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“AMÉRICA LATINA DIVIDIDA CARECE DE UN DESTINO SOBERANO”

Entrevista. Salvador Cabral Arrechea. Senador peronista, Misiones.
Miembro del Instituto Nacional "Manuel Dorrego"

En la entrevista concedida a Claves de la Historia, el senador misionero habló sobre la unidad de América latina, las obras concretas de integración, de la posibilidad de un banco regional, el neoliberalismo, del gobierno que surgirá en 2015, sobre el sistema educativo, de la visión angloporteña de la historia y en torno del general indio Andresito Artigas.

–¿Cómo evalúa las acciones políticas de integración de América latina?

Toda acción de integración latinoamericana nos aleja del pantano de la división, que nos debilita, nos quita capacidad de decisión, es decir, la América latina dividida carece de destino soberano. Pero la pregunta es muy amplia, ya que abarca desde Bolívar a la generación de Lula, Chávez, Kirchner, Evo, Mujica y Correa. En todo ese largo tiempo, hubo grandes tentativas de unificación. La más importante y concreta fue la que Perón les propone a los presidentes Vargas de Brasil e Ibáñez de Chile, señalándoles que había que borrar las barreras aduaneras entre nosotros y “enancados en los dos océanos, decía, hacer nacer el poder más grande en el sur de América. Una nueva potencia integrada”. Esto iba acompañado de la creación de la Comisión de Energía Atómica y de la fabricación de aviones Pulki, uno de los más rápidos y potentes de su época que Holanda le compraba a la Argentina. El Imperio norteamericano se puso en acción porque en pleno nacimiento de la guerra fría no iba a permitir que en su patio trasero le saliera un monstruo con apoyo popular y aspiración de potencias que retomaba el camino correcto de la Integración. Comenzaron por el Brasil: le hicieron tal campaña a Vargas, acusándolo, como siempre, de inmensas corrupciones y de ser agente activo y peligroso del “Imperialismo argentino”, que Vargas se suicidó, acorralado por la denigración general, y Perón perdió la única oportunidad seria de integración que teníamos. Eso llevó cuarenta años de derrotas y de abortos de toda otra tentativa. Pero América latina no tenía otra alternativa para liberarse que buscar la Integración. Así nacieron los acuerdos de Frondizi, de Alfonsín, y luego el Mercosur. Esto fue un nuevo renacimiento. El hecho de que Argentina y Brasil se pongan de acuerdo y traten de integrar en todo lo posible sus economías es lo único que puede dar inicio a la Integración de América latina. Methol Ferré decía que tenía los efectos –guardando las distancias– de la unión que iniciaron Francia y Alemania, sin la cual no hubiese habido Mercado Común Europeo.

–¿Qué es lo que falta hacer en esta materia?

–En una reunión en Caracas¸ Lula, Chávez y Néstor Kirchner trazaron un plan general de integración que era perfecto porque comenzaba por la integración física y económica. Allí plantearon: la Ruta Caracas-Buenos Aires, el gasoducto Caracas-Buenos Aires, el tren bioceánico con salida al Pacífico, el Banco del Sur, el puente Buenos Aires-Montevideo, el puente Buenos Aires-Colonia de Sacramento, la integración con Chile mediante el túnel bajo el Aconcagua, la construcción de la esclusa en Itaipú para la navegación de San Pablo-Asunción del Paraguay-Buenos Aires. Algunas obras comenzaron, pero la mayoría quedaron pendientes. América latina se desconoce por dentro porque fue construida desde afuera y para servir intereses externos. Estamos en el buen camino, al menos en la conciencia, pero todavía nos falta mucho. Cuando se concreten los puntos acordados en Caracas, podremos decir que el primer paso de la integración física ha comenzado. Eso es lo primero que hace falta.

–¿Por qué cree que no se avanzó en la concreción de organismos de crédito de América latina para tomar deuda de allí y no del FMI?

–América latina está despertando lentamente, sobre todo se está auto descubriendo como bloque diferente de todos los otros bloques culturales, cuya característica fue su descapitalización permanente. Desde el saqueo del cerro de Potosí hasta ahora. De América latina salió la acumulación del capital del mundo y la riqueza de Europa y de EE.UU. ¿De dónde iban a sacarse los fondos para crear un banco internacional? Recién ahora pudo ser. Pero para eso tuvieron que darse muchas cosas juntas: 50 años de la Revolución China, que marcha a convertirse en la primera potencia del mundo; la recuperación de Rusia; la transformación de la India también en potencia; el enriquecimiento de Sudáfrica y la revolución industrial en el Brasil. Todo esto bajo una nueva filosofía, donde la solidaridad es el nuevo punto de reencuentro. Allí se juntó la Unasur. Sin todas esas condiciones, que por suerte fueron entendidas por las autoridades argentinas, nuestro país estaría a la deriva, en el puesto donde nos dejó el radical Fernando de la Rúa.

