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MALVINAS Y ANTÁRTIDA: SU REPRESENTACIÓN EN PUBLICACIONES DEL PRIMER PERONISMO

Por Pablo Vázquez.

a)    Publicaciones oficiales y partidarias:
La consagración de la soberanía política – una de las tres banderas del justicialismo – en época de Perón se tradujo, entre otras cuestiones, en reafirmar nuestros derechos sobre el territorio antártico y las Malvinas.
Desde 1947 que hay una política de Estado activa en cuanto a dicho tema, unido al reclamo por nuestras Malvinas, donde la acción de la Aviación Naval, la Marina de Guerra, la Fuerza Aérea, las expediciones científicas – en particular la del entonces coronel Hernán Pujato – fueron más que destacadas.
La difusión del tema en publicaciones de la época fue muestra cabal de la preocupación del gobierno peronista, tal como se reflejó en la revista partidaria Mundo Peronista en diversas notas alusivas, viñetas y comentarios de lectores.
Fue explícita su presencia en las publicaciones oficiales como La Nación Argentina, Justa, Libre y Soberana, editada por la Subsecretaría de Informaciones, de 1950, donde entre gráficos y dibujos se pondera la zona austral; en Síntesis Geográfica de la República Argentina, del SIPA, de 1952; en Soberanía Argentina en la Antártida, editada por la Comisión Nacional del Antártico, de 1947, y en Argentina en Marcha, también editada por la Subsecretaría de Informaciones, e igualmente de 1950.
En esta última – un recorrido de un día de trabajo del presidente Perón –se destacan imágenes fotográficas de la obra justicialista, de la actividad de la Fundación Eva Perón, de la obra industrialista y del desarrollo de las provincias y territorios nacionales, entre ellos del sector antártico, y se afirmó:
“La Antártida Argentina, prolongación geográfica de Tierra del Fuego hacia el vértice más austral del mundo, despierta por sus posibilidades naturales y por su situación estratégica, la ambición de grandes potencias. Histórica, tradicional y efectivamente es tierra argentina, recibida con el legado territorial de la emancipación. En ella instaló la Nación servicios especiales y puestos de observación, avanzada de posesión prevalecerán sobre toda codicia extraña. La Antártida argentina es suelo genuinamente argentino e integra a título legítimo el patrimonio de la nacionalidad. No ha desatendido la República las obligaciones de progreso que reimpone su posesión, ni descuidado nunca el cumplimiento de las mismas, precisamente porque sostiene todos sus derechos en ella.
La Armada Argentina, custodia de los derechos naturales e históricos argentinos en al inmensidad polar, monta guardia permanente sobre los hielos de la Antártida, prolongación del suelo nacional hacia los límites australes. En este puesto de observación metereológico (el más austral del continente) un puñado de técnicos argentinos, periódicamente relevados, observa las variaciones climáticas y transmite los resultados de sus observaciones, rigurosamente comprobadas, para utilidad principalísima de todos los pueblos del mundo. La estación de radio y la central telefónica, atendida por las comisiones científicas, e el lejano puesto, establecen comunicación entre la Antártida y todo el resto del país. Afirma pues la Argentina sus derechos naturales e históricos en la Antártida, de la manera más digna y convincente: con la prestación mundial desinteresada de los servicios propios de esta región”.

