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3 de Julio

1810 – Venezuela
Nace en Maracaibo el filósofo, poeta, historiador, critico, ensayista e ingeniero (el primero egresado de la Academia Militar de Matemáticas en 1836) Rafael María Baralt. 

Fue autor del primer diccionario de galicismos del español, y primer latinoamericano en ocupar un sillón en la Real Academia Española. Ver más…

Su nacimiento ocurrió en medio del movimiento de independencia de Venezuela, colonia de la corona española por más de tres siglos. Era hijo del Coronel venezolano Don Miguel Antonio Baralt y de doña Ana Francisca Pérez, oriunda de la República Dominicana, y no tuvo hijos. Debido a las vicisitudes políticas de aquel tiempo de guerras, la familia Baralt Pérez se trasladó a Santo Domingo, donde transcurrió la mayor parte de la infancia de Rafael María Baralt.

La familia regresó a la ciudad de Maracaibo en 1821, donde Baralt vivió durante cinco años. En 1827 su tío paterno, don Luis Baralt, le llevó a la ciudad de Bogotá, Colombia, para comenzar sus estudios superiores.
Fue estudiante de la célebre Universidad de Bogotá, donde cursó los estudios de latín y de filosofía y obtuvo el título de bachillerato en 1830. Desde entonces formó parte de la política y la milicia venezolana contra los reformistas en 1835, llegando al rango de capitán de artillería, para luego ocupar un cargo en el Ministerio de Guerra.

En 1840 viajó a París para editar su Resumen de la Historia de Venezuela y Diccionario de Galicismos. El 13 de septiembre de 1841 se va definitivamente de Venezuela. Primero viaja a Londres y luego se radica en Sevilla y en Madrid. Allí realizó la mayor parte de su abundante obra literaria. Entre sus obras ocupa un lugar importante su oda 'Adiós a la Patria', considerada de una impresionante riqueza poética. También ocupó importantes cargos en el Reino de España, como Director de la Gaceta de la Corona, Administrador de la Imprenta Nacional, etcétera.

Muere el 4 de enero de 1860 en Madrid, España, sin haber cumplido los 50 años de edad. Moralmente abatido tras un juicio que se le siguió en Madrid, - pese a que se le reivindicó públicamente - no resistió más de tres años hasta su muerte.

1820 – Argentina
En un cabildo abierto, Tomás Godoy Cruz es elegido como 4º gobernador de la provincia de Mendoza. Nació en Mendoza el 6 de marzo de 1791 y falleció el 15 de mayo de 1852 en la misma ciudad.

Hijo de Don Clemente de Godoy Videla (sobrino de fray Juan José Godoy) y Doña Nicolasa Cruz y Méndez de Sanjurjo, nació el 6 de marzo de 1791 en Mendoza. Estudió en Chile, en la Universidad de San Felipe, donde se graduó de bachiller en Filosofía, Cánones y Leyes. En 1814 regresó a su provincia natal, donde crea una fábrica de pólvora; en 1815 es elegido junto con el Dr. Juan Agustín Maza, diputado y representante por Mendoza en el Congreso de Tucumán y en 1817 cuando el Congreso vuelve a iniciar sus sesiones en la ciudad de Buenos Aires es designado presidente del mismo. Colaboró con José de San Martín en la preparación de su expedición libertadora, comprometiendo su fortuna personal en el equipamiento del Ejército de los Andes.

El 3 de julio de 1820 es elegido gobernador, cargo que desempeña hasta el 21 de enero de 1822. Durante ese período, el general José Albino Gutiérrez vence las incursiones montoneras de José Miguel Carrera, que es fusilado por orden de Godoy Cruz. En 1823 se casa con María de la Luz Sosa Corbalán (1797-1861), con quien tuvo 3 hijos: Francisca de Paula, soltera, Aurelia, que se casa con Federico Mayer Posadas, y José, Soltero.

El 10 de abril de 1830 es designado por segunda vez Gobernador de Mendoza, pero esta vez en calidad de interino, como resultado del triunfo unitario en las guerras civiles, cargo que ocupa hasta el 30 del mismo mes. Fue ministro de su pariente, el gobernador José Videla Castillo, hasta que la derrota frente a los federales de Facundo Quiroga lo decide a marchar al exilio en Chile.

Volvió a Mendoza después de su exilio, bajo la protección del caudillo José Félix Aldao, dedicándose a la agricultura y la cría de gusanos de seda.

Sus restos descansan en el templo San Vicente Ferrer, del departamento mendocino que lleva su nombre.

