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“EL REVISIONISMO NO ES PIEZA DE MUSEO Y ESTÁ AÚN CON FUERZA PARA DAR BATALLAS, COMO LAS DA CRISTINA HOY EN DÍA, POR UNA PATRIA MEJOR”

Pablo Vázquez es un joven politólogo, docente e historiador. Argentino y bonaerense, conjuga su pasión por el pensamiento nacional y la Patria Grande con su sentir de militante peronista. Integra los institutos nacionales Eva Perón, Juan Manuel de Rosas y Manuel Dorrego, a la vez que participa en otras asociaciones que estudian la historia argentina e iberoamericana. Ha escrito trabajos sobre Perón, Evita, Jauretche y Sandino, amén de profundizar sobre las corrientes del nacionalismo en nuestro país. Con look gótico y fanático del rock alternativo, iniciamos con él un enriquecedor diálogo para Miradas al Sur.

–¿Cuál fue tu relación inicial con la historia y la política?

–Fluyó naturalmente, de chico me gustó la historia y siempre viví rodeado de libros, sumado a que en mi familia me incentivaban a la lectura. Madre docente y padre lector, con abuelos y tíos con generosas bibliotecas para que las revise. Recuerdo que tuve un tío, Pedrito, socialista y dibujante, con sus libros de Alfredo Palacios y Nicolás Repetto, y mi tía Joaquina, ama de casa católica, con textos de Manuel Gálvez y Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast). Todos muy interesantes, pero ninguno peronista, je. En realidad, los últimos tuvieron un acercamiento al primer peronismo que, conflicto con la Iglesia Católica mediante, se distanciaron de Perón.

–Algunas lecturas se acercan a lo nacional, sobre todo la de Gálvez

–Sí, sus biografías sobre Sarmiento, Yrigoyen y, en particular, Rosas, influyeron en mi gusto por el revisionismo. De hecho recuerdo que en la apertura democrática les pedí a mis padres me compren textos de historia que me gustaban por los títulos: Política británica en el Río de la Plata, Ejército y política, y Las masas y las lanzas. Luego descubrí que sus autores, Scalabrini, Jauretche y Ramos integraban la corriente revisionista. Al tiempo un texto comoConversaciones con José María Rosas, de Pablo Hernández, me vinculó más de lleno con el Pepe y su obra, junto a la obra de su autor, ahora amigo entrañable.

–De estudio de la historia con esos autores al peronismo hubo un paso lógico

–No creas, ya que no vengo de familia peronista y ser justicialista no tenía onda en los años ochenta. Era cool ser alfonsinista en la primavera democrática, la ropa flúo y los vaqueros nevados, je. El peronismo era barbarie, cosa que lo puedo decir con un guiño cómplice planteando la dialéctica sarmientina para rebatirla, pero en ese tiempo de estudiante secundario de colegio católico no daba vincularse a las huestes de Herminio Iglesias. Con el tiempo y de modo intuitivo me fue interesando Forja, y como ellos venidos del radicalismo nacionalista, de sectores medios universitarios y gran creatividad en su mensaje, pude abordar mi ingreso al peronismo y explicarme sus grandezas, junto con tratar de entender sus contradicciones que cruzan toda la historia reciente argentina.

–Un peronismo que vino a industrializar un país colonial y generó las bases para una independencia económica con pleno empleo.

–Exacto. La irrupción de vastos sectores sociales a la vida política nacional en los años cuarenta del siglo pasado, acompañando el incipiente desarrollo industrial, la migración interna, la crisis de representación política y la situación internacional producto de la Segunda Guerra Mundial, buscaron superar viejos moldes instituidos, reclamando mayor participación política y social. Y ellos encontraron en el peronismo su vehículo de referencia político y pertenencia cultural, que fue único en la historia nativa, y de características propias que lo distinguieron de otros movimientos políticos. El ejercicio del poder durante el primer peronismo, también es justo decirlo, deparó un sinnúmero de marchas y contramarchas en lo atinente a su consolidación como fuerza política, consustanciada con el liderazgo de Juan Perón y a su doctrina, debido a lo heterogéneo de su procedencia. En los primeros años del gobierno peronista, a pesar de las contradicciones reinantes, su senda deparó éxitos económicos y sociales vitales para el pueblo que potenció la consolidación de su dominio político en la escena nacional. Ello se instrumentó a través de reforzar la dominación política con el acompañamiento, en el orden estatal, de las administraciones provinciales y locales junto a la administración nacional y, en lo político-partidario, de todas las fuerzas adherentes al proyecto que encarnó Perón. Y, sobre todo, contó con el apoyo invalorable del movimiento obrero organizado, junto a las mujeres, con la ayuda invalorable de Evita, en un liderazgo compartido con el presidente.

