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3 de Julio.1879 – Argentina

Fallecimiento de Norberto de la Riestra. Fue autorizado por la ley 128 de 27 de mayo de 1865, a viajar a Londres, para contraer un empréstito de hasta 12 millones de pesos. Por decreto del 5 de junio de 1865, suscripto por Mitre, es designado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en misión especial ante el Gobierno de S.M. Británica. 

El pronunciamiento de Felipe Varela del 10 de diciembre de 1866 ponía en peligro todos los esfuerzos de la clase ganadera porteña, en su plan de recoger las migajas del festín colonizador inglés en pago por la destrucción del Paraguay.

En 1865, cuando ya Norberto de la Riestra se encuentra en Londres, llega también a la City el Barón de Mauá. Era uno de los últimos viajes que realizaría, de los diez que efectuara a Londres durante su vida. De María, Besouchet y Anyda Marchant, no se han preocupado de estudiar las gestiones de Mauá en la City. Joslin, al referirse a Mauá, dice: “Socio de casas bancarias de Londres y Nueva York, era un aliado financiero de los Rothschild y tenía sociedades comerciales tanto en París como en Londres”. Lo que ni Joslin ni los otros autores aclaran, es que el motivo principal del viaje de Mauá a Londres, fue el de concertar y negociar conjuntamente con de la Riestra, la formación de un eje bancario contra el Paraguay. Eje que estaría constituido, precisamente por el Banco Mauá, el Banco de Londres, casa matriz y el Banco de Londres sucursal Buenos Aires. José Evangelista de Souza, barón y luego vizconde de Mauá, el hombre que escribía su correspondencia privada en ingles, partió para Londres, en plena crisis financiera brasileña de setiembre de 1864.

Esta crisis, conocida popularmente como “cuando Souto quebró” –frase que llegaron a repetir todos los papagayos de Río- hacía referencia a la quiebra de Souto, conocida casa bancaria brasileña. “Souto quebró”, como consecuencia del bloqueo británico a los puertos, del pago inexorable de los servicios de los empréstitos londinenses, y en general, por la coyuntura creada en el Brasil, a raíz de la transformación de la economía de plantación de algodón, por la de café.

La formación del eje bancario londinense contra el Paraguay, se veía dificultada por la crisis financiera británica, que llegaría a su momento más grave, durante el curso del año 1866.

Esta crisis tuvo su origen en una serie de causas entrelazadas entre sí, que conmovieron al mercado monetario inglés. Ellas fueron: 1º) La crisis del algodón y sus efectos financieros, 2º) El desarrollo monetario detenido, a raíz de la continua exportación de oro, para compras de algodón, 3º) La baja tasa de interés del Banco de Inglaterra, 4º) La desmedida acumulación de capital producida por el desarrollo del maquinismo, bajo la forma de producción de máquinas herramientas, punto culminante de la Revolución Industrial, con la consiguiente toma de conciencia y planteamientos reivindicatorios de la clase trabajadora británica.

El 21 de julio de 1865, Norberto de la Riestra le avisaba al Ministro de Hacienda Lucas González: “el mercado monetario no puede estar más favorable, hay dinero en abundancia y tasa de interés baja”, sin embargo su entusiasmo no era total, pues señalaba asimismo, que había “apatía”, y sindicaba como causas de ésta, 1º) La elección de Representantes para el Parlamento, 2º) La “estación actual”, que aleja hacia el campo, fuera de Londres a los capitalistas, 3º) Desconfianza a las inversiones en el extranjero, 4º) Preferencia a las inversiones en EE.UU. La incomprensión de las causas eficientes, no de las superficiales (en realidad efectos de aquella), era total entre la Banca de Inglaterra, por boca de la cual hablaba Don Norberto.

Aquellos factores, a su vez, crearon una situación febril de especulación, muy similar a la de 1825. Aparecieron las sociedades de responsabilidad limitada, y se generalizó la práctica del “financiering”. El mecanismo del financiering fue puesto en acción, asiduamente, por los empresarios británicos en la Argentina. Consistía el mismo, en que el “concesionario-empresario”, que obtenía la concesión de un servicio público, para poder garantizar suficientemente al poder público que le otorgaba la concesión, conseguía de una banca una “orden de aceptación”, que no era una letra descontable, sino un simple “compromiso”, que habitualmente no se cumplía.

