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4 de Septiembre 1933- Cuba

Ramón Grau San Martín fue electo por la Agrupación Revolucionaria de Cuba (conformada en Columbia en la noche del 4 de septiembre de 1933) como uno de los cinco miembros que conformarían el gobierno de la llamada Comisión Ejecutiva o Pentarquía. 

Ramón Grau San Martín. Médico y político cubano. Ocupó la máxima magistratura de Cuba dos veces durante la república neocolonial. Encabezó el llamado Gobierno de los Cien Días que fue derrocado por la acción de los políticos tradicionales, el imperialismo norteamericano y la nueva casta militar liderada por Fulgencio Batista. Tras la caída del Gobierno de los Cien Días presidió el nuevo Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) en que se afiliaron los elementos reformistas de la década de 1930 y muchos elementos revolucionarios y que lo llevó a la presidencia nuevamente en 1944.

En su segundo mandato renunció a toda su leyenda revolucionaria y encabezó uno de los gobiernos más corruptos de la historia de Cuba. Después del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 le hizo la oposición política y el juego electoral a su antiguo adversario Fulgencio Batista y tras la huida de éste 1 de enero de 1959 permaneció en Cuba, donde murió diez años después.
Nació el 13 de septiembre de 1882 en La Palma, Pinar del Río. Graduado de médico en 1908, obtuvo la Cátedra de Fisiología de la Universidad de La Habana en 1921. En 1930 se unió a los estudiantes en la lucha contra el dictador Gerardo Machado, por lo que estuvo recluido en el Castillo del Príncipe y posteriormente en el Presidio Modelo de Isla de Pinos entre los años 1931 y 1932. Tras una amnistía partió hacia Miami, y allí fue uno de los fundadores de la Junta revolucionaria.
Al caer la tiranía de Gerardo Machado, el 12 de agosto de 1933, se dispuso a regresar para incorporarse a sus actividades científicas y docentes. Fue electo entonces por la Agrupación Revolucionaria de Cuba conformada en Columbia en la noche del 4 de septiembre de 1933 como uno de los cinco miembros que conformarían el gobierno de la llamada Comisión Ejecutiva o Pentarquía. Grau no tuvo conocimiento de su candidatura para pentarca, y se encontraba en su casa en una fiesta de amigos cuando fue avisado por teléfono de su designación. Luego la radio le confirmó la noticia, y finalmente fue avisado oficialmente en su casa de su designación.
En la Comisión Ejecutiva Grau desempeñó las carteras de Sanidad y Beneficencia e Instrucción Pública y Bellas Artes. En medio de la grave crisis en que transcurrieron los cinco días de existencias de este gobierno, Grau se mostró como el más ecuánime de sus miembros y dispuesto a permanecer en su puesto a toda costa. Por ese motivo cuando la Agrupación Revolucionaria de Cuba decidió nombrar un presidente provisional tras la disolución de la Pentarquía, se decantó por Grau San Martín, quien había sido propuesto por Eduardo Chibás.
Al mediodía del 10 de septiembre de 1933, rodeado de miembros del DEU, profesores y militares, Grau San Martín juró el cargo ante el pueblo en la terraza norte del Palacio Presidencial. Grau se negó a jurar ante el Tribunal Supremo de Justicia y sobre la Constitución de 1901 alegando que la misma contenía la Enmienda Platt. Estados Unidos se negó a reconocer su gobierno y sólo establecieron relaciones diplomáticas con el mismo: México, Uruguay, Panamá, Perú y España.
En la mañana del día 12 el presidente dio a conocer su gabinete. Formaban parte del mismo:
El Gobierno de los Cien Días, presidido por Grau dictó un grupo de medidas de corte popular y nacional - antiimperialista que permitieron el apoyo de las masas.
Los partidos burgueses tradicionales, la antigua oficialidad del ejército (que había sido depuesta por las clases y soldados durante el Golpe de Estado del 4 de septiembre y el gobierno de Estados Unidos, que no reconoció el Gobierno de los Cien Días a pesar de los esfuerzos de Grau, se aliaron y atacaron su gobierno.
Grau tuvo que hacer frente a los oficiales amotinados en el Hotel Nacional, que fueron desalojados por el ejército, unidades de la Marina de Guerra y civiles revolucionarios, y a un alzamiento del ABC y otros elementos oposicionistas que casi llegaron a apoderarse de La Habana y que fueron finalmente reducidos tras refugiarse en el castillo de Atarés y ser violentamente bombardeados por mar y tierra.
El embajador de Estados Unidos, Jefferson Caffery, al convencerse de la imposibilidad de derrocar el Gobierno de los Cien Días por la fuerza de los elementos ultraconservadores y tradicionales, buscó la alianza con el nuevo poder militar surgido el 4 de septiembre de 1933 y que encabezaba el jefe del ejército, coronel Fulgencio Batista. Este mediante hábiles maniobras políticas presionó a Grau, quien presentó su renuncia a la Agrupación Revolucionaria de Cuba el 15 de enero de 1933.
Cinco días después, Grau partió hacia México para instalarse posteriormente en Miami. Bajo sus indicaciones, sus seguidores en Cuba crearon el comité gestor del futuro Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), por el que se introdujo nuevamente en la política.