–¿Cree que puede continuar después del 2015 el modelo político que encabeza la Presidenta?

–Puede ser que sí. Ojalá que se pueda. Pero el ataque sistemático del nuevo poder mundial que son los medios de comunicación, han impactado en la conciencia de nuestro pueblo. Debemos trabajar para que la juventud y el candidato que surja sea el que entienda y exprese el nuevo mundo que vivimos. No hay lugar para una vuelta atrás, para un retroceso al neoliberalismo. Chile lo ha demostrado. Pero la tarea no será fácil. Necesitamos amplitud de miras, firmeza en las convicciones, ir concretando la integración en América del Sur, primero, con las obras ya enunciadas y una batalla cultural inmensa de donde surja con claridad nuestra identidad y conformación cultural. La Revolución Latinoamericana necesita saber quiénes somos.

–Usted es historiador y escribió, entre otras, la obra Andresito en la Emancipación Americana. ¿Qué nos puede decir de ese héroe de la Patria Grande?

–Soy un militante de la causa nacional y popular del Nordeste argentino. Andresito es la participación de nuestra región en la guerra de la Independencia. Era un desconocido, producto de la esencia colonizadora de nuestra educación, que nos tuvo un siglo subyugados por Inglaterra después de expulsar a España. Fue el primer libro argentino sobre Andresito Artigas donde lo colocamos en el lugar que se merecía.

–La Presidenta de la Nación ascendió a Andresito a General de la Nación Argentina post mórtem. ¿Qué puede decir al respecto?

–Que fue uno de los días de mayor alegría de mi vida. Uno de los más grandes luchadores de la Independencia, que defendió el territorio nacional como muy pocos, que abolió la esclavitud en los territorios que gobernaba, que defendió a los guaraníes y con ellos enfrentó a los portugueses, quienes venían de pelear nada menos que con Napoleón; que había sido calumniado, insultado y luego olvidado por un siglo y medio, y que vuelve al lugar que le pertenecía por derecho propio, a ser el General del Ejército Argentino. Por fin en la Historia va llegando también la Justicia. El Senado de la Nación Argentina al que pertenezco también dio su acuerdo a ese ascenso por unanimidad. Fue un momento sumamente emocionante.

–¿Esos héroes casi olvidados son materia de discusión y lectura en escuelas y universidades?

–La educación lleva un retraso con respecto a la marcha del pueblo en la construcción de su propio destino. Hay que hacer una profunda reforma del contenido de la enseñanza: hay que enseñar América latina, sus héroes, su economía, la opresión brutal a que ha sido sometida, los héroes populares que lucharon por su liberación; pero sobre todo, su carácter de Nación inconclusa, porque nos han dividido en veinte republiquetas sin destino. Todo este contenido debe ser parte permanente de la política cultural, porque son muy pocas las universidades que han asumido como principal esta política. El contenido como esencia de la Patria que se está uniendo. Hay escuelas donde si se conocen estos temas. Hay una urgencia inmensa en poner la educación y la cultura al servicio de la lucha por lograr la unificación de la Patria Grande. Ha pasado la época de los Estados Naciones. Europa es el ejemplo más evidente. Pero el mundo del mañana será el resultado del protagonismo de los Estados Continentales o de los bloques culturales y sus estados centrales. Si América latina no logra su unificación, otra vez perderemos la batalla del siglo y tendremos que soportar la historia, como en la República aristocrática preyrigoyenista o en la “década infame”. La lucha se está librando todos los días. La educación y la cultura son las armas más importantes.

-Por ese motivo no hay un conocimiento acabado del siglo XIX e incluso los límites actuales son diferentes.

–La revolución americana del siglo XIX, la derrota de la revolución popular española y la posterior división de América latina cambiaron, entre otras cosas, las viejas divisiones administrativas de las primeras provincias castellanas, de los virreinatos y de las intendencias. De la vieja provincia de Guayrá, pasando por la provincia cristiana y los nuevos límites posteriores al movimiento de Mayo, la actual provincia de Misiones no es más que un eco lejano de aquella entidad grande y laboriosa cuyos límites nada tenían que ver con los presentes. Principalmente durante el siglo XiX, pro el resultado adverso y variable de las batallas y las guerras, la geografía sufría un cambio permanente: desaparecieron la mayoría de los gobiernos que respondían al rey Fernando VII y, con ellos, también desaparecieron las demarcaciones divisorias, las costumbres viejas, las instituciones estáticas y algunas estructuras sociales.