La acumulación de estas “órdenes de aceptación”, y la costumbre generada en los bancos menores, de pagar intereses por los depósitos en cuenta corriente, creó una situación financiera de gran inestabilidad. Como primera consecuencia de la crisis, se produjo la aniquilación de los pequeños comerciantes e industriales, y en la segunda etapa, la de los grandes capitalistas, ligados todos a la especulación bursátil.

Esta crisis fue la más grande que se conoció en Inglaterra hasta esa fecha. El 11 de mayo de 1866, se produjo el “viernes negro”, caracterizado fundamentalmente por la suspensión total de pagos de las firmas comerciales, incluida la importante empresa constructora “Morton, Peto and Betts”, concesionaria de ferrocarriles en la Argentina.

La crisis de “Overend, Guerney and Co.”, como se la designó, trajo como consecuencia directa, la suspensión de la famosa acta de 1844. Inglaterra necesitaba, en esos momentos, expandir su crédito bancario y aumentar sus reservas en oro, para poder recuperarse de la hecatombe financiera.

Para salvar la situación creada, y evitar la fuga de capitales, el Banco de Inglaterra elevó la tasa de interés. Los capitales debían, entonces, invertirse en la misma Isla, no emigrar fuera de ella.
El 13 de diciembre de 1865, Marcos Paz le escribía a Mitre: “Acaba de llegar el paquete de Europa, y aunque nada he visto de la correspondencia de Riestra, porque todavía no ha venido a la casa de Gobierno, me basta saber que el interés del Banco de Inglaterra continúa al 7, para asegurarle que nada se ha hecho con respecto al empréstito”.

Mitre le contestaría el día 21: “Comprendo como Usted que la continuación del alto interés del banco de Inglaterra ha de haber inducido al Sr. Riestra a suspender todo procedimiento en el asunto del empréstito”.

De la Riestra, había ido a Londres autorizado por la ley 128 de 27 de mayo de 1865, para contraer un empréstito de hasta 12 millones de pesos y por el decreto de 5 de junio de 1865, suscripto por Mitre, es designado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en misión especial ante el Gobierno de S.M.B. El 27 de mayo, Lucas González le había dado las instrucciones y el pleno poder. El 8 de julio, don Norberto informa que ha llegado 6 días atrás, por la mañana, a Southampton, y que ya en la noche está en Londres. Se ha “puesto en contacto con los amigos y está seguro de tener éxito…”.

Riestra había sido elegido, indudablemente, no por mera casualidad, sino por razones de peso, pues se trataba de uno de los más inescrupulosos personajes del mitrismo.

De él diría Alberdi más tarde: “Sarmiento quería un empréstito inglés para la Nación; Buenos Aires le dio por negociador a Riestra, que es para las finanzas argentinas, lo que esos caballeros de industria que se disfrazan con la cruz roja de las ambulancias, para despojar impunemente a los muertos y a los heridos de sus alhajas preciosas en los campos de batallas”. Educado en Londres durante su “exilio” en la época de Juan Manuel de Rosas, apoderado de la banca Hullett en la sucesión de Bernardino Rivadavia, ministro de la Confederación había sido firmante del “arreglo” con Baring Brothers, llamado de los “bonos diferidos”, que encubría en verdad un segundo empréstito.

Director del Banco de Londres, socio de la casa “Nicholson Green and Co.”, Riestra, llega también a ser director de Ferrocarriles británicos en la Argentina, gestor de los empréstitos destinados a la destrucción de la montonera y del Paraguay, durante los gobiernos de Mitre y Sarmiento, y ministro de Avellaneda. Nada falta en su “británica” carrera. Los tenedores de bonos londinenses le regalaron una estatuilla de plata, que representaba a George Canning. Lord Beerwick le obsequiaría, también un cofre de oro, con un gran topacio, similar al de la corona de Escocia.

A su vez, Sir David Roberston, futuro lugarteniente de la reina Victoria en Berworchire, le escribía a Mitre, con referencia a Norberto de la Riestra, desde Londres, el 7 de abril de 1863: “Ud. no puede comprender cuan altamente está estimado entre el pueblo inglés como ministro de Hacienda y su nombre en Londres es un verdadero baluarte”.

