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SI QUEREMOS HACER POLÍTICA HAY QUE PENSAR, ESTUDIAR, DEBATIR, HACER HISTORIA

Cineasta, fotógrafo, periodista, historiador, ensayista pero sobre todos los títulos Carlos Roque Marino es un inquieto promotor sociocultural. Es por ello que, desde hace un par de años, uno de los proyectos que más lo desvela es la Cátedra Libre del Pensamiento Nacional, organizada por el Ateneo del Bicentenario de Villa La Angostura, institución que, a su vez, es parte del Programa Cultura Para Todos del Senado de la Nación.

Auspiciada por el Ministerio de Cultura a través del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano "Manuel Dorrego" y Radio Nacional Bariloche, gracias a la coordinación de Carlos a la Cátedra Libre del Pensamiento Nacional han llegado importantes historiadores e investigadores argentinos como Hernán Brienza, Ricardo Foster, Araceli Bellota y Alberto Letieri, entre otros.

Con Roque Marino tuvimos la oportunidad de compartir y conversar el pasado fin de semana, tras finalizar -con una amplia asistencia de público- las charlas del vicepresidente de El Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano "Manuel Dorrego", Luis Launay, y de Hugo Chumbita, importante historiador y miembro de la misma institución, en Villa La Angostura.

-Carlos, como fundador del Ateneo del Bicentenario, ¿qué importancia les confieres al ciclo de conferencias que hace un par de años vienen impartiendo diferentes miembros del Instituto Dorrego, en el ámbito del Ateneo del bicentenario?

-Es una oportunidad única para el debate y un intercambio sumamente importante para el aprendizaje. Como decía Luis Launay en el comienzo de este ciclo: “La historia es política y la política es historia”. Uno como dirigente no puede desconocer la historia para poder hacer política, para salir de los atolladeros personalistas, viscerales o cotidianos, es necesario de llenar de contenido a la política, para poder elegir o reafirmar las convicciones. Solo así uno puede terminar con el vedetismo y elegir entre las convicciones o las apetencias de poder, por el poder mismo.
Con Néstor volvimos a soñar, a pensar que la política es no dejar las convicciones en la casa y arreglar a escondidas, para ello es fundamental salir a disputar de verdad y con firmeza la batalla cultural. Que es una deuda pendiente de estos años, solamente estamos en los umbrales de esta batalla.
Poner de manifiesto lo que uno piensa, lo que uno defiende de cara a la sociedad, sin andarse escondidas es uno de los valores de la democracia, entonces, si uno realiza estas actividades para propios y extraños gratis, libre y abierta , primero es un acto de justicia social, de solidaridad, de pensar que la patria es el otro, de practicar la igualdad y nivelar a los sectores de la sociedad, luego comprender que la educación, no es solo un deber del estado, sino de cada uno de los 40 millones que habitamos el país y como dije anteriormente un acto de militancia democrática de poder debatir de frente y debemos practicarlas.

-También veo en este espacio y tiempo un resurgir del intelectual orgánico, comprometido, al servicio de la sociedad y las transformaciones políticas.

-Uno hace política desde que pone los pies en el suelo cuando se levanta lo debemos saber- y algunos también antes de ponerlos, lo hacemos hasta cuando soñamos-. Ser político no significa hacer acuerdos electorales y vivir pensando o practicándolos. Hacer política es tomar decisiones, es vivir, es soñar, es realizar, es militar, es debatir, hacer historia segundo a segundo, pero poniendo las convicciones “NO las condiciones”.
Debemos entender que no somos soldados, que por más que uno tiene que tener un jefe, un referente, uno no debe hacer siempre “saludo uno”, uno debe ser militante saber que hay un jefe, pero que vivimos en democracia y esa democracia debe estar en el ceno de las organizaciones – creo que esa es otra deuda de ésta rica etapa de nuestro país-. Confundir los tantos y también las palabras. Hay que amigarse con éstas y respetar el valor de ellas.
Por ello hay falta de cuadros y por eso hay que militar, hay que llenar de contenido, de saberes, a quienes participamos de las organizaciones políticas y sociales, pero también al pueblo, si nosotros solo esperamos que lo haga la escuela, desde Pizzurno, o Aladino, estamos listos. Tenemos que saber que la cultura, la educación, la historia, la política es un valor que trasciende las obligaciones del estado y son obligaciones también del pueblo o acaso no escuchamos a una compañera que dice “tienen que empoderarse”, acaso los que tenemos alguna militancia de otras primaveras nos olvidamos de lo que hacíamos en los barrios casa por casa o en las bibliotecas.

-Es la búsqueda de una nueva riqueza, la de los conocimientos…

-De eso se trata: de empoderarse de saberes y compartirlos, para enriquecer el debate y practicar la democracia; para ello es sumamente importante, revisar nuestra historia, porque la que nos contaron es tan ficticia, como lo son las noticias hoy. Porque tienen la misma raíz, en un comienzo nos escribían los diarios y luego pasaban esas “noticias” a la historia. Hoy nos quieren hacer lo mismo.
Por ello es importante cada uno de los investigadores, historiadores, intelectuales, comunicadores, que traigamos en éste trabajo que hacemos con miembros del Dorrego, primero porque lo escribimos en los estatutos del Ateneo, luego en los objetivos de la Cátedra y por ello vuelvo al comienzo “si queremos hacer política hay que pensar, estudiar, debatir, hacer historia” es una base fundamental en la formación de cuadros, de militantes, de pueblo.

Saber y debatir sobre lo que nos paso nos permite conocer que si vamos a repetir lo que ya nos paso nosotros seremos los responsables y que nosotros podemos quedarnos acá o seguir adelante cada vez con más equidad y con mayores logros y beneficios para todos y todas, igualitariamente.

Texto y fotos Kaloian Santos Cabrera

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