En diciembre de 1938 regresó a Cuba y resultó electo delegado a la Asamblea Constituyente de 1940, presidiendo sus sesiones durante cierto tiempo, mientras su bloque político fue mayoritario.
Fue presidente constitucional de la República, desde el 10 de octubre de 1944 hasta el 10 de octubre de 1948. Su programa de corte reformista, revolucionario en teoría, nunca fue llevado a la práctica, ni siquiera con sus limitaciones, y solamente quedó expresado en la demagogia verbal. En su mandato creció la corrupción administrativa y el gangsterismo hasta límites insospechados. También desató una violenta represión contra el movimiento obrero y campesino.
En aquel ambiente pletórico de escandalosas actividades delictivas se inscribió el ocurrido el 26 de marzo de 1946, hecho que ha pasado a la historia cubana como el “Robo del brillante del Capitolio”. A catorce meses de la sustracción, en el despacho presidencial de Grau se produjo una escena realmente extraordinaria. El mandatario les anunció a los presentes que la joya robada en el Capitolio había aparecido “misteriosamente” en su mesa de trabajo. Grau, interrogado por los allí congregados, insistió que todo había transcurrido de forma anónima y concluyó el espectáculo con una sonrisita enigmática.
La prensa se escandalizó y abundaron las interpretaciones de lo sucedido. Muchos dieron por seguro que el ministro de Educación, José Manuel Alemán, había recuperado el brillante pagando 5 000 pesos por él para ponerlo de inmediato en manos de su protector y amigo: Ramón Grau San Martín. Ambos, se hizo notar entonces, se habían reunido en el despacho del Presidente poco antes del anuncio hecho por el mandatario.
Durante la segunda dictadura de Batista (1952-1958), fue aspirante a la presidencia en dos ocasiones en las amañadas elecciones organizadas por la dictadura para legitimarse.
El 14 de diciembre de 1953, el expresidente Grau, haciéndole el juego electoral Batista declaraba que "hasta sin ley electoral participaría en los comicios". Grau esperaba capitalizar a su favor la antipatía general que el país sentía por Fulgencio Batista al concurrir como candidato único de la oposición.
Batista se presentaba como candidato de los cuatro partidos que habían apoyado el golpe de estado del 10 de marzo: Acción Democrática, Liberal, Demócrata y Radical. Los comunistas no podrían participar en las elecciones por la negativa del Tribunal Supremo Electoral de inscribir el Frente Unido Nacional, nuevo partido bajo el que se agrupaban los ilegalizados marxistas cubanos; los ortodoxos y los auténticos (en sus dos vertientes: los seguidores de Prío y de Aureliano) optaban por el retraimiento electoral ante la falta de garantías.
Así y todo, el Partido de Grau era tan débil que durante el período afiliatorio del 14 al 28 de febrero de 1954 no pudo obtener el 4 % del electorado. El Consejo de Ministros le salvó aplicando a la carrera el llamado Decreto Remache que consagró la participación en las elecciones de todos los partidos que habían participado en la reorganización de 1953 - 1954 aunque no hubieran obtenido el mínimo requerido de afiliaciones para su oficialización. Batista no deseaba concurrir como candidato único y Grau era el único que se prestaba a hacerle el juego electoral.
Grau cerró su campaña a finales de octubre en Santiago de Cuba. El expresidente se había visto muy beneficiado por algunas campañas de voto negativo contra Batista, como la desarrollada por el Partido Socialista Popular. El día 31 de ese mes, ante las cámaras de la televisión el representante de Grau ante el Tribunal Supremo Electoral, Olba Benito denunció la ola de persecuciones y violencia desatada a lo largo de la Isla contra los simpatizantes de la candidatura de Grau y otros elementos antibatistianos. En un viraje de último minuto, Grau se sumó a la corriente abstencionista.
De esa forma Batista concurrió como candidato único de las elecciones presidenciales de noviembre de 1954 y resultó electo con 1 262 587 votos, la más alta cifra de la historia de las elecciones de la República de Cuba. El Consejo Consultivo fue disuelto el 27 de enero de 1955 y el 28 de enero se inició la nueva legislatura del Congreso de la República recién electo. Los seguidores de Grau, demostrando gran oportunismo político, desoyendo las instrucciones de retraimiento de Grau y a pesar de casi no haber sido votados en las elecciones, ocuparon 16 asientos en la Cámara de Representantes y 16 (los que por Ley correspondían a la minoría) en el Senado.
Llamó entonces Grau a boicotear la integración de un Congreso electo en condiciones tan espurias, orientando a los legisladores auténticos el abstenerse de tomar posesión de sus cargos, pero sólo los senadores electos Francisco Grau Alsina y José Miguel Morales acataron sus órdenes; el resto tomó posesión de sus cargos. El intento del expresidente de colocar una ofrenda floral ante el monumento a José Martí en el Parque Central de La Habana, como acto de desagravio en su natalicio, fue impedido por la Policía Nacional, que acordonó su residencia de la 5ta Avenida de Miramar y no le permitió salir.
Falleció el 28 de julio de 1969 en la Ciudad de La Habana.


Fuente: www.ecured..cu

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