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ARTIGAS ANTES Y DESPUÉS DE LA GESTA

Por Liliana Rojas.

En este artículo me limitaré, como lo hizo en una oportunidad Reyes Abadie al publicar Artigas antes y después de la gesta, a la juventud, exilio y muerte de Pepe Artigas.

El 19 de junio de 1764, nació José Gervasio Artigas, hijo de Martín José Artigas y Francisca Antonia Arnal, en Montevideo, en la casa natal ubicada en las actuales calles Colón y Cerrito.

Los años infantiles de Pepe transcurrieron en el hogar de sus padres y de sus abuelos maternos que contaban con la ayuda doméstica de varios negros, criados de la familia: el “tío” Antonio, Francisco y Jerónimo, Gonzalo o Joaquín; junto a ellos los niños Artigas habrán aprendido relatos de tierras lejanas del África, cantos, danzas.
Hizo los primeros años de la primaria en la escuela del convento franciscano de San Bernardino, siendo condiscípulo de Larrañaga, Nicolás de Vedia, Rondeau y Otorgués.

Con 14 años fue enviado a uno de los establecimientos de sus padres, para aprender las tareas del campo, enlazar, bolear, domar potros, tirar el cuchillo, cruzar arroyos a nado, uso de las armas y del caballo. Desde joven se dedicó comprar y vender ganado en la frontera con Brasil, legal o ilegalmente. De Vedia dice que tocaba el acordeón y la guitarra.

Al ingresar al cuerpo veterano de Blandengues de la frontera de Montevideo se acogió a un indulto sobre sus actividades clandestinas. También participó bajo las órdenes de Azara organizando el poblado de San Gabriel de Batoví, en las cabeceras del Ibicuí.
En la primera invasión inglesa, participó en acciones junto a Liniers; se sumó a la defensa de Montevideo hasta que ésta se rinde y logró escapar para hostilizar a sus ocupantes con una partida. También participó contra la segunda invasión.

El 23 de diciembre de 1805 José contrajo matrimonio con su prima Rosalía R. Villagrán, con la que tuvo tres hijos, José María, y las niñas F. Eulalia y P. Josefa, que murieron pequeñas. Otros niños nacieron de otras relaciones en sus prolongadas ausencias del hogar.

El 5 de septiembre de 1810 fue designado capitán de una de las compañías del Regimiento de Blandengues. La Revolución lo sorprende sirviendo a las órdenes del capitán Michelena, para sofocar los pronunciamientos “juntistas” de la Banda Oriental y de Entre Ríos. Estaba destacado en Colonia del Sacramento cuando se produjo el rompimiento de relaciones entre Elío y la Junta de Buenos Aires. Artigas se sumó a la causa revolucionaria, a la defensa de la soberanía nacional, al nacimiento de la propuesta federal. Hasta aquí una etapa. Otra etapa será su largo exilio en el Paraguay. Derrotado por Ramírez, y en compañía de pocos hombres, cruzó el Paraná en septiembre de 1820. Por orden de Francia, fue separado de sus hombres y –acompañado por dos asistentes apodados Ansina y Montevideo– fue conducido a Asunción y alojado en el convento de la Merced. En diciembre fue obligado a establecerse en la Villa de San Isidro Labrador, en Curuguaty, a 250 km de Asunción, donde recibiría una pensión mensual. Al morir Francia, en septiembre de 1840, la Junta instalada en Asunción ordenó la prisión del “bandido José Artigas”, lo que duró hasta el 12 de marzo de 1841.

Cuando López asume la presidencia del Paraguay, le ofrece un cargo de instructor de un ejército de la república y luego su instalación cerca de Asunción; Artigas sólo acepta la segunda invitación y así se instaló en una quinta, a 7 km de Asunción, en el paraje Ibiray, donde se construyó para él y Ansina una modesta casa.
En enero de 1845 recibió la visita de su hijo José María, quien no pudo convencerlo de regresar al Uruguay. Según su testimonio, el Pepe, con 78 años, se mantenía robusto, sano y ágil, y cabalgaba en su caballo zaino. También Rosas intentó atraerlo a su causa, y fue rechazado.

Murió el 23 de septiembre de 1850. Su cuerpo fue depositado en el Cementerio de la Recoleta, con una lápida que decía: “General José Artigas: 1850”. Por orden del presidente Flores, los restos fueron exhumados en agosto de 1855, colocados en una urna de latón pintado que arribó a Montevideo el 19 de septiembre. La urna, al año siguiente, fue reemplazada por una de madera, con una placa que expresa “Artigas, fundador de la nacionalidad”. En 1864, se hizo el traslado al monumento construido en la Rotonda del Cementerio y años después el presidente Latorre ordenó la construcción de una nueva urna. En 1923 se inauguró la estatua ecuestre, obra de Zanelli.

En 1977 se inauguró un mausoleo en la Plaza Independencia, que guarda sus restos. El reconocimiento material está; nos resta el cotidiano homenaje al cofundador de la Patria Grande, federal y popular.

Artículo publicado en el suplemento Claves de la Historia. Miradas al Sur
21.09.14

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