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EL GOBERNADOR JUAN BAUTISTA BUSTOS. SÍNTESIS ENTRE CÓRDOBA, LA NACIÓN Y AMÉRICA

Por Enzo Regali

Juan Bautista Bustos nació casi con seguridad el día de la pasión de San Juan Bautista, 29 de agosto, del año 1779 y fue bautizado en la capilla de San José, en Mallín, construcción que todavía sobrevive en el hermoso camino que va de Cosquín a Tanti. El lugar exacto de su nacimiento es discutido, algunos dicen que fue en la estancia familiar de Santa María, pero Carlos Prudencio Bustos Argañaraz con mucho fundamento ha demostrado que fue en la ciudad de Córdoba.

No es por casualidad que al hablar de la bandera de Córdoba recientemente creada debamos referirnos a este hombre que durante más de una década tuvo una influencia sustantiva. Él absorbió en su persona las luchas por el federalismo y en algún sentido fue un profeta de la política, que Urquiza emprendió en 1852 para organizar constitucionalmente el país. En algún sentido la política de “fusión de partidos”, impulsada intelectualmente por Alberdi, que fructificó en la Constitución de 1853, se anticipa en los intentos bustistas.

¿Por qué entonces tanto silencio sobre su persona, secundariamente reivindicada por la cultura oficial de otros tiempos? Cuando es tan evidente se trata entonces de una política del olvido.

Había nacido en una familia acomodada de Córdoba. Muy joven se trasladó a la ciudad de Buenos Aires. Participó activamente en las luchas contra el invasor británico en 1806 y 1807, llegando a transformarse en oficial del regimiento de Arribeños.

Participó en el cabildo abierto del 22 de mayo de 1810, que depuso al virrey Cisneros, votando a favor de la propuesta de Cornelio Saavedra, que devino en comandante del regimiento de Patricios.

Tendrá varios ascensos militares a pesar de tener estudios específicos, pero así era la época…de jefes formados en el campo de batalla. Finalmente como coronel integrará las filas del Ejército del Norte.

En el año ’20, el director supremo, Rondeau, da la orden al Ejército del Norte de reprimir a los caudillos litorales. Nadie obedecerá. San Martín destina sus tropas a la expedición al Perú y rompe de hecho con Buenos Aires, algo que el grupo porteño no perdonará. Por su parte Bustos, acompañado por Heredia, de Tucumán, y Paz, se subleva en Arequito y desobedeciendo órdenes se vuelve sobre Córdoba donde luego de algunos conflictos políticos es elegido gobernador.

Provincialmente realiza una política de fusión de partidos ya que sus colaboradores los reclutará entre antiguos funistas (adherentes de Ambrosio y al deán Funes), algunos directoriales y varios artiguistas. Los partidarios de Díaz y algunos otros federales se opusieron a Bustos en razón de enfrentamientos internos y varios se harán partidarios del general Paz.

Iniciado su mandato, en 1821, establece un Reglamento Provisorio de la Provincia para el Régimen de sus Autoridades, una especie de Constitución, la primera de la provincia y la tercera en el país luego de la de Santa Fe y Tucumán. Este solo hecho, que significaba autolimitar sus propias facultades en el poder, demuestra su personalidad, preocupado por la institucionalización de su provincia y su país.

Durante los casi diez años que gobernó la provincia, ya que en 1825 es reelecto, mejoró y organizó el servicio de correo, realizó un censo, promovió la educación, creó escuelas y estableció la Junta Protectora de Escuelas. Su preocupación por la educación lo llevó a concretar la compra de una imprenta en Buenos Aires en 1823. Puesta en funcionamiento el 15 de noviembre de 1823, se establece el primer decreto sobre libertad de imprenta. Todo esto favoreció la salida de periódicos, generalmente doctrinarios, algunos oficialistas pero también opositores.
Provincializó la Universidad de Córdoba en 1820 y creó la Academia de Jurisprudencia Teórica y Práctica encargada de otorgar a partir de ese momento los títulos profesionales de abogado.

Bustos concluirá su vida política cuando el general Paz lo derroque y se haga cargo de la gobernación de Córdoba. Será derrotado en San Roque, y luego en La Tablada junto a Facundo Quiroga. Intentó escapar arrojándose desde la barranca del río Suquía con su caballo, donde sufre heridas de consideración que le impedirán montar durante su huida hacia Santa Fe. Desafortunadamente las lesiones fueron letales y no pudo sobrevivir. Muere el 18 de septiembre de 1830. Enterrado con todos los honores en el convento de Santo Domingo, sus restos recién en 2011 pudieron descansar en la provincia, que fuera la causa de todos sus desvelos, su pago chico.

Artículo publicado en el suplemento Claves de la Historia - Miradas al Sur
31.08.14

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