b)    Periódicos y Revistas culturales
Esta temática no estuvo ausenten aquellas publicaciones de orientación cultural para el público masivo y/o especializado, desde las citadas anteriormente revista Argentina, Hechos e Ideas, la segunda sección de La Prensa cegetista,  y la revista Continente , entre otras.
De ésta última se destacaron notas sobre El continente blanco. La Antártida y Nuestra Marina de Guerra en la zona antártica;  Fotonoticias sobre Un film que es el más austral del mundo: “Tierra del Fuego”, Tierra del Fuego Una hazaña argentina, y la nota histórica La expedición polar de La Uruguay;  Doce Fotonoticias sobre la actividad de la Marina de Guerra en la Antártida;  Reafirmación de nuestra Soberanía. Comisión Nacional del Antártico; o el texto del reconocido autor, de militancia comunista, Córdoba Iturburu, Los mitos alucinantes. Leyenda y verdad de la Antártida.
Sobre la labor de la Comisión Nacional del Antártico se comunicó:
“La Comisión Nacional del Antártico, con dependencia directa del ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, ha sido creada en 1940, a fin de que centralice y tenga a su cargo la consideración y el asesoramiento de todos los asuntos relativos al amparo y al desenvolvimiento de los intereses argentinos en el continente antártico. Está integrada por representantes de los ministros d e Relaciones Exteriores y Culto, Guerra, Marina, Agricultura, de Justicia e Instrucción Pública y al Secretaría de Aeronáutica…. Aparte de la tarea fundamental que corresponde a la Comisión, cual se especifica al comienzo de esta nota, ha realizado otras que como argentinos debemos destacar y es la de hacer llegar hasta el último rincón de la patria material de ilustración acerca de los derechos que corresponden a la nación en la cuestión antártica, consistente en mapas, gráficos, libros y folletos editados por la propia Comisión tal como “Soberanía Argentina en la Antártida”, que lleva ya la segunda edición, donde se especifica concretamente cuál es el sector patrio en el polo sur y cuales son los títulos y en que se basa la república para proclamar ante el mundo el patrimonio de sus tierras en el continente antártico”.  

c)    Textos escolares
Criticados por unos, revalorizados por otros, lo cierto que los textos escolares – sobretodo durante período trunco del segundo gobierno de Perón – la presencia constante de las figuras del presidente y de su esposa, junto con hechos de su gobierno y referencias y símbolos partidarios, a la par de sucesos y personajes históricos argentinos causó mucha controversia.
Pero en la reafirmación de una nueva construcción de ciudadanía por el uso y goce de los nuevos derechos sociales, a la par de la adhesión partidaria al justicialismo, la cuestión antártica no estuvo alejada.
Sea, a modo de ejemplo,  el texto Desde la Antártida de Alitas Nuevas, libro de lectura para primer grado superior editado el 15 de mayo de 1953;  el poema Antártida, de Niños Felices, libro de lectura para primer grado superior;  La Antártida Argentina, en Mi Escuelita Blanca, libro de lectura para segundo grado; Antártida Argentina, en Obreritos, libro de lectura para segundo grado;  Nuestras Malvinas, en Siembra, libro de lectura para tercer grado;  y Las Expediciones Antárticas, de José Manuel Moneta, en Mirador de la Infancia, libro de lectura para quinto grado.
En Obreritos se puede leer: “Era a fines de 1903. la corbeta Uruguay convenientemente equipada y reforzada, partía en noble misión hacia los hielos antárticos. Su tripulación era totalmente nativa. Así se quería demostrar la resistencia de los hombres de nuestro pueblo a los hielos polares. Los marineros iban equipados con gruesos sacos de piel de reno y con guantes y escarpines de la misma piel.
El 22 de febrero de 1904, nuestra bandera flameó por primera vez en la isla Laurie.
El gobierno del general Perón envía periódicamente marinos y hombres de ciencia a esa parte de nuestro país.
Nadie puede discutir nuestros derechos en la Antártida Argentina”.
Finalmente un folleto editado por la Subsecretaría de Informaciones con una conferencia de Pitigrilli: Yo estuve en la Antártida,  da una imagen vital y desenfadada de la cuestión antártica:
“Mi historia es corta y sencilla. Una mañana del mes de diciembre encontré al contraalmirante Víctor Malatesta, y le dije:
-    Almirante, ¿cuándo me hace un viaje por mar?
-    ¿Adonde quiere ir? – me preguntó. (…)
-    Envíeme hacia el Sur. (…)
El Ministro de Marina, Contraalmirante Olivieri, me recibió en seguida, y me dijo:
-    He hablado al señor Presidente de la Nación. Esta encantado con que usted vaya a la Antártida. El capitán de navío Panzarini, comandante de tareas Antárticas, que se hallaba presente, expresó a su vez:
-    Usted será huésped de la Marina de Guerra. El transporte Lapataia zarpará el siete de enero.
He aquí como partí rumbo a las Tierras Australes. Diez palabras o poco más. Diez palabras del Presidente y de tres marinos. Es más fácil ir a la Antártida que enviar una certificada al Correo Central.
(…) El recuerdo de la antigua Penitenciaría que Roberto Pettinato, fiel intérprete de la humanitaria obra del actual Gobierno, suprimió con un gesto que es la expresión más simbólica de las innovaciones filantrópicas de la Argentina en el régimen carcelario, y que, por eso, también por eso, hacen de la Argentina una cátedra autorizada para dictar lecciones de humanidad y d e sentido jurídico al mundo…
Pero las cosas más interesantes que yo he visto en al Antártida no son los animales raros, el arco iris, el sol de medianoche, el sol que no s e levanta y no se pone nunca, y gira ininterrumpidamente sobre nuestras cabeza. La cosa más importante que he visto son los hombres, los hombres de la marina, del ejército, de la aviación, los hombres de ciencia, los técnicos, los obreros.
La Marina Argentina ocupa la Antártida desde hace medio siglo. En 1904 fundo en las Orcadas el primer observatorio metereológico; en 1927, la primera estación de radio, y desde 1947 fundó las bases de Melchior, Decepción, Puerto paraíso. En 1952, el general Hernán Pujato fundó la base San Martín, en la Bahía Margarita, a 3.500 kilómetros de Buenos Aires, a 187 kilómetros al sur del Círculo Polar Antártico. Llevaba consigo personal militar, civil, aparatos científicos, una cruz, un cofre de tierra de Yapeyú, documentos de su sentido realístico y de su idealismo.
Sobre cada destacamento hay una bandera y una cruz. En la isla Decepción, sobre una negra roca de basalto, una mano anónima - ¿un marino? ¿un obrero? – escribió a largas pinceladas blancas: “Perón cumple”.

