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29 de Agosto 1822 – Perú

Desde Lima, Perú, el general don José de San Martín escribió al general don Simón Bolívar su famosa carta en la que le explica las causas por las cuales no se pusieron de acuerdo. Leer más...

Por: Horacio Juan Cuccorese.

Lo esencial de la entrevista de Guayaquil
Los Libertadores San Martín y Bolívar se entrevistan en Guayaquil en julio de 1822. Al término de las conferencias, San Martín le propone a Bolívar ser prudentes y mantener en reserva los resultados de la conversación. ¿Por qué callar? ¿Cuál es la razón del secreto? Es por un noble propósito: se requería guardar silencio para mantener incólume la unidad sudamericana. A juicio de San Martín, los resultados de la entrevista son desconsoladores. La desinteligencia era manifiesta puesto que no se había logrado el acuerdo para que ambos Libertadores terminaran, juntos y prontamente, la guerra de la independencia. San Martín se retira voluntariamente del escenario de sus triunfos. Hace un verdadero sacrificio por amor a América independiente, dejando libre el camino para que Bolívar apresure sus pasos y conquiste la independencia definitiva. El silencio varonil de San Martín no es debidamente comprendido y surge una leyenda de las tinieblas. Se dice que San Martín, vencido por el genio de Bolívar, se ve obligado a emprender el ostracismo. Falsa apreciación de la realidad. Pero importa poco. San Martín sabía que las nuevas generaciones de americanos y la historia juzgarían, con verdad y justicia, su actitud de hombría de bien. Efectivamente, llegada la hora de la verdad histórica, que se apoya sobre base documental, genuina y veraz, se llega a la conclusión que San Martín es ejemplo de virtud.
Historia objetiva
San Martín le propone a Bolívar, en enero de 1822, dialogar sobre los intereses generales de ambos Estados, la enérgica terminación de la guerra que sostenemos y la estabilidad del destino que con rapidez se acerca a América. El encuentro es diferido como consecuencia de las maniobras militares de Bolívar en Quito. Se agudiza la cuestión de la soberanía de Guayaquil. Bolívar sostiene la tesis de que Guayaquil forma parte de Colombia. San Martín razona de manera diferente. Dice: “siempre he creído que en tan delicado negocio, el voto espontáneo de Guayaquil sería el principio que fijase la conducta de los Estados limítrofes, a ninguno de los cuales compete prevenir por la fuerza la deliberación de los pueblos”. Prosigue: “dejemos que Guayaquil consulte su destino y medite sus intereses para agregarse libremente a la sección que le convenga, porque tampoco puede quedar aislada sin perjuicio de ambos. Bolívar no cree, en cambio, que Guayaquil tenga derecho a exigir de Colombia el permiso para expresar su voluntad para incorporarse a la república, pero accede a consultar al pueblo de Guayaquil”. Finalmente la decide incorporar a Colombia. San Martín manifiesta su inconformismo, expresando: “V.E. no ignora que Guayaquil, provincia libre, se encuentra bajo el Protectorado del Perú. Tampoco ignora que batallo ejerciendo sin reservas el apostolado de la libertad, por lo que estoy impedido de reconocer a Colombia soberanía en ese territorio. Rehuso el conflicto, porque la retrotracción sería guerra fratricida. No sacrificaré la causa de la libertad a los pies de España.” San Martín le escribe a Bolívar: “Yo no quiero ni puedo dejar de esperar que el día en que se realice nuestra entrevista, al primer abrazo que nos demos transigirán cuantas dificultades existan y será la garantía de la unión que ligue a ambos Estados.” Bolívar ofrece, después de las victorias de Bomboná y Pichincha, auxiliar militarmente al Perú. Dice: “El ejército está pronto a marchar donde quiera que sus hermanos lo llamen.” San Martín acepta alborozado tan espontáneo ofrecimiento y expresa: “El Perú recibirá con gratitud todas las tropas de que pueda disponer V.E. a fin de acelerar la campaña.” El buen propósito de confraternidad se confirma en el Tratado de Unión, Liga y Federación perpetua en paz y en guerra, del 6 de junio de 1822. San Martín le informa verbalmente a Bolívar, durante la entrevista, que está decidido a servir bajo sus órdenes para terminar prontamente la guerra de la independencia. ¡Evidente sorpresa! ¿Será sincero el ofrecimiento de subordinación militar que expresa San Martín? La respuesta es rechazar, por delicadeza, tal proposición. Pronto surgen las desavenencias sobre estrategia militar. San Martín plantea la necesidad de que el ejército colombiano auxilie a los hermanos peruanos y Bolívar solamente ofrece tres batallones.
La carta de San Martín a Bolívar, del 29 de agosto de 1822 es reveladora de la realidad: “Los resultados de nuestra entrevista no han sido los que me proponía para la pronta terminación de la guerra. Desgraciadamente yo estoy firmemente convencido, o de que usted no ha creído sincero mi ofrecimiento de servir bajo sus órdenes con la fuerza de mi mando, o que mi persona le es embarazosa.” Luego agrega: “Estoy íntimamente convencido que sean cuales fueren las vicisitudes de la presente guerra, la independencia de América es irrevocable. Pero también lo estoy, de que su prolongación causará la ruina de los pueblos. Y es un deber sagrado para los hombres a quienes están confiados sus destinos, evitar la continuación de tamaños males. En fin, general, mi partido está irrevocablemente tomado. Para el 20 del mes entrante he convocado al primer Congreso del Perú y al día siguiente de su instalación me embarcaré para Chile, convencido que sólo mi presencia es el único obstáculo que le impide a Ud. venir al Perú con el ejército a su mando. Para mi hubiera sido el colmo de la felicidad terminar la guerra de la independencia bajo las órdenes de un general a quien la América del Sur debe su libertad. El destino lo dispone de otro modo, y es preciso conformarse.” Finalmente expresa: “Con estos sentimientos, y con los de desearle únicamente sea Ud. quien tenga la gloria de terminar la guerra de la independencia de la América del Sur, se repite su afectisimo servidor.” San Martín cumple con su promesa de mantener reserva pública sobre el desacuerdo final con Bolívar. En consecuencia, sólo informa al pueblo peruano que el Libertador Bolívar auxiliará con tres de sus bravos batallones y remitirá considerable armamento. Y estas son sus palabras de exhortación: “Tributemos nuestro reconocimiento al inmortal Bolívar”.

Fuente: www.sanmartiniano.gov.ar

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