Menu

The best bookmaker bet365

Best bookmaker bet365 Bonus

ALGUNAS PALABRAS Y REFLEXIONES DE ARTURO JAURETCHE

Jauretche cuenta el nacimiento de F.O.R.J.A.

En 1935, nosotros vimos lo que iba a ocurrir y nos propusimos crear un cauce, un substitutivo; mejor todavía, la continuidad histórica de radicalismo, y para eso creamos F.O.R.J.A.

Sabíamos que íbamos a ser combatidos y difamados y hemos sido acusados alternativamente, de comunistas o nazis, según los intereses de las finanzas y sus incondicionales aliados, esos tipos de revolucionarios sociales que pelean en todas las batallas de las antípodas, pero jamás con el vigilante de la esquina. Como somos radicales de verdad y además, de buena memoria, que es cosa que suele andar mal en el radicalismo, no nos hemos olvidado de que a Yrigoyen lo llamaron fascista o algo por el estilo -ya que el fascismo no existía-, cuando la semana de enero, anarquista por las huelgas ferroviarias y germanófilo por la neutralidad. A los radicales que gritaban viva el Dr. Ortiz y que defienden tanto esa normalidad institucional, hay que recordarles que el 11 de noviembre de 1918 hubo que meterles balas en la Avenida de Mayo a los que pretendían celebrar el triunfo aliado colgándolo a Yrigoyen y que el Comité de Ruptura de entonces era la Acción Argentina de ahora.

El buen argentino no tiene que hacer caso de estas imputaciones y debe seguir adelante sirviendo a su país, pues la propaganda trata de crear complejos de inferioridad para que el hombre no exprese lo que siente. Por ejemplo, ¿puede Ud. admitir, Dr. Abalos, que yo, que lo he acompañando a Ud. con las armas en la mano para defender las libertades públicas sea menos demócrata que Pastor, Culaciati o el general Justo?. La cosa es sencilla: nos quiere hacer pasar por democracia el mantenimiento del parlamento, la justicia, las instituciones, en una palabra, es decir, lo formal que el Régimen maneja. Para nosotros, la democracia es el gobierno del pueblo con o sin parlamento, con o sin jueces, y si el pueblo no gobierna, las instituciones no son más que las alcahuetas de la entrega.

Bueno, Dr. Abalos. Quiero llegar a ésto: hay dos Argentinas, una conservadora, que no quiere que ocurra nada, y en la cual está incluido el actual radicalismo. Esa Argentina tiene una apariencia poderosa porque maneja las estructuras oficiales de los partidos, el periodismo, la radiotelefonía, los gobiernos, pero esa Argentina no tiene vitalidad ninguna, es un edificio caduco, subsiste por inercia porque en ella ya no creen ni los que la forman. Y hay una Argentina subterránea, joven, vigorosa, caótica aún, pero que pronto se va a orientar, que se está orientando a pesar del desorden que introducen banderías extrañas en su seno, como el comunismo y el fascismo; la mayoría de los jóvenes que se creen comunistas o fascistas no son tal cosa; son radicales que no han encontrado al radicalismo y con ellos trabaja F.O.R.J.A., orientándolos poco a poco.

Una organización sistemática de silencio y la falta de recursos económicos ha retardado nuestro avance que tampoco hemos querido precipitar, porque se debe operar sobre la madurez de la conciencia. El año que viene esa Argentina joven y vigorosa va a ponerse en marcha, si la bandera que nosotros hemos levantado cuenta con el apoyo de unos pocos brazos de prestigio ya consolidado. El Régimen le va a ofrecer al país alternativas repugnantes y el Comité Nacional no cuenta ya para el pleito presidencial, como no se resigne a ser furgón de cola.

El ejército no va a apoyar ninguna de esa soluciones, porque el Régimen ya ha prescindido del ejército desde que el país se pacificó. El ejército lógicamente no hará nada, pero no será sostén del Régimen si la bandera existe y reúne las dos condiciones que reúne la bandera de F.O.R.J.A.: nacionalista por la reivindicación de lo nacional y de conciliación con el pueblo por la reivindicación de lo popular. Los fascistas pretenden ofrecerle la primera parte, pero les cierran el camino a la segunda que es una obsesión de la milicia; el radicalismo a secas podría ofrecerle lo segundo, pero no le ofrece lo primero, porque se Ha olvidado de su postura inicial. Son tan torpes los dirigentes que asustados por J.B. Molina y algunos fantasmones que el mismo Régimen levanta para impedir una formación nacionalista auténtica que, acaso de Fresco también, se ponen en antimilitaristas y gritan: el ejercito a los cuarteles, que es lo que precisamente les conviene a los gobiernos.