–¿De dónde era Andresito?

–La infancia y la juventud del futuro Andresito transcurrieron en el viejo municipio de Santo Tomé, que pertenecía a la antigua provincia cristiana de Misiones. Sobre la costa del Río Uruguay –río de los pájaros según algunos; río transparente, según otros– se levantaba aquel pueblo que, al igual que San Borja y los demás pueblos misioneros, tenía la característica monumental y seria que le daba la construcción arquitectónica de las Misiones. Hacia la época que comienza nuestro relato (del libro Andresito en la emancipación americana), 1778, el año en que naciera Andresito, las ciudades misioneras de esas zonas tenían ya más de un siglo de existencia. Y durante esa existencia, la región ya había conocido el hecho tumultuoso de las rebeliones. Puesto que antes que portugueses, los castellanos supieron hasta dónde llegaba la bravura de los guaraníes. Oberá, el cacique hechicero, había encabezado la primera guerra india contra el blanco, para penetrar luego en la selva para siempre y dejar sólo su nombre en la memoria de su pueblo.

–¿Y exactamente dónde había nacido?

–En el pueblo misionero de San Borja, invadido innumerables veces hasta 1801 por los portugueses, con sus casonas de piedra y firmemente asentada a la tierra, levantado en la margen oriental del Río Uruguay, pueblito laborioso y calmo, donde habitaba una de las tantas indias misioneras, nació el 30 de noviembre de 1778 un niño indio que recibió el nombre de Andrés Guacurarí. Su madre, lo mismo que los testigos, no pensaron que ese nombre entrañaba una profecía. El niño indio que acababa de nacer a la orilla del viejo río estaba destinado a convertirse en jefe y caudillo de su pueblo.

–Y después Andresito ingresará a la historia como Andresito Artigas.

–Cuando toda la América nuestra tomó las armas que tenía a mano para comenzar a construir su propia historia, las luchas indígenas dejaron de ser solamente eso: del indio contra el blanco, del que no quería ser esclavo contra el esclavista, del que trabajaba en la encomienda contra el encomendero. La revolución de la Independencia americana y la guerra social que ésta contenía pusieron al indio en el corazón de la historia que nacía y pasaron a encarnar la liberación latinoamericana en marcha. En esa lucha Andrés Guacurarí se transformará en Andresito Artigas. Y con ese nombre ingresará en la historia.

–¿Cómo reaccionan los enemigos ante la aparición de Andrés Artiga?

–Entre sus enemigos tenía a los comerciantes del puerto, sus aliados en los patriciados de provincia, y sus no menos aliados representantes del Portugal esclavista. El General Indio, Andresito Artigas, delante de su pueblo, surge de la pradera y de la selva y pone bajo su mando político a vastos territorios y aplica la democracia directa, abolía la servidumbre y tocaba los intereses de los terratenientes que resistían al movimiento artiguista. Por eso surgen calificativos tales como “Conjunto aterrador y repugnante”, como dice el historiador Manuel Mantilla del ejército federal que reconquistó Corrientes para la causa del movimiento encabezado por el general Artigas. Ese concepto, que considera “inigualable bandido” al más grande defensor de su pueblo y de su tierra que tuvo el actual nordeste argentino, se repite en todos los manuales de Historia y con esos criterios son educados nuestros hijos.

–¿Quién fue Oberá?

–Oberá, símbolo de la rebeldía guaraní, fue el cacique que se opuso tenazmente a la conquista española y luego de ser acusado de hereje, reyezuelo y hechicero, y de enfrentar con los suyos el avasallante avance de los nuevos dueños de sus fundos, desapareció en el estertor glorioso de la derrota que la selva se sirvió ocultar en sus misteriosas entrañas. Como él, muchos otros nombres no recogió la historia, como dice Aníbal Cambas en su libro Las Misiones del Paraná, Uruguay y Tape. Lo mismo pasó cuando cuando Hernandarias quiso poner de rodillas a los indios con la espada. Los indios resistieron valerosamente. Defendieron palmo a palmo su tierra y la expedición tuvo que volver, con la derrota a cuestas, dejando el camino a los misioneros que traían consigo un arma de conquista hasta entonces no utilizada: la palabra. Así nacieron las misiones. Con sacrificio, constancia y paciencia. Y si los guaraníes cambiaron la tacuara y el cuero por la piedra en la construcción de las ciudades, los misioneros aceptaron y respetaron las viejas organizaciones guaraníes, sus caciques y sus asambleas democráticas, sus jerarquías espirituales y sus formas de vida.

