luego de una ardua tarea, construyó el pequeño cúter «Luisito», navegando hacia el pueblo chileno Punta Arenas. Desde este punto volvieron a la isla antes citada, salvando en esa oportunidad a los náufragos del buque «Eagle» y del «Dr. Hanson».
Por los acontecimientos antes citados, Alemania premió el acto de arrojo y envió a Piedra Buena un magnífico anteojo en un estuche cuya plaqueta rezaba:
"Nosotros, Guillermo, por la Gracia de Dios Emperador de Alemania y Rey de Prusia: Consideramos esta caja como recuerdo de gratitud al capitán D. Luis Piedra Buena, del buque argentino "Luisito", por los servicios prestados en el salvamento de la tripulación del Dr. Hanson naufragado en octubre de 1874".
El gobierno de la República Argentina le dio los despachos de sargento mayor con grado de teniente coronel, el 17 de abril de 1878.
En 1882, intervino con la «Cabo de Hornos» en la expedición científica a la Patagonia meridional, del marino italiano Giácomo Bove. El viaje tuvo una duración de ocho meses y reconoció como centro principal de observación la Isla de los Estados, que el gobierno había otorgado a Piedra Buena.
El 8 de noviembre del mismo año, el presidente de la Nación Julio A. Roca, le dio el grado efectivo de teniente coronel de la Marina de Guerra.
La Isla de los Estados, la Antártida, río Santa Cruz, Tierra del Fuego, angosturas del Magallanes, Punta Arenas, cabo de Hornos en la isla homónima, son jalones de sus proezas náuticas.
Escribió varias memorias que presentó al Gobierno Nacional y estableció relaciones amistosas con las tribus de la Patagonia, a las cuales trato de inculcar por diversos medios el sentimiento de la nacionalidad. En muchas correrías por los mares del Sud, salvó a centenares de náufragos por lo cual fue objeto de menciones honoríficas y condecoraciones por parte del Gobierno Europeo. El Gobierno de su país premió tan meritorio servicios confiándole el grado de Capitán Honorario y posteriormente el de Teniente Coronel de la Armada poniendo bajo sus órdenes la Corbeta «Cabo de Hornos».
A este embajador “sui generis” se le daban sólo instrucciones verbales, "pagándole" con honores y concesiones que nada costaban. En la actualidad, su nombre figura sólo en cuatro decretos oficiales.
Los barcos que comandó
Goleta Manuelita
Bergantín Nancy (luego cambió su nombre a Espora)
Cúter Luisito (que fuera llamado así en honor a su segundo hijo, fallecido muy joven)
Goleta Santa Cruz
Goleta Cabo de Hornos
A lo largo de una vida en la cual pasó más tiempo en el mar que en tierra Piedra Buena se constituyó en el arquetipo del marino que arriesga vida y barco para salvar a quienes naufragaban en las aguas tormentosas del Atlántico Sur. En especial su área de rescate estuvo centrada en la Isla de los Estados donde en 1862 construyó un refugio para quienes naufragaban en sus costas. Su primer salvamento fue justamente en esta isla cuando contaba tan solo con 16 años de edad y era tripulante del velero "Davison" del capitán Smiley. En esa ocasión rescató a catorce tripulantes de un barco alemán que se había estrellado contra las rocas de la Isla de los Estados en la cual no había señalización alguna. El último de sus rescates fue en el mismo lugar en diciembre de 1881 cuando la barca inglesa "Pactolus" naufragó en medio de una gran tormenta. Su gesta solitaria y solidaria en esos mares, cuando el Estado estaba ausente, orientó e inspiró posteriormente todos los esfuerzos argentinos en lo atinente a la búsqueda y rescate de la vida humana en el mar en su vasta área de responsabilidad.
El 10 de agosto de 1883 a las 2045 horas el Comandante Luis Piedrabuena murió en la calle Tucumán N° 50 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Según el Contraalmirante Laurio Destefani "un dolor sin palabras golpeó a los hombres de la Armada: se había ido el más marino de los marinos."
«La pasión de su vida fue asegurar para la patria los vastos territorios del sur argentino...por mucho tiempo los defendió solo con un pequeño buque de su propiedad.»
Bartolomé Mitre; diario La Nación

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