–Eva Perón merece un capítulo aparte más cuando se cumple en septiembre un nuevo aniversario de la ley de voto femenino

–Evita emprendió la campaña por el sufragio femenino acompañando la acción de Perón, que ya lo había previsto antes de ser presidente y lo anunció en su asunción de 1946 y al presentar las bases del Primer Plan Quinquenal. Pero la acción política de Eva, poniéndose al hombro esta política de Estado fue crucial. Ella fue persuadiendo a los legisladores, creando conciencia en las mujeres, que tímidamente empezaban a ver en el peronismo un canal de participación nuevo, y planteó una intensa campaña través de la radio y de la prensa para que toda mujer argentina –sea peronista o no– sienta suyo el logro de obtener sus legítimos derechos políticos. El impulso y decisión de Evita permitieron sancionar y promulgar la Ley 13.010 del 9 de septiembre de 1947, luego promulgada el 23 de septiembre, tras lo cual se buscó el empadronamiento de las mujeres de todo el país. Y eso no fue todo, a su vez Eva Perón buscó crear una organización exclusiva de mujeres dadas las características nuevas de la participación femenina en el mundo político de la época.

–El Partido Peronista Femenino.

–Así es. Hubo un avance concreto cuando el Partido Peronista resolvió modificar sus reglamentos de afiliación, lo cual permitiría la formación de otro partido peronista pero integrado exclusivamente por mujeres. Esto se concretó el 26 de julio de 1949, cuando en el Teatro Cervantes de la Ciudad de Buenos Aires se reunió la Primera Asamblea Nacional del Movimiento Peronista Femenino durante tres días. Allí se creó formalmente el Partido Peronista Femenino, siendo Evita elegida presidenta por amplia mayoría. De dicha organización se desarrollaron las unidades básicas femeninas, las cuales realizaron una fuerte tarea de acción social y adoctrinamiento como nexo con la Fundación Eva Perón y el Ministerio de Salud de la Nación.

–La labor de Evita y sus obras parecen inagotables. ¿Tenés referencias sobre el origen de la Fundación Eva Perón?

–Como primera dama, sea en una incipiente tarea social, como en la concentración de alimentos en la residencia presidencial bajo el nombre de “Las Delicias” –remedando la despensa de su pueblo Los Toldos–, la colaboración de los sindicatos y la organización de la Cruzada de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón tuvo en claro que la construcción política venía de la mano de la ayuda social y la solidaridad con el prójimo, en base a un trabajo en equipo. Sea relacionándose en sus tareas con los planes de los ministros Ramón Carrillo, Miguel Miranda, Ramón Cereijo y José María Freire, como con la CGT, encabezada por José Espejo, y del grupo de mujeres y varones que la acompañaron silenciosamente en su labor. Desde la constitución de la Fundación Eva Perón, el martes 19 de junio de 1948, cuando se firmaron las actas constitutivas en la futura sede del Hogar de Tránsito N° 2 de la calle Lafinur 2988 de la ciudad de Buenos Aires –actual sede del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón y Museo Evita–, hasta su creación asentada en decreto presidencial, la Fundación alcanzó a todo el país, plasmando en sus obras los objetivos del peronismo de más justicia social.

–¿Podés especificar algunas de sus obras en el país?

–Sí, seguro, aunque lo loco es que la mera enumeración da una idea de su magnitud e importancia, inmedible en estos años: tres hogares de tránsito en la ciudad de Buenos Aires, modelo de los que habrían de construirse en el resto del país; el Hogar de la Empleada General San Martín, en la ciudad de Buenos Aires; los subsidios a la ancianidad; el Decálogo de los Derechos de la Ancianidad de 1948, incluidos en la Constitución Nacional de 1949; el Hogar de Ancianos “Coronel Perón” en Burzaco, provincia de Buenos Aires, y similares en el interior del país; varios hogares escuela en Santa Fe, Córdoba, Chubut, Mendoza, Salta, San Luis, La Pampa, San Juan, La Rioja, Corrientes, Catamarca y Entre Ríos, muchos de los cuales funcionan aún; la Ciudad Infantil y la Ciudad Estudiantil, en la ciudad de Buenos Aires; las ciudades universitarias en Mendoza y Córdoba; sumados al Plan Mil Escuelas y equipamiento escolar para todo el país. Se le suma en materia de salud los policlínicos de Avellaneda, Lanús y San Martín, y estaban proyectados otros en las provincias del norte que la dictadura de 1955 abortó. También se incluye la Clínica de Recuperación Infantil de Terma de Reyes, provincia de Jujuy; el Hospital de Clínica y Cirugía Torácica en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires; el Tren Sanitario; la Escuela de Enfermeras y moderno equipamiento hospitalario. Sumale a esto los Campeonatos Infantiles “Evita” y Juveniles “Juan Domingo Perón”; el Plan Agrario Eva Perón, en apoyo del II Plan Quinquenal; las proveedurías, con alimentos más baratos; la construcción y administración de barrios obreros y complejos habitacionales, como los de Ciudad Evita y el barrio Los Perales; el turismo social y el desarrollo de los Complejos Turísticos de Chapadmalal, en la provincia de Buenos Aires y de Embalse de Río Tercero, en la provincia de Córdoba. Y eso sin mencionar la ayuda social al exterior a países de todos los continentes, de México a Colombia, de España a Israel, pasando por Egipto y Japón.

