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Lo que algunos no pueden comprender

Ya el autor de esa nota central en el diario La Nación abre la misma con una agresión, lo que es peor en un científico y académico, prejuzga sin dar fundamentos. En realidad expresa, él, tan supuestamente mesurado y equilibrado, su propia bronca por lo que parece incontenible, porque Evita, "esa mujer", esa "actriz de cuarta", "esa yegua", va a ser digna de un billete, 60 años después de muerta y va a remplazar la figura de un representante de la gente "decente", de "los prohombres de la Patria", sobre todo hombres. Y este dato no será secundario en toda la nota, porque además en tiros por elevación va marcando sus sentimientos sobre "otra mujer", más actual y que concretó lo que Evita no pudo alcanzar.

Pero además no estará, agrega Romero en forma irónica, el "ejército genocida", no señor académico, no se trata de generalizar a toda una institución que también dio a generales como Mosconi o (disculpe no se ponga nervioso) Perón; hablamos de "militares genocidas", hoy gracias a los juicios (derogadas por estos peronistas de nuevo tipo las leyes de Obediencia Debida y Punto Final) contra delitos de lesa humanidad, condenados y presos algunos y otros en vías de serlo.

Pero necesita ensuciar todo el homenaje del billete, la juventud incorporada a la política, con esa síntesis que afirma de "militantismo y prebenda". En un desprecio casi retroactivo hacia la militancia en general, la de ahora y la de antes. Por supuesto, militancia peronista, por eso habla de prebenda; dirigiéndose y señalando a quienes ganan un salario en la administración pública, dejando una sensación, que la misma es un nido de corruptos.
Una lástima que se olvide de señalar a las corporaciones y sus socios nacionales, cuando especulan, cuando se llevan el dinero de todos los argentinos, o los ajustadores de siempre, los enfriadores de la economía, esos nuevamente deben ser los considerados decentes y prístinos.

Es entendible, cuando aquello que a lo que hemos adherido y puesto el nombre para sustentarlo, va cambiando, nos produzca enojo. Y eso es lo que le pasa a este académico, le están cambiando la historia. O para ser precisos, el relato hegemónico se cae a pedazos y son los jóvenes –precisamente– los que verán en los billetes a Evita con alegría, los que buscan otras respuestas para los hechos del pasado, respuestas más inclusivas, más democratizadoras, que indagan por qué caminos fueron las grandes mayorías populares en cada momento de nuestra historia. Eso es incontenible, no se puede parar con invocaciones horrorizadas "porque todos hablan de historia", "se lee más a los divulgadores que a los historiadores científicos", etc. Se abrió el debate, se democratizó la construcción del relato histórico.

En toda la nota se huele un tufillo machista:
Pobre Roca, remplazado en los billetes por "esa mujer", pobres militares, pobre Perón, que era un hombre equilibrado y tuvo que soportar al ventarrón que era Evita (olvida que Perón la eligió, se enamoró y además se casó con ella, y todo antes de ser presidente). Pero para el propósito de Romero hay que dividir a Evita de Perón. Y casi le deja la puerta abierta –porque está muerto – a decir, en esa misma línea, "pobre Néstor", con esa mujer que se fue a elegir que hasta es capaz de cambiar los billetes. Yo diría que hay casi un anhelo de por qué no volverán a sus antiguas labores las féminas, a callarse un poco, a no hablar no hacer tanto, a no meterse en los lugares que nos corresponden a los hombres. Por ejemplo la presidencia de un país, y con tantos votos.
Este texto de tan intrigante, gorila y machista finalmente parece una broma, eso sí de muy mal gusto.

Pero además incurre en equivocaciones, y hay mucha documentación. Primero Evita estuvo en la política nacional sólo siete años, ella tenía 26 cuando Perón llegó a la Presidencia y murió a los 33, lo recuerda???? Como Cristo dice la fe popular. Además, dándole ese carácter frívolo que se adjudica a las mujeres bellas, eficientes y bien vestidas y para colmo rubia, se gastó el dinero de la Fundación, vaya a saber cómo. Textual dice el historiador: "La Fundación manejó un presupuesto incalculable y no quedaron rastros de cómo lo gastó." MENTIRA. Si algo investigó la Libertadora, si algo quiso encontrar fue irregularidades en las cuentas de la Fundación (está documentado por las propias publicaciones de los genocidas del '55), no encontraron nada, estaba todo anotado y era obsesivo el control de la propia Eva en ese sentido. Tal vez confunda el dinero que se perdió cuando la Libertadora entró a esa institución de ayuda social y quemó toda la mercadería que había en sus depósitos, porque llevaban el sello de la Fundación. Es notable la persistencia del odio hacia Eva, en qué cosas profundas hirió a estos sectores, pero el mismo lo explica en el artículo.