Recuerdo que Yrigoyen, a la vuelta de Martín García, me dijo una vez que para el 4 de febrero el radicalismo era más fuerte en número de hombres en las filas del ejército que en las del pueblo, agregando que en este sentido se contó casi exclusivamente con mozos estancieros del Sud de Buenos Aires.

Me parece que el caso F.O.R.J.A. es el mismo, porque nosotros nos hemos ocupado de radicalizar a los no radicales mientras el Comité Nacional se dedicaba a desradicalizar a los que ya lo eran, tolerando la infiltración de ideologías, slogans, etc., extraños al sentido nacionalista del radicalismo. Es muy fácil a través del nacionalismo hacer comprender a Yrigoyen y comprendido Yrigoyen, todo nacionalismo deviene radical. Por el proceso inverso, a un hombre lleno de inquietud social, es fácil ver que el problema previo a la distribución justa de los bienes es que seamos dueños de ellos, de manera que la primera pelea no tiene que ser entre nosotros sino con quien los llevará, así toda demanda de justicia social se identifica con el nacionalismo y no hay posible concepción nacionalista en un país colonial que no lleve implícita la demanda de justicia social.

¡Parece mentira, Dr. Abalos!. Esto que decimos en F.O.R.J.A. en 1942 era lo que se decía en todas las tribunas radicales en 1926 y 1927. Recuerde Ud. y verá como es grave la crisis del Partido. Y no puedo acusar a los hombres del antipersonalismo que al fin y al cabo han sido leales a su pensamiento de fondo. Mosca en 1942 piensa como Mosca en 1927. Son los yrigoyenistas lo que se han vuelto atrás para poder hablar el mismo lenguaje que Mosca y los suyos.

Ahora hay radicales que no se atreven a decir que la U.C.R. no es un partido político sino la unión civil de los argentinos para realizar la Nación por encima de las facciones del Régimen que son los partidos. Encuentran eso totalitario olvidando que en todo caso serán los fascistas los que se han copiado de Yrigoyen. La definición era perfecta y no encuentro que haya habido nunca una fuerza revolucionaria que no fuese totalitaria, es decir que negase totalmente a cualquier facción al constituirse ella en la Nación misma porque, así es totalitaria la Revolución de Mayo, la Francesa y la Rusa tanto como la Alemana o la Italiana.

Lo que distingue no es el método revolucionario sino el fin y el del radicalismo y el de F.O.R.J.A. es inverso al totalitarismo europeo; mientras aquéllos se proponen hacer del hombre un instrumento del Estado, como en Italia, o de la raza como en Alemania o de una categoría histórica como en Rusia, nosotros nos proponemos hacer un Estado defensor de la libertad del hombre para que éste se realice en plenitud, es decir, lo que dije al principio: dar vuelta al vigilante para que en lugar de cuidar que la libertad del hombre no lesione a los dueños de lo económico, cuide de que los dueños de la economía no lesionen la libertad del hombre.

Tanto esperamos en Ud. que ni en esa provincia ni en Córdoba hemos querido actuar porque allí hay reservas que pueden moverse espontáneamente. Pero Santa Fe está en situación distinta a Córdoba. Córdoba vuelve a tener la preminencia respecto del interior, que tuvo cien años atrás y puede ser el eje de un movimiento paralelo que empalme en la hora histórica con el movimiento del litoral. En el interior, que Córdoba preside, los movimientos políticos son más lentos y las bruscas conmociones más difíciles, por lo que Córdoba debe ser esencialmente fuerza de equilibrio aprovechando que puede conservar la permanencia de lo radical.

En el Litoral, en cambio, y particularmente en su ciudad, como en la nuestra, los cambios populares se harán bruscamente y el control de la juventud que el radicalismo ha perdido puede ser tomado por fuerzas ocasionales ajenas por completo a nuestro destino. Eso nos hace pensar en la urgencia de una movilización en ésa. Sin pedirle un compromiso político yo le sugeriría una experiencia para demostrale que en su ciudad existe ya el nuevo país de que he hablado. Denos Ud. la oportunidad de una movilización con gente forjista de aquí en ésa, de sólo quince días, y verá Ud. el viejo fervor de las multitudes argentinas que cree apagado.