–¿Qué nos puede decir de los bandeirantes?

–Cuando los misioneros habían conseguido tener decenas de miles de indios en sus comunidades, a partir de 1631, conocieron un tipo de tribu jamás vista hasta entonces, pero temible y peligrosa: los malocas. Y unos nuevos, ambiciosos y sanguinarios guerreros que la integraban: los bandeirantes. Con sus tupidas casacas de loneta, mordiente el lenguaje y agresivo el ceño, con sus espadas y sus arcabuces, aprovechando las Misiones como proveeduría de gentes, los bandeirantes se abalanzaron pavorosamente sobre los pueblos misioneros llevándose, la primera vez, más de cuarenta mil indios prisioneros. Eran traficantes de carne humana, acopiadores de hombres, pura y simplemente. Los aborígenes capturados de una u otra forma eran acollarados y conducidos en caravana a pie. Las penurias de las caminatas servían de selección, porque durante el trayecto eran abandonados o sacrificados los que se extenuaban. Periódicamente las malocas del bandeirantes del imperio portugués se abalanzaban sobre los pueblos guaraníes para llevarlos, si no dejaban su vida en el camino, hacia los cafetales o ciudades donde, transformados en esclavos por los contratistas, pudieran rendir mano de obra gratis y vida corta y renovada. El indio, para ellos, era una cosa, no una persona, y nada podía importar entonces su hambre, su enfermedad o su muerte. El tráfico de hombres era su razón era la razón de su existencia. Era una especie de burguesía comercial errante, salvaje y casi antropófaga: su mercancía era la carne y la sangre del hombre.

–¿Cómo nace la visión angloporteña de la historia?

–Con el crecimiento y desarrollo del contrabando, aparecerá en las ciudades puertos de América latina, y en Buenos Aires especialmente, el núcleo económico de la burguesía comercial portuaria, que será aliada de Inglaterra, su representante local, su agente económico. La visión europea dejará de ser sólo eso, para pasar a ser europorteña, y este hecho profundizará aquella visión; y el interior y su mundo social, impreciso e inédito, serán mirados con la anteojera angloporteña de la historia. Ese es el eje de la leyenda sarmientina de civilización y barbarie.

–A partir de allí los líderes populares pasaron a ser “bandidos” o “vándalos”

–Claro, esa misma visión fue la que consolidó el triunfo del liberalismo oligárquico después de Pavón, dejando a todos los jefes populares que había tenido nuestra historia en la lista de los “bandidos”, y a los mercaderes, que desesperadamente querían entregar nuestro país con tal de salvar sus negocios, les estaba reservada la estatua de los héroes.

Perfil
Salvador Cabral Arrechea nació el 7 de octubre de 1943, es abogado, postgrado en historia social, magíster en educación, y doctor en ciencias políticas, Universidad del Salvador. Es parlamentario del Mercosur y fue diputado provincial; ministro de Acción Cooperativa, Comercio e Integración de Misiones y secretario de Cultura, entre otros cargos.
Fue profesor por concurso de la Cátedra “Historia Argentina y Latinoamericana” de la Universidad de Misiones durante veinte años. Dictó conferencias en México, Bolivia, Paraguay, Brasil y Perú y cátedras en Formosa, Chaco y Corrientes, entre otras.
Por otro lado, es presidente honorario del Consejo Académico del Instituto de Estudios Superiores Hernando Arias de Saavedra. En diciembre de 2011, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, mediante el decreto N°1880/11, lo designó Miembro Académico de Número del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.
En el Senado de la Nación integra las comisiones de Acuerdos, Seguridad Interior y Narcotráfico, Derechos y Garantías, Industria y Comercio, Relaciones Exteriores, Parlamento del Mercosur y la Bicameral de Seguimiento de las Facultades Delegadas al PEN (Ley de Emergencia Pública y Reforma al Régimen Cambiario).

Libros
La época de Felipe Varela (1969), El Revisionismo Histórico Socialista (en colaboración) (1974), La Desesperación Nacional de Lugones (1974), Artigas como Caudillo Argentino (1975), Artigas y la Patria Grande (1978), Andresito Artigas en la emancipación americana (1980), Misiones, una provincia argentina en el corazón de América (en colaboración) (1990), La revolución Cultural del Mercosur (1995), Las Misiones Jesuíticas del Guayrá (1995), Los Guaraníes: Historia y Cultura, Las Estrategias de Poder del Yrigoyenismo 1890–1916 (2007).

Entrevista realizada por Víctor Ramos para el suplemento Claves de la Historia - Miradas al Sur

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