1865 – Argentina
Guerra de la Triple Alianza - Desbande de Basualdo (Departamento San José de Feliciano, límite de Entre Ríos con la Provincia de Corrientes). 

Tras la victoria brasileña de Riachuelo, Mitre se embarcó en Buenos Aires (17 de Junio) para dirigir desde Concordia las operaciones. Allí se concentraron los efectivos aliados. El 24 ordenó a Urquiza, que seguía en Basualdo, avanzase sobre el Río Corrientes a fin de no perder contacto con los paraguayos. El mismo día, Osorio, con los 15.000 brasileños que ocupaban la República Oriental, cruzó el Uruguay y llegó a Concordia.

Este día, Urquiza va a entrevistar a Mitre, y los entrerrianos, que de mala gana habían obedecido a su general, creen en un abandono. Como un reguero de pólvora corre la noticia por el campamento de Basualdo; “Compañeros: el Capitán General se ha ido a su casa y es necesario que nosotros también nos vayamos. No sean tontos; no se dejen engañar”, se repiten los milicianos. Inútilmente los jefes –el general Ricardo López Jordán, los coroneles Manuel Navarro, Domingo Hereñú y Manuel Caravallo- tratan de contener la desbandada. Se oyen gritos “¡Viva Urquiza y muera Mitre!”. Imitando el aullido de los zorros, los nogoyaceros y victorianos van dando de carpa en carpa la señal de la deserción y buena parte de las divisiones se desbandan.

La noticia llega a Urquiza a la madrugada en la estancia de Gregorio Castro, donde ha hecho noche en su viaje a Concordia. Monta rápidamente, pero su presencia es inútil: cerca de 3.000 entrerrianos han dejado el campamento, y los restantes parecen resueltos a imitarlos. Urquiza ordena fusilamientos y proclama que “la patria exige ir a la guerra”; todavía su prestigio es grande, pero no detiene la desbandada que seguirá en las noches siguientes. Hasta el 7 de Julio, en que para mantener su vacilante autoridad, licencia todo el campamento. Hará una nueva convocatoria en el Yuquerí; pero la tarea resulta difícil. López Jordán desde Paraná le escribe el 31 de Julio “que la gente se reunirá donde V. E. ordene pero no quieren ir para arriba”; el coronel Juan Luis González escribe el 19 de setiembre “que si esta marcha no es contra Mitre, ellos (los entrerrianos) no salen de sus departamentos”.

Con esfuerzo Urquiza reúne en Yuquerí 6.000 hombres; ha recorrido los departamentos y los ha hecho recorrer por gente de su confianza a fin de levantar un contingente aceptable. El 8 de Noviembre llega con los nuevos voluntarios de infantería, pues ha vendido sus caballos a Brasil, a las márgenes del arroyo Toledo; la división Gualeguaychú inicia el desbande en masa, seguida por todas las demás. No han esperado esta vez la ausencia de Urquiza, y nadie, ni el mismo Capitán General en persona, puede impedir la resolución de “no ir para arriba” y menos de a pie. “Esta vez se trata de una rebelión abierta contra toda orden de don Justo, cuya energía de esa noche nada pudo hacer contra la actitud decidida de los soldados antiliberales”, dice Chávez.

La furia de Urquiza es tremenda. Ordena el fusilamiento de los desertores que fuesen habidos. Numerosos entrerrianos se unen a los paraguayos o cruzan a refugiarse en el territorio oriental.

Se ha disuelto el Ejército de Vanguardia. Urquiza quedará en su palacio de San José; no ha podido cumplir un rol militar en la guerra contra los paraguayos, ni se encontrará después de Basualdo en condiciones de seguir la intriga iniciada ante Robles. En cambio desempeñará una función comercial: sus establecimientos proveerán la carne consumida durante la guerra por los ejércitos aliados.

1879 – Argentina
Fallecimiento de Norberto de la Riestra. Fue autorizado por la ley 128 de 27 de mayo de 1865, a viajar a Londres, para contraer un empréstito de hasta 12 millones de pesos. Por decreto del 5 de junio de 1865, suscripto por Mitre, es designado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en misión especial ante el Gobierno de S.M. Británica. 

El pronunciamiento de Felipe Varela del 10 de diciembre de 1866 ponía en peligro todos los esfuerzos de la clase ganadera porteña, en su plan de recoger las migajas del festín colonizador inglés en pago por la destrucción del Paraguay.

