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Ultimas noticias sobre Cuba: ¿menos o más socialismo?

Ultimas noticias sobre Cuba: ¿menos o más socialismo?

El viajero que va o viene entre el aeropuerto José Martí y la ciudad de La Habana puede ver, al costado de la avenida, un gran letrero que responde a la pregunta del título, como si los cubanos hubieran previsto nuestro interés por despejar esta incógnita: ¿a dónde apuntan los cambios que está haciendo el gobierno de Raúl Castro? ¿Se pueden comparar con el giro de la Perestroika de Gorbachov, o con el modelo chino del "socialismo de mercado"? ¿Implican desandar el camino para retornar al capitalismo? ¿Conducirán acaso a transformar el sistema político y darle la razón a los emigrados de Miami?

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Hace medio siglo, la Revolución Cubana conmovió al mundo con una experiencia excepcional, anunciando una era de efervescencia revolucionaria en el continente sudamericano. El régimen anterior, el garito de la mafia y los magnates yanquis, fue barrido por el huracán de los jóvenes guerrilleros. Era la continuación de la lucha emancipadora que se frustró en la generación de Martí, cuando Cuba se libró del coloniaje español para caer bajo el protectorado norteamericano. El contexto de la guerra fría contribuyó a colocar a la isla en el centro de la disputa entre los bloques enfrentados del capitalismo y el comunismo. Se nacionalizaron los capitales extranjeros y de la oligarquía local, la clase burguesa se expatrió y la economía se rehizo sobre la base de la propiedad estatal y la distribución socialista: salud, educación y vivienda para todos. La apuesta era suprimir la explotación del capital, borrar las diferencias de clase, sustituir el espíritu de lucro individual por la solidaridad colectiva, la utopía del "hombre nuevo". A pocas millas del imperio, aquel experimento era un reto inédito, David contra Goliat, y el cerco norteamericano impidió integrar la causa con los pueblos hermanos del continente. Los cubanos pusieron sus armas y su cuota de sangre en las luchas de liberación de África y América: el Che Guevara fue la figura heroica en ese empeño, hasta tocar sus límites. La cooperación de los países comunistas ─el trueque de petróleo por azúcar, y mucho más─ hizo posible eludir el bloqueo y sostener la época ascendente de la Revolución, pero cesó de repente cuando la Unión Soviética "se desmerengó" (Fidel dixit). En la década de los '90, Cuba atravesó un período de graves penurias, en medio de las cuales tuvo que apelar a los ingresos del turismo, a los contratos e inversiones con empresas canadienses y españolas, y luego a los provechosos acuerdos con China y con la Venezuela de Chávez.
Sin duda el reemplazo de Fidel por Raúl Castro marcó una rectificación del rumbo. Antes, cuando la CIA intentaba mil maneras de matar a Fidel, se previó que en caso de caer él, lo reemplazaría su hermano, que era un comunista más radical. Pero la historia sucedió de otra manera. Raúl ha sido el jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cuyos cuadros técnicos, experimentados en el manejo de las empresas estatales, emprendieron desde el gobierno la apertura del sistema: comercios y servicios por cuenta propia, créditos, ahorro, impuestos, facilidades para comprar y vender, entrar y salir del país, concesiones de tierra fiscal, ajuste de costos y precios, tercerización de actividades, atracción de capital y tecnología del exterior.
En una reciente visita a la isla, acudimos a las fuentes de información pública y conversamos con algunos colegas y otros interlocutores, buscando entender la nueva política. Cuba ha sido el laboratorio de una sociedad diferente, la posibilidad de superar el capitalismo neocolonial, un proyecto que interesa conocer a los movimientos democráticos y populares suramericanos que pugnan por una alternativa de futuro.
Leemos en el Granma la preocupación del Consejo de Ministros por la productividad, la sustitución de importaciones, la valorización y la unificación de la moneda, la medición de los hechos económicos y la eficiencia. El periódico de la Central de Trabajadores critica excesos burocráticos, analiza los tropiezos de las cooperativas agrarias, da cuenta de las exhaustivas consultas a las bases obreras sobre el anteproyecto de Código del Trabajo. La televisión ─sin avisos comerciales ni noticias policiales─ muestra nuevas instalaciones, materiales, manos a la obra en el interior de la isla, los médicos cubanos en misiones al exterior. Nos dicen que hay problemas, dificultades con el transporte y la energía. La falta de combustibles había obligado a parar los motores, a volver a las bicicletas en la ciudad y a los bueyes en el campo; pero esto ha mejorado visiblemente. Tienen que aumentar la producción local de alimentos que aún se importan. El sector campesino más rico es poco solidario. Deben reconvertir la minería del níquel, y continuar la exploración de yacimientos petroleros. Además de las materias primas tradicionales, están exportando biotecnología, medicinas, acero.
¿Cómo es el nivel de vida de los cubanos? Los salarios rondan en promedio 400 pesos, equivalentes a unos 15 dólares, aunque este cálculo es engañoso, porque los alimentos básicos, la vivienda, la educación, la salud, el transporte, la cultura y el esparcimiento son gratuitos o muy baratos. En comparación con los demás países latinoamericanos, los datos estadísticos indican que hay menor pobreza, menor mortalidad infantil, mayor expectativa de vida, más educación. Además, muchos empleados cobran gratificaciones especiales, otros reciben dinero girado por sus familiares desde el exterior, se ocupan en servicios turísticos donde perciben propinas en dólares, o administran ahora pequeños negocios cuentapropistas. Pero el problema social aparece, precisamente, por esas diferencias. El ideal de igualar o emparejar las remuneraciones no puede mantenerse. Pese a que no rige un modelo consumista, las necesidades o las apetencias de la vida moderna son crecientes, sobre todo entre los jóvenes, y no todo puede ser gratis.
Hace tiempo se advirtieron el ausentismo y el descuido en las tareas que afectaban el rendimiento de las empresas estatales, así como las maniobras del mercado negro y los focos de corrupción difíciles de controlar. Se tornó inevitable introducir cambios, crear estímulos materiales. Había que asumir la realidad. Los principios socialistas no han sido suficientes, en ningún lugar del mundo, para basar el esfuerzo laboral en la responsabilidad de todos y promover el desarrollo económico que exige la evolución de la sociedad. En los años de escasez, en Cuba se redujo la natalidad y la población envejeció. Hay profesionales universitarios haciendo trabajos no calificados. Hoy es imperioso generar recursos y fuentes de trabajo.
¿Significa esto renunciar al sueño de una nueva humanidad? Ellos dicen que no: "los cambios en Cuba son por más socialismo" reza el cartel de la autopista. Podemos creerlo o ponerlo en duda. Gorbachov y los chinos decían lo mismo al comienzo. Sin embargo, es seguro que aquí será diferente. La Revolución de 1959 fue la revolución de la independencia. Este pueblo inició un camino, forjó una conciencia nacional, sabe que su existencia está ligada a la integración de nuestro continente; resistió y resistirá someterse a los cantos de sirena del capitalismo global. No sabemos cómo lo resolverán, pero podemos confiar en que, mientras haya memoria, su historia no habrá pasado en vano.

Nota publicada el 15 de noviembre en el diario Tiempo Argentino. 

Chumbita, Hugo

Historiador, docente e investigador de las Universidades de Buenos Aires y de La Matanza.

Miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano "Manuel Dorrego"

Sitio Web: hugochumbita.com.ar/ Email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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