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13 de Noviembre 1901 - Argentina

Nace en Lincoln, Buenos Aires, Arturo Jauretche. Pensador, ensayista y político argentino, fundó junto a un grupo de radicales disidentes la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA). Durante el gobierno de Perón, fue nombrado presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Entre sus obras se encuentran: Los profetas del Odio y la Yapa, Forja y la Década Infame, El Medio Pelo en la Sociedad Argentina y Manual de Zonceras Argentinas. Murió en Buenos Aires el 25 de mayo de 1974. 

El 29 de Junio de 1935, la Asamblea Constituyente de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (F.O.R.J.A.), consideró que: “SOMOS UNA ARGENTINA COLONIAL… QUEREMOS SER UNA ARGENTINA LIBRE”.
Como otra de las tantas fechas de importancia en el acontecer político de los argentinos, ésta no es debidamente recordada a nivel de las efemérides establecidas.
Aquel día, Arturo Jauretche, Gabriel del Mazo, Raúl Dellepiane, Homero Nicolás Manzione (Homero Manzi), Jorge del Río, Raúl Scalabrini Ortiz, Manuel Ortíz Pereyra, Atilio García Mellid, Guillermo y Carlos Maya, Francisco Capelli, Oscar Meana y Juan B. Fleitas, entre tantos otros, fundan un movimiento profundamente ideológico surgido de la crisis de la Unión Cívica Radical acelerado a raíz de la muerte de Hipólito Yrigoyen. Fue un intento de recuperar el Partido para las ideas que el Caudillo había puesto en marcha en su larga carrera de conductor.
F.O.R.J.A, preconizó el retorno a los principios federalistas, sus integrantes fueron hispanoamericanistas y antiimperialistas, y criticaron activamente la política del gobierno durante la llamada Década Infame por su sumisión a los intereses del capital internacional.
Arturo Jauretche en “"FORJA y la década infame" señala que "Fue una labor humilde y difícil, porque tuvimos que destruir hasta en nosotros mismos, y en primer término, el pensamiento en el que se nos había formado como al resto del país, y desvincularnos de todo medio de publicidad, de información y de acción pues ellos estaban en manos de los instrumentos de dominación, empeñados en ocultar la verdad".
Agregando que el desafío de los Forjistas fue "...renunciar a todas las doctrinas y las soluciones que daban las cátedras”. Considerando que "...era un signo evidente que por debajo de las superestructuras culturales, había ya un nuevo pensamiento en marcha, con el que no coordinaban las viejas fuerzas políticas.".
Asimismo, dice "Éramos la primera manifestación de una conciencia argentina que se estaba creando con las transformaciones del país" y finaliza manifestando "Habíamos contribuido a la maduración de un pensamiento nacional que sólo esperaba el momento histórico y su conducción para manifestarse". (Fuente: www.elortiba.org – Cuadernos de la Memoria – Arturo Jauretche).
Ese pensamiento nacional tiene su “momento histórico” a partir del 17 de Octubre de 1945, día, (parafraseando a Raúl Scalabrini Ortiz) de la sublevación del subsuelo de la Patria. En ese momento y cómo bien lo señalara el autor de “Historia de los Ferrocarriles Argentinos”… “Era el cimiento básico de la nación que asomaba”.
Mucho y extenso es lo que se ha escrito sobre este movimiento político, y sobre sus principales referentes, pero vale la pena traer a colación lo que Francisco José Pestanha pone de relieve en su artículo “FORJA: la conciencia nacional en marcha” (www.pensamientonacional.com.ar), cuando dice: “La profunda intuición desarrollada por los forjistas a partir del cuestionamiento al orden establecido les permitió por su parte visualizar claramente un proceso que venía acuñándose en el subsuelo material y cultural de la patria. Ello era lógico, ya que ellos mismos eran integrantes de ese subsuelo patrio, y además, de una generación que protagonizaba una profunda revolución ética y estética. Tal como lo enseña Juan W. Wally, los componentes de Forja integraron una de las progenies más brillantes de la argentina desde todas la ramas del quehacer cultural reaccionando contra un proyecto oligárquico de país que pretendía hacer la Europa en América”.
Y en otro trabajo del mismo autor, titulado “FORJA enseña”, (misma fuente) manifiesta “Dos razones fundamentan la indubitable vigencia que mantiene el pensamiento forjista en estos días. La primera, la agudeza y lucidez de un cúmulo de aportes teóricos que han logrado trascender su propia existencia como agrupamiento político (entre 1935 y 1945). La segunda, la notoria similitud existente entre aquellos tiempos históricos y los nuestros”.
Y es aquí en donde debemos detenernos y preguntarnos: ¿el sometimiento al imperialismo de turno feneció? ¿los dictados imperiales han desaparecido?.
No cabe dar respuesta, la misma está inmersa en la realidad no coyuntural, sino histórica, que nos ha tocado vivir desde 1955 en adelante.
El pensamiento y el accionar forjista tiene plena vigencia.
FORJA fue la “última de las resistencias para evitar la desnaturalización del radicalismo. Es por ello que asumieron la tarea de desplegar la vieja bandera de don Hipólito y se dispusieron a cumplir el último mandato del jefe: ¡Empezar de nuevo!”.
A 78 años de ese hecho fundacional de enorme trascendencia, que se caracterizó por su impronta de protoperonismo, quienes levantamos (porque no la hemos arriado jamás) banderas de soberanía política, independencia económica y justicia social, como así las del federalismo y en la necesidad de seguir en permanente resistencia a la oligarquía y al imperialismo, debamos también, como el mejor homenaje a aquellos militantes del campo nacional… ¡Empezar de nuevo!

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