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4 de Septiembre 1946- Chile

El radical Gabriel González Videla es elegido presidente tras la muerte de Juan Antonio Ríos. 
Fue un político chileno, presidente de su país entre 1946 y 1952.
En el ámbito político, dos leyes dictadas bajo su mandato tendrían notable trascendencia: la primera es la promulgada en 1949, que otorgaba a la mujer plenos derechos políticos, alcanzando así la igualdad cívica con el hombre. El voto femenino se hacía extensivo a las elecciones parlamentarias y presidenciales, sumando así al proceso democrático a un importante sector del país que había quedado al margen por largo tiempo. Por cierto, González Videla nombró a la primera mujer que ocupó el cargo de ministro de Estado en América Latina: Adriana Olguín, que ocupó la cartera de Justicia.
La segunda es la llamada Ley Maldita: al asumir el gobierno, González Videla contaba con el apoyo de radicales, liberales y comunistas. Sin embargo, una serie de conflictos con algunos de estos últimos, unidos a la presión del gobierno estadounidense, lo llevaron a dictar la Ley de Defensa de la Democracia, mediante la cual se prohibía la existencia del Partido Comunista. Al mismo tiempo, reprimió con violencia las protestas sociales (en particular, las de los mineros) y rompió relaciones diplomáticas con la Unión Soviética y los demás países del llamado bloque oriental.
El poeta y senador comunista Pablo Neruda se transforma entonces en el más fuerte antagonista del presidente, pronunciando en el Senado discursos y publicando artículos contra el Gobierno en el extranjero, ya que el diario del Partido Comunista chileno, El Siglo, estaba bajo censura. Neruda criticó fuertemente a González Videla, llamándolo "rata", lo acusó de ser amigo de los nazis durante sus años de embajador en París y de invitarlos a elegantes cenas a la embajada chilena, de vender el país a empresas estadounidenses (a la primera dama Rosa Markmann le incriminó el ocultar sus orígenes judíos mientras vivieron en Europa durante la Segunda Guerra Mundial), y de enriquecerse comprando diamantes a europeos empobrecidos y casando a su descendencia con las familias más ricas de América del Sur. La furia de Neruda es comprensible si se toma en cuenta que había sido uno de los responsables de su campaña electoral. El poeta no le perdonaría nunca su traición y el que lo persiguiera: en sus libros Canto General y Confieso que he vivido le dedica poéticas injurias, y en el discurso pronunciado al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1971 recordará su huida de Chile.
Una vez producida la salida de los comunistas del gobierno, y luego de una transición dirigida por un gabinete de administración donde proliferaban las figuras independientes, en especial Jorge Alessandri Rodríguez en el Ministerio de Hacienda, González Videla llamó a conservadores y liberales, constituyendo, junto con los radicales, demócratas y una facción de socialistas, el llamado gabinete de Concentración Nacional (julio de 1948). Con él, el gobierno triunfaría en las elecciones parlamentarias de 1949. Sin embargo, diversos opositores intentarían organizar un golpe de Estado para derrocarlo e instalar en el poder al general Carlos Ibáñez del Campo, pero la idea fracasó al ser descubierto el denominado Complot de las patitas de chancho.
La restrictiva política económica seguida por Alessandri, que permitió en parte controlar la inflación y conseguir un amplio superávit fiscal, no era del todo compartida por la coalición de gobierno, en especial por los radicales, que querían incrementar el gasto fiscal, particularmente aumentando los salarios de los empleados públicos, con miras a beneficiarse de los mismos y mantenerse en el gobierno en las elecciones presidenciales de 1952. Una huelga de empleados públicos en enero de 1950 —apoyada por los radicales en desmedro del gobierno que la consideraba ilegal—, provocó la salida del gobierno de los conservadores y liberales.
En ese escenario, Gabriel González Videla convocó a los partidos de oposición socialcristianos, falangistas, democráticos, agrario-laboristas y las facciones socialistas a formar gobierno, a lo que sólo respondieron los dos primeros, formándose el llamado gabinete de Sensibilidad Social. Éste, minoritario en ambas cámaras, acabó por restar toda iniciativa al presidente, que llevaría adelante un régimen de mera administración hasta el término de su gobierno.