Pidiéndole perdón por la extensión de estas líneas cuya única disculpa es mi preocupación por supuesto en la gran empresa de la Patria, salúdalo con la cordialidad de siempre:
Su affmo.

Arturo M. Jauretche.

El 25 de mayo de 1974 moría en Buenos Aires el pensador, ensayista y político argentino Arturo Jauretche. En 1935 fundó junto a un grupo de radicales disidentes la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) y más tarde adhirió al justicialismo. Durante el gobierno de Perón, fue nombrado presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Entre sus obras se encuentran: Los profetas del Odio y la Yapa, Forja y la Década Infame, El Medio Pelo en la Sociedad Argentina y Manual de Zonceras Argentinas. Para recordarlo, trascribimos un artículo aparecido en la Revista Cuestionario, donde Jauretche comenta el triunfo de Héctor Cámpora en elecciones libres, un suceso que ponía fin a una larga dictadura, inaugurada en 1966 con el golpe de Onganía.

Fuente: Revista Cuestionario – Año I, N° 3 - Julio de 1973
“Hay mucha gente que se asusta de ver en la escena pública lo que ve todos los días en su casa. Casi hay que preguntarle, al que se asusta por las actitudes políticas de los jóvenes, cómo andan las cosas por casa. ¿Tiene que dar la llave de la puerta de casa o hace rato que la llave ha sido tomada? Los temas que se tocan, ¿son los temas gratos al paterfamiliae o los temas gratos a los jóvenes? El mantenimiento del hogar, ¿pesa sólo sobre las espaldas de los padres o pesa sobre toda la comunidad familiar, empezando por los más jóvenes? Y esos cambios que se sienten profundamente, en los modos de comportamiento, en la economía familiar, en las líneas de autoridad, son el producto de que el mundo camina; y camina muy rápidamente. Lo mismo que en la vida privada ocurre en la política social.”

“En mi último libro –Pantalones cortos– señalo que me ha tocado vivir una época tan vertiginosa, que he conocido desde la tracción a sangre, casi como único medio de transporte, hasta las naves estratosféricas y las visitas a la Luna.”

“No darse cuenta de que este fenómeno universal tiene su connotación lógica en la Argentina es no darse cuenta de que el enfrentamiento de las generaciones es una cosa necesaria. Porque si los jóvenes carecen de la madurez que le reclamamos, nosotros carecemos de la adecuación a la realidad que ellos nos reclaman. Somos hijos de nuestro tiempo, aunque no querramos serlo; aunque querramos ser revolucionarios. Quien no entiende esto se halla imposibilitado de entender al general Perón cuando habla del trasvasamiento generacional.”

“En un libro, creo que en Los profetas del odio, he dicho que no hay frase más errada que aquella acuñada por Mirabeau: ‘La revolución es como Saturno, que devoraba a sus hijos’. No es cierto. La revolución no devora a sus hijos: devora a sus padres. Porque los padres, por revolucionarios que sean, están conformados por un mundo de hábitos, gustos, ideas, de todo lo cual no es posible desprenderse como de un traje. Esas cosas están consustanciadas con nosotros y la presencia de generaciones que no han tenido nuestra formación hace que la revolución exceda los límites previstos por los hombres del ayer y tome características que debemos considerar baratas cuando no ocurre lo que ocurrió en la Revolución Francesa, que llegó a poner en la guillotina a los ‘hombres del ayer’ de la misma revolución.”

“En la Argentina, hubo un proceso revolucionario que transcurrió desde que, de nuevo, tuvimos – a partir de 1945 – la presencia del pueblo en el poder. Ese hecho, es cierto, no fue comprendido entonces por razones ideológicas. Es el caso del fubismo.”

“La juventud se escindió en aquella época en dos fracciones: la letrada y la iletrada. La de quienes preferían el libro y la de quienes preferían la alpargata para emplear una imagen grata al culterano adversario.”

“Recuerdo haber comentado un artículo de David Viñas. El decía que ‘la generación del 45’ se había equivocado. Y yo preguntaba: ¿desde cuándo los estudiantes son la generación del 45? También eran generación del 45 los jóvenes peones, los jóvenes empleados, los jóvenes seminaristas y los jóvenes cadetes. Y esa generación del 45 no se equivocó; estuvo en su posición. El que estuvo en la posición equivocada fue el fubismo de los universitarios.”