Conclusiones
Una aproximación a la temática abordada nos descubre la preocupación por la cuestión Antártica y Malvinas durante el primer peronismo como política de Estado que se visibilizó en diversas producciones de sentido que equiparaban la reafirmación de nuestros derechos soberanos del sur con la obra de Perón. Si bien ya la temática figuraba en anteriores gobiernos se hizo patente la preocupación del justicialismo en concentrar energías sobre la reafirmación soberana austral, a la vez que dotó de sentido patriótico el accionar peronista.
Malvinas y el sector antártico, como muchos hechos de la vida argentina, fue un tema atravesado por el peronismo y su particular visión totalizadora, generando un nuevo concepto de ciudadanía en tanto ejercicio de derechos sociales y de reafirmación soberana.
Resultaba obvio encontrar estos parámetros en las publicaciones partidarias y oficiales, señalando los evidentes logros obtenidos. Más complejo fue ver el tema en publicaciones culturales, las cuales interpelan a un público algo distante de cuestiones militares y científico – tecnológicas. La experiencia de la revista Continente de amalgamar cuestiones poéticas y de artes plásticas con los avances del Pulquí, la Marina de Guerra y la cuestión austral debería ser materia de profundización.
Que decir del tema en los textos escolares, tan criticados  que hoy ofrecen aristas nuevas de investigación. Malvinas y Antártida al alcance de las jóvenes generaciones de los años peronistas, con una visión cándida amalgamada con una fuerte adhesión al justicialismo debe plantear otras investigaciones, pues en este caso son enunciadas a título exploratorio.
El aporte desenfadado y sentido de Pitigrilli dio pinceladas literarias al reconocimiento de la labor de hombres que se jugaron enero por consolidad nuestra presencia en el sexto continente.
Ante este avance descriptivo del tema, insisto, se abren posibilidades para evaluar la experiencia peronista y su relación con la cuestión austral con otros prismas.

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