"Evita le puso un tono plebeyo...", dice el educado hombre de la ciencia histórica. Sí justamente tal vez si investigara un poco más, sabría que esa muchacha, no tenía más que escuela primaria, era plebeya y lo que es mejor nunca se olvidó que lo era. Por eso sigue presente en la memoria del pueblo, en una palabra de los plebeyos (en contraposición a los nobles seguramente nos quiere decir). Además, a veces era "guaranga" con el lenguaje, por eso todos la entendían porque ella quería decir las cosas claras. Para hacer la obra que hizo en siete años, sorteando los noes, las trabas burocráticas, seguramente dijo alguna que otra puteada. Pensemos, sin embargo, qué fineza de espíritu hay que tener para decir: "donde hay una necesidad hay un derecho"; qué delicadeza hay que tener para recibir y estar cuerpo a cuerpo con aquellos más necesitados, que eran sus hermanos, no sus súbditos, aunque a usted esto le cueste mucho entenderlo, son categorías que no entran en el mundo de sus ideas. Lo asusta que no seamos equilibrados al hablar de Eva, que creamos que no era humana, mire que humana que hacía esas cosas como quitarles los guardapolvos grises a los niños huérfanos, una locura, y hogares de tránsito pensados con todo el confort, un horror, cómo podemos así distinguir a los que son diferentes. Borramos las prolijas separaciones que permiten saber quién es quién en su mundo "equilibrado y armonioso", donde no cuenta el sudor, ni las lágrimas, ni las exclusiones, pero en su sensibilidad plebeya Evita lo tuvo siempre presente.

Tan humana que se enfermó de cáncer de útero y le dolió mucho, la consumió, no le dio ningún privilegio la enfermedad, la trató como a una grasita cualquiera. Y además de una sensibilidad exquisita para no dar de forma clientelar, sino de dar elementos que dignificaran (máquinas de coser, vea sino cómo se ganó la vida alguna vez Alfonsina Storni, que por muchos años debió hacerse ella misma los vestidos; o como mantuvo a la familia la madre de Eva); les conseguía trabajo a los que aún podían hacerlo. Creo hogares no para "pobres" sino donde los pobres supieran que podían aspirar a otro tipo de vida. Se ocupó de los ancianos , esos que ya no tenían horizontes, también de los más vulnerables, los niños, y eso desde esa chabacanería, autoritarismo, que tanto le molesta a nuestro académico.

Qué fina sensibilidad tenía esa muchacha, para nada letrada, para darse cuenta que en una etapa no sólo había que darles derechos políticos a las mujeres sino organizarlas separadas de los varones, porque era probable que nunca hablaran, nunca se animarían a discutirle al marido o al novio en público. Por eso organizó el Partido Peronista Femenino. Y es de muy mala leche decir que en esas reunines se hacía lo mismo que en los salones de la clase media o alta, allí se organizaban, se preparaban para ser candidatas, se aprendía qué era la política, y nuevamente es escamotear la información existente y muy profusa sobre aquellas primeras mujeres militantes, todavía queda alguna anciana que trabajó en forma directa con Evita, o que fueron diputadas, además de material filmado, pero creo que es inútil extenderse en esta información porque el artículo busca esa desinformación, esa confusión y por qué no esa degradación de aquella experiencia.

En cuanto a trabajar con gente de confianza, no seamos hipócritas, no conozco a nadie que trabaje día a día con sus enemigos, y aún así nadie está a salvo de la traición. Siempre fue muy humana, por eso pudo protagonizar el Cabildo Abierto del 22 de agosto y dialogar con 2 millones de personas en la 9 de Julio, porque el pueblo en su sabiduría intuía que ella jamás se olvidaría de ellos, ya la habían probado, y era la candidata del pueblo, en particular de los y las trabajadoras, eso que lo escandaliza, que los obreros organizados tuvieran tanta incidencia en la vida política y sobre todo económica de nuestro país, 50% y 50%, los trabajadores participaban de esa mitad de la riqueza, qué escándalo que quedaba para inversores y especuladores.

Finalmente, quiero agregar, yo que no soy historiadora, sino que hago ficción, que es agobiante, fuera de época, "demodé", antiguo, con olor a naftalina, que alguien se tome el trabajo de hacer un artículo como este publicado en La Nación sobre Eva Perón. Ella ha triunfado en todo sentido, como personaje histórico, como modelo a seguir por las mujeres que intentan poner su granito de arena en los procesos nacionales y populares, cada día –como Gardel– canta mejor, en su caso es mejor persona, y es imbatible en tanto se metió en el corazón de millones de personas y la sentimos como una más, pero la mejor de todos nosotros. Lo siento, Sr. Romero, no hay mentira , ni tergiversación que modifique esto.

Manauta, Leticia

Escritora. Docente

Miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano "Manuel Dorrego"

Sitio Web: leticiamanauta.blogspot.com.ar/ Email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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