“La del 45 fue una revolución de jóvenes, a pesar de esa ausencia. Recuerdo que el día de la proclamación de la fórmula Perón-Quijano, frente al obelisco, en medio de la multitud me encontré con un viejo camarada de lucha: el teniente coronel Gregorio Pomar. Veía la multitud y se afligía: ‘¿Será posible que éstos triunfen?’.”

“‘No tengo ninguna duda. Estate seguro de que van a triunfar’, le dije. ‘Lo que caracteriza a esa multitud es la edad. ¿No ves que son todos jóvenes?’, le pregunté.”

“Pocos días después, era la proclamación de la fórmula Tamborín-Mosca, en una esquina homóloga: Avenida de Mayo y Nueve de Julio. Fui a ‘mosquetear’ y lo encontré a Pomar que ahora estaba en lo suyo. Estaba eufórico. Y empezó a hacer la consabida cuenta: son tantos metros cuadrados, tantas personas por metro cuadrado…para llegar a la conclusión de que había más gente que en el acto de programación de la fórmula Perón-Quijano. Le recalqué: ‘Lo que da la sensación de la fuerza de un movimiento, como te dije el otro día, ‘Goyo’, es la presencia de la juventud. ¿No ves que éste es un mitin de ‘viudos tristes’?’.”

“Esa era la sensación que daba la proclamación de la Unión Democrática. Esa gente se había parado en el tiempo. No comprendía que el país daba un salto adelante; eso lo comprendían los jóvenes. Los jóvenes, excluidos los estudiantes, que – creyendo estar mucho más adelantados – también estaban parados en el tiempo.”

“Por eso, yo deseo para mis viejos camaradas peronistas que no se pongan en viudos tristes. Espero que contemplen este avance de la juventud con la alegría propia de nuestro movimiento.”

“Este proceso, nosotros tenemos que verlo desde atrás, otearlo desde arriba, o mejor desde abajo, desde los cimientos. Seamos el basamento sólido de lo que viene, pero no pretendamos ser los arquitectos de las torres. Nuestro orgullo va a ser sostenerlas desde el ayer.”

“Nos asustamos, a veces, de los jóvenes que usan la palabra socialismo. Yo también me temo que la introducción de esa palabra traiga algunos inconvenientes. Tal vez sería más acertado decir nacional-socialismo, pero esa expresión tiene una mala imagen, y con razón. Pero toda idea política, para ser eficaz, debe ser producto de las circunstancias y condicionada a las circunstancias históricas; es decir debe ser, ante todo nacional. Es peligroso condicionarla a esquemas importados, y éste es el peligro de la expresión ‘socialismo nacional’, en cuanto es producto de importación.”

“En la época de Forja, cuando hablábamos en las esquinas, a veces se nos preguntaba: ‘¿Son ustedes fascistas?’. ‘No’, contestábamos. ‘¿Son ustedes liberales?’. ‘No’. “Entonces son comunistas’, nos decían. Había, al parecer, tres opciones forzadas y necesarias. Pero no eran opciones nuestras; venían de afuera. Y yo, entonces, le preguntaba al mismo que me hacía la encuesta. ‘¿Usted es carpintero?’. ‘No’, me contestaba. ‘¿Es usted empapelador?’. ‘No’. ‘Entonces usted es abogado’, le decía como si no hubiera una infinita gama de posibilidades, de oficios. Era para satirizar la pretensión de encasillarnos en opciones importadas sin aceptar la posibilidad de una creación original.”

“Nosotros no éramos más que una tentativa de pensar, a partir de nosotros mismos a partir de la praxis. Una alternativa de ir elaborando, sí, con la utilización de los elementos universales – filtrados a través de nuestra realidad– la propia ideología. Perón manejó ese modo de pensar y dio la creación original que buscábamos sin suerte. Por eso la palabra justicialismo, que la designa, tiene la riqueza jugosa de su virginidad, mientras que la palabra socialismo trae connotaciones librescas, que nos son ajenas y, por tanto, propicias a la confusión, la sincera y la interesada.”

“Pero no creo que eso desoriente a los jóvenes, si ellos parten de esta misma concepción justicialista. El nombre es una cosa secundaria.”