Al morir este “prohombre”, el 3 de julio de 1879. “The Standard” de Buenos Aires, diría: “Desde la caída de Rosas, Mr. Riestra ha figurado tan prominentemente en los asuntos públicos, que la historia de su país es casi su biografía….”. “Mientras se vendan los bonos Argentinos en el mercado de Londres, Riestra será recordado allí. En muchos sentidos era considerado casi como un británico; por sus simpatías y estima por todo lo que fuese británico era bien conocido”.

Este era el enviado del Gral. Mitre que en representación de los intereses superiores de la República Argentina, gestionaba en Londres la adquisición de los fondos para la guerra imperialista.

El 7 de agosto de 1865, Baring hace un adelanto de 200.000 libras de las cuales llegan solamente 100.000. Simultáneamente, de la Riestra escribe a Buenos Aires que el “resto del empréstito debe conseguirse peticionando conjuntamente con el Brasil”. Y acota confidencialmente: “Algunos de estos amigos me han indicado la conveniencia de unificar con el Gobierno del Brasil para hacer un empréstito común y garantido por ambos, a fin de obtener mejores términos”. Estas palabras son del mes de julio. El Barón de Mauá, “ha vuelto a indicar la idea de una operación garantida por el Brasil, de que hablé a V.E. en mi anterior comunicación…”. “Se que el Sr. Mauá como cosa suya ha escrito al Gobierno del Brasil particularmente indicando el negocio”. El empréstito podía hacerse de dos maneras: a) Brasil garantizaría nuestro empréstito, o b) Haciendo de los dos empréstitos uno solo, según informaba de la Riestra.

Baring Brothers y Rothschild, principales bancas que “solventaban” la guerra, necesitaban robustecer la Triple Alianza, a nivel financiero.

El 28 de agostote 1865, Elizalde le comunica a Mitre: “La opinión de Europa se pone de nuestro lado. Pero nada del empréstito. Riestra nos habla de dificultades y de la conveniencia de negociarlo de común acuerdo con el Brasil. Como esto es muy grave, es preciso tenerlo secreto”.

El Imperio del Brasil y el mitrismo no podían aparecer juntos, al solicitar el empréstito, porque hacerlo hubiera significado delatar la existencia del Tratado Secreto de Alianza.

El 13 de setiembre del mismo año, Elizalde vuelve a escribirle a Mitre: “El empréstito se ha aplazado, y Riestra insiste en lo que anteriormente le comuniqué, pero ha conseguido un millón en préstamo, lo que prueba que Baring prestamista cuenta con que se negociará”.

Esta seguridad en la concesión del empréstito de Baring que tenían los “aliados”, se hizo evidente cuando al mes siguiente el brasileño Saraiva concretó con el gobierno argentino un empréstito de un millón de pesos. El Brasil lo prestaba en cuatro entregas de $250.000 cada una, Mitre debía devolverlo cuando se concretara el empréstito con Baring en Londres. Lo cual demuestra fidedignamente, como lo señalara con acierto J. Natalicio González, que el Brasil tenía la absoluta seguridad de que Baring Brothers otorgaría el préstamo a la clase ganadera porteña.
Superando las dificultades propias de la crisis financiera, Norberto de la Riestra conseguiría los empréstitos necesarios para financiar la destrucción del Paraguay. Para tales objetivos, era portador secreto de una carta de crédito muy especial: el Tratado oficial de Alianza, firmado por el Brasil, el Uruguay y el Gobierno de Mitre.
La Alta Banca, sería la primera en conocer el texto original, cuando ni siquiera el propio ministro plenipotenciario argentino en el Brasil, José Mármol, escriba pagado por el gobierno brasileño, sabía de la existencia del tratado.
En tanto no llegaba ni el empréstito brasileño (hecho en realidad por la línea bancaria Mauá-Rothschild), ni el de Baring Brothers, Mitre le escribía el 27 de diciembre a Marcos Paz: “Si salimos mal con esto y no nos viene en este paquete algo del Brasil o de Inglaterra nos veremos en conflictos a no dudarlo. ¿Qué sería, si hubiesen sufrido algún revés en la guerra, o se dudase de nuestro triunfo o la Inglaterra nos hubiese negado el empréstito?”. Tales temores eran injustificados. Inglaterra estaba directamente interesada en la cuestión.
Para poder reprimir a los montoneros de Felipe Varela y dominar al Paraguay de Francisco Solano López, llegarían los empréstitos británicos.

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