–Es impresionante para una gestión de tan pocos años que tuvo Eva

–Abruma de sólo enunciarlos, ¡y encima funcionaban!, cosa que se ve no sólo en sus edificios sino en el testimonio de sus beneficiarios. En mi recorrida dando charlas tanto por el Instituto Eva Perón como con el Instituto Dorrego es impresionante encantarse con “niños Evita”, aquellos beneficiarios de sus obras que aún se emocionan con sólo nombrarla. Quizás uno de los pocos personajes políticos donde genera lágrimas por la emoción de su obra y el amor brindado.

–Una de las tareas del revisionismo, o como gusta denominar a Pacho O’Donnell, la corriente nacional, popular y federalista, es debatir sobre estos temas y darlos a conocer.

–Absolutamente. La labor desarrollada en el Instituto Dorrego es parte de una tarea que nos debíamos, acompañando las políticas de Estado de Néstor y Cristina de estos años, no sólo en cuanto a organizarnos en torno a Pacho O’Donnell y sus aportes historiográficos, junto a los de Hugo Chumbita, Felipe Pigna, Marcelo Gullo, Enrique Manson, Pablo Hernández y Hernán Brienza, sino que debemos convivir representantes de las diversas vertientes, desde la izquierda nacional, con los herederos intelectuales del Colorado Ramos, como Julio Fernández Baraibar y, en tu caso propio, junto a seguidores del Pepe Rosa como Luis Launay, Osvaldo Vergara Bertiche y Eduardo Rosas, su hijo. También representantes académicos de la UBA como Alberto Lettieri o mi caso que estoy desarrollando mi doctorado en Comunicación en la Universidad Nacional de La Plata sobre Forja y la comunicación política en Argentina. Pero también si no se actualizan postulados, se adoptan nuevos parámetros y se reorientan los objetivos historiográficos perseguidos, sea el canto de cisne del revisionismo. Y no es que no se deba cuestionar la hegemonía en los claustros en el estudio e interpretación de las ciencias sociales de la tríada Halperín Donghi, Romero padre e hijo sin que debamos opinar, pues ellos nos traen la palabra “revelada”. Pero me parece que quedarnos en la repetición vana de investigaciones pasadas, con métodos insuficientes, como es seguir el análisis económico basándonos en el materialismo marxista –agregado la oposición pueblo-oligarquía para superar el tema de las clases –; y continuar en una reivindicación vana de Rosas como patrón de estancias, cual el nacionalismo católico, nos aleja de las jóvenes generaciones.

–Las disputas siguen y se reflejan en opiniones contrarias de los cenáculos académicos contra la existencia del mismo Instituto Dorrego.

–Allí, esto lo escuché en un par de congresos de historia universitarios, se conjuga el ninguneo a nosotros con la envidia por la venta de las obras de Pacho, Felipe y demás compañeros. No tenemos la culpa de que escriban bien, tengan éxito y sean preferidos por los nuevos lectores, je. Pero temo que por objetivos deshilachados, por fracasos políticos no superados de algunos que antes nos acompañaban, por orillar los márgenes institucionales para sobrevivir con algún cargo, y egos de intelectuales subterráneos pueden generar una falsa desunión de los que adherimos a lo nacional y popular que debemos rechazar. Para pensar la Patria lo hacemos desde la historia, desde el pasado argentino que fue deformado y tergiversado por quienes pretendieron que nuestro destino era ser una factoría. Una historia nacional ignorando a la Nación –no al periódico de Bartolomé Mitre, quien en esto tuvo mucho que ver– donde la transmisión de ese pasado era recortado, planteado y repetido con batallas sin honor, empréstitos otorgados sin necesidad pero con muchos intereses y gobiernos de notables que decidían con el visto bueno del pueblo... inglés. Desentrañar qué había acontecido bajo la lápida del liberalismo triunfante posterior a Caseros fue tarea del revisionismo. Ese fue el esfuerzo dado por los hombres del Instituto Rosas y de los miembros de Forja, cuya tarea debemos reivindicar.