“Por lo demás, el ‘socialismo nacional’, en su verdadera acepción, tiene orígenes en nuestro país. ¿Acaso el concepto de Tercer Mundo no es el desarrollo de la ‘tercera posición’, propuesta por Perón? Cuando el mundo se dividía en dos; cuando se enfrentaban las consignas de Moscú por un lado y, por el otro, las consignas de Londres o Nueva York, la Argentina de Perón elaboró una actitud de independencia que era, en lo externo, la prosecución de una doctrina que, en lo interno, se basaba en la justicia social. Una doctrina no inspirada en otra anterior, y exterior. Una doctrina que era el resultado de un método, del pragmatismo; más que construir un modo de pensar.”

“Los jóvenes de forja queríamos evitar el narcisismo; edificar el país, más que redactar alegatos para ganar bellas polémicas. Queríamos ser prudentes con los libros. Sabíamos que muerden, aunque se diga que no. No renunciábamos a leerlo, pero los sometíamos a la revisión, a través del cristal de nuestra realidad. Sin embargo, conservábamos las anteojeras ideológicas. Perón construyó nuestra doctrina desde lo pragmático; mirando a las exigencias del país y sus posibilidades. No basado en un mundo abstracto de ideas y sistemas.”

“Los liberales, y no sólo los liberales (también los socialistas) habían querido ‘incorporar el país a la civilización’… Y nosotros pensábamos que debían haber incorporado la civilización al país.”

“Toda nuestra cultura ha sido, hasta hace poco, el resultado de la trasculturación. Aun en el vocabulario se observa ese fenómeno: es el caso de la opción entre ‘derecha’ e ‘izquierda’ que no podemos sacarnos de encima. Esa es una opción trasculturada. Nacional o antinacional: ésa es la cuestión.”

“No tengo ninguna objeción que hacer al socialismo nacional, fuera de señalar el peligro de que lo primero oscurezca lo segundo; lo de nacional. Creo que, suficientemente prevenidos nuestros jóvenes sabrán construir el socialismo nacional como una auténtica versión, del justicialismo, siempre actualizado, por su misma actitud pragmática. Y dejarán atrás a los viejos que se aferren a un proceso ya cumplido, cuya condición de permanencia histórica es, precisamente, que se lo continúe, a la luz de las exigencias actuales. No es posible quedarse a contemplar el ombligo del ayer y no ver el cordón umbilical que aparece, a medida que todos los días nace una nueva Argentina a través de los jóvenes. No podemos convertir la revolución de 1973 en una simple restauración burocrática. El trasvasamiento generacional es la solución, como lo  ha dicho quien puede orientarlo.”

“Conviene, además, que advirtamos una diferencia con lo ocurrido hace 30 años: la postura de la intelectualidad. La inteligencia de aquella época pertenecía, casi ‘in totum’, a la Argentina colonial. Sobrevivió durante el peronismo  y fue factor determinante en su caída. Pero la inteligencia ahora es otra: es nacional. Estas nuevas generaciones no tienen nada en común con los rezagos intelectuales de un pasado que, antes de ser muerto en el comicio del 11 de marzo, había sido muerto, en el pensamiento, a mano de los jóvenes. De ellos es esta revolución.”

“Ello, claro está, a condición de que la nueva inteligencia no devenga ‘intelligentzia’. Que piense desde esquemas tomados de la realidad, propios para construir un país, no para librar batallas intelectuales. Esto exige no proponerse una sociedad ideal, sino mejor. Y ajustada al querer de los más, aunque se aparte del modelo técnico, siempre ajeno.”

“Esto del querer de los más es importante porque el ‘despotismo ilustrado’ se da en todos los ángulos; es propio de quienes quieren condicionar la historia a su sistema ideológico. El peronismo, o justicialismo, o socialismo nacional, entendidos como nombre común de un modo de pensar y obrar de acuerdo con el aquí y el hoy, prevendrá a los jóvenes de aquellos peligros.”

“Y no se asusten los viejos peronistas. Si no quieren quedarse en ‘viudos tristes’ tienen que acelerar el paso para seguir a los de adelante. No se lamenten, tampoco, de que los recién venidos ocupen los primeros puestos de la fila; porque siempre es así: se gana con los nuevos, no con los antiguos. Los precursores deben sentir el orgullo de perdurar como cimientos. Si no, quedan como testigos airados de algo que quieren pero no puede ser. Se convierten en sepulcros blanqueados.”

“Esta marcha del movimiento va por sobre las tumbas.”

Publicado en: Revista Cuestionario – Año I, N° 3 - Julio de 1973

Fuente: www.elhistoriador.com.ar

volver arriba

logo footer