Fue así como se convirtió en el único presidente chileno que gobernó con partidos de todo el espectro político: inició su mandato con sectores de la izquierda, luego los partidos de derecha (Concentración Nacional) y terminó gobernando con los del centro.
González Videla fue uno de los primeros jefes de Estado adictos a pasar fines de semana y los veranos en el Palacio Presidencial de Cerro Castillo con recepciones que él y su esposa organizaban allí. La pareja presidencial también adquirió fama por decorar el La Moneda con finos y antiguos muebles franceses, así como con valiosas obras de arte.
El 4 de noviembre de 1952, le entregó el mando de la nación a Carlos Ibáñez del Campo, terminando así 14 años de gobiernos radicales.
Economía:
Gabriel González Videla durante la inauguración de la Base General Bernardo O'Higgins en la Antártica, en 1948.
Continuando con el programa de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) comenzado en el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, durante su administración se creó la refinería de petróleo de Concón y la Industria Azucarera Nacional (Iansa), se concluyó la construcción de la Compañía de Acero del Pacífico (CAP) y se siguió construyendo centrales hidroeléctricas.
Para dotar al país de profesionales técnicos bien capacitados, se fundó la Universidad Técnica del Estado en las bases de la Escuela de Artes y Oficios y de la Escuela de Minas de Copiapó (actuales Universidad de Santiago de Chile y Universidad de Atacama, respectivamente). Posteriormente la universidad estableció nuevas sedes, con lo que afianzó su carácter nacional y llegó a ser la tercera universidad más importante de Chile, la segunda en cobertura y la primera en ciencias aplicadas, hasta 1981 cuando fue disuelta por el gobierno militar, convirtiendo sus sedes en universidades.
Para dar impulso productivo a lo que en aquella época constituía la provincia de Coquimbo, González Videla llevó a cabo el llamado Plan Serena en la ciudad del mismo nombre, que tenía como objetivo la protección del nutrido patrimonio histórico con que contaba el Casco Antiguo serenense a partir de un estilo neocolonial. Además, contemplaba la recuperación de espacios públicos y el hermoseamiento de algunos otros. También fueron otorgadas parcelas en la zona costera a un grupo de colonos italianos con el fin de fomentar la agricultura. Por otra parte, se activó la mediana minería.
En materia eléctrica, la administración de González logró un incremento de un 71% de este tipo de energía, gracias a la puesta en funcionamiento de las centrales El Sauzal (VI Región), El Abanico (Los Ángeles) y Pilmaiquén; además, se iniciaron los trabajos en las centrales de Los Molles (entró en servicio en 1952), Cipreses (V Región) y Pullinque (Panguipulli, 1962).
Relaciones internacionales
Gabriel González Videla con el presidente de los Estados Unidos, Harry Truman.
Con el objetivo de asegurar los derechos de Chile en la Antártica, fundó las bases Arturo Prat y Bernardo O'Higgins. Inauguró personalmente esta última, convitiéndose así en el primer gobernante en el mundo en visitar el sexto continente.
Al final de su mandato se firmó la Declaración de Santiago (1952), mediante la cual Chile, Perú y Ecuador reconocían las 200 millas de Zona Económica Exclusiva.
Harry Truman, cuyo gobierno presionó a Chile para que aprobara la ley contra los comunistas, invitó a González Videla a visitar Estados Unidos en 1950, le envió su avión privado y lo recibió con máximos honores.
Mantuvo estrechas relaciones con el gobierno de Bolivia, enviándole pertrechos militares durante la guerra civil de 1949. Intentó realizar negociaciones para resolver la mediterraneidad del país andino, proponiendo la entrega de un corredor terrestre al norte de Arica, a cambio de una serie de compensaciones económicas para Chile, especialmente la utilización de las aguas del lago Titicaca. La oposición del Perú hizo fracasar las negociaciones.

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