–Tarea que hoy se continúa desde el Instituto Dorrego

–Damos pelea, sirviendo de base ideológica para el actual proyecto nacional en su defensa de nuestra soberanía contra los fondos buitre. Esto se relacionó con el modo en que vemos el tema de la dependencia, que para unos es un dato, y para nosotros es la divisoria de aguas que nos permite definirnos en defensa de los intereses populares. Fue así como los parámetros de la investigación y difusión histórica sufrieron en Argentina el influjo de Europa, la visión limitada de un sentir extraño y ajeno que buscaba adaptar nuestra realidad a sus parámetros culturales. Se tomaban ideas, que si en Europa describían un sistema positivo –por ejemplo la democracia y la constitución–, en Iberoamérica, en cambio, su cometido fue solidificar y osificar la dependencia cultural, económica y política. Es por esto que la batalla que debemos librar es tanto “contra el enemigo extranjero que invade y contra el enemigo de adentro que entrega”, como sostuvieron los forjistas en sus escritos, ya que nuestra derrota en manos de la “colonización pedagógica” nos hace creer que las cadenas del sometimiento cotidiano equivalen a los laureles de la victoria de la civilización sobre la barbarie. Ese sometimiento pensado de afuera, pero encarado por “el enemigo de adentro que entrega”, tuvo su ejemplo en la serie de gobiernos que ejecutaron políticas antipopulares a fin de servir a sus amos. Nuestra contribución para develar “la otra Historia” se da cuando levantamos figuras como Moreno, Monteagudo, Castelli y Juana Azurduy, así como señalamos las acciones antipopulares de Rivadavia, Alvear y demás del procerato liberal. Es por eso que tomamos a Rosas en su dimensión social y cultural, donde de dio la presencia del pueblo en el Estado, y no en una faceta tradicionalista autoritaria. Reafirmamos la esencia del caudillo como “sindicato del gaucho”, tal como planteó Jauretche, y anclamos en los trabajadores organizados como sujeto de la historia, y tendemos a revalorizar a los primeros pobladores, sumando nuevas disciplinas y ciencias como la antropología y la lingüística para nuevos estudios. Y, en especial, profundizar sobre el peronismo, que creo es el tema para el revisionismo en este tiempo. Quizás esto dispare nuevos debates, ya que el revisionismo no es pieza de museo y está aún con fuerza para dar batallas, como las da Cristina hoy en día, por una Patria mejor.

–¿Y es por eso es que en el Instituto Nacional Eva Perón se desarrolla una nueva Feria del Libro de Temática Peronista?

–Así es. Será la sexta edición, y del 11 de septiembre al 14 abrimos las puertas del Instituto Nacional Eva Perón
- Museo Evita en la calle Lafinur 2988, en la zona de Plaza Italia en Palermo de la ciudad de Buenos Aires, para que varias editoriales, universidades e instituciones de estudios históricos presenten al público las últimas producciones sobre la temática que, hoy por hoy, más interesa académicamente, y en el sentir popular que es el peronismo. Autores como Claudio Panella, Raanan Rein, Guillermo Clarke, Jorge Bolívar, así como mis compañeros del Dorrego, como Enrique Manson y Pablo Hernández, o el mítico líder del FEN, Roberto “Pajarito” Grabois, que presentará su libro de memorias políticas, dan la pauta de lo heterogéneo de las publicaciones y el interés que sigue despertando estudiar el justicialismo. Estará abierto desde el mediodía a hasta el atardecer con varios stands de venta de publicaciones, presentación de libros y mesas redondas de debates.

–Por último, cómo equilibrás tus estudios académicos con tu gusto por el rock?

–Fluye naturalmente para mí, hay una conexión entre rock argentino y pensamiento nacional de Almendra a Los Piojos, junto con el hecho que cultura popular y revisionismo de dan la mano en cuanto a cuestionar lo establecido. También es lo que siento, ya que porque me guste Bowie, Bauhaus, Lou Reed y la música dark, o tenga una remera de Iggy Pop, no soy menos estudioso que otro… seguro más aburrido, pero eso como peronista de espíritu vitalista no es mi culpa, je.

Entrevista realizada por Víctor Ramos, para Miradas al Sur
07.09.14

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