En 1865, cuando ya Norberto de la Riestra se encuentra en Londres, llega también a la City el Barón de Mauá. Era uno de los últimos viajes que realizaría, de los diez que efectuara a Londres durante su vida. De María, Besouchet y Anyda Marchant, no se han preocupado de estudiar las gestiones de Mauá en la City. Joslin, al referirse a Mauá, dice: “Socio de casas bancarias de Londres y Nueva York, era un aliado financiero de los Rothschild y tenía sociedades comerciales tanto en París como en Londres”. Lo que ni Joslin ni los otros autores aclaran, es que el motivo principal del viaje de Mauá a Londres, fue el de concertar y negociar conjuntamente con de la Riestra, la formación de un eje bancario contra el Paraguay. Eje que estaría constituido, precisamente por el Banco Mauá, el Banco de Londres, casa matriz y el Banco de Londres sucursal Buenos Aires. José Evangelista de Souza, barón y luego vizconde de Mauá, el hombre que escribía su correspondencia privada en ingles, partió para Londres, en plena crisis financiera brasileña de setiembre de 1864.

Esta crisis, conocida popularmente como “cuando Souto quebró” –frase que llegaron a repetir todos los papagayos de Río- hacía referencia a la quiebra de Souto, conocida casa bancaria brasileña. “Souto quebró”, como consecuencia del bloqueo británico a los puertos, del pago inexorable de los servicios de los empréstitos londinenses, y en general, por la coyuntura creada en el Brasil, a raíz de la transformación de la economía de plantación de algodón, por la de café.

La formación del eje bancario londinense contra el Paraguay, se veía dificultada por la crisis financiera británica, que llegaría a su momento más grave, durante el curso del año 1866.

Esta crisis tuvo su origen en una serie de causas entrelazadas entre sí, que conmovieron al mercado monetario inglés. Ellas fueron: 1º) La crisis del algodón y sus efectos financieros, 2º) El desarrollo monetario detenido, a raíz de la continua exportación de oro, para compras de algodón, 3º) La baja tasa de interés del Banco de Inglaterra, 4º) La desmedida acumulación de capital producida por el desarrollo del maquinismo, bajo la forma de producción de máquinas herramientas, punto culminante de la Revolución Industrial, con la consiguiente toma de conciencia y planteamientos reivindicatorios de la clase trabajadora británica.

El 21 de julio de 1865, Norberto de la Riestra le avisaba al Ministro de Hacienda Lucas González: “el mercado monetario no puede estar más favorable, hay dinero en abundancia y tasa de interés baja”, sin embargo su entusiasmo no era total, pues señalaba asimismo, que había “apatía”, y sindicaba como causas de ésta, 1º) La elección de Representantes para el Parlamento, 2º) La “estación actual”, que aleja hacia el campo, fuera de Londres a los capitalistas, 3º) Desconfianza a las inversiones en el extranjero, 4º) Preferencia a las inversiones en EE.UU. La incomprensión de las causas eficientes, no de las superficiales (en realidad efectos de aquella), era total entre la Banca de Inglaterra, por boca de la cual hablaba Don Norberto.

Aquellos factores, a su vez, crearon una situación febril de especulación, muy similar a la de 1825. Aparecieron las sociedades de responsabilidad limitada, y se generalizó la práctica del “financiering”. El mecanismo del financiering fue puesto en acción, asiduamente, por los empresarios británicos en la Argentina. Consistía el mismo, en que el “concesionario-empresario”, que obtenía la concesión de un servicio público, para poder garantizar suficientemente al poder público que le otorgaba la concesión, conseguía de una banca una “orden de aceptación”, que no era una letra descontable, sino un simple “compromiso”, que habitualmente no se cumplía.

La acumulación de estas “órdenes de aceptación”, y la costumbre generada en los bancos menores, de pagar intereses por los depósitos en cuenta corriente, creó una situación financiera de gran inestabilidad. Como primera consecuencia de la crisis, se produjo la aniquilación de los pequeños comerciantes e industriales, y en la segunda etapa, la de los grandes capitalistas, ligados todos a la especulación bursátil.

Esta crisis fue la más grande que se conoció en Inglaterra hasta esa fecha. El 11 de mayo de 1866, se produjo el “viernes negro”, caracterizado fundamentalmente por la suspensión total de pagos de las firmas comerciales, incluida la importante empresa constructora “Morton, Peto and Betts”, concesionaria de ferrocarriles en la Argentina.

La crisis de “Overend, Guerney and Co.”, como se la designó, trajo como consecuencia directa, la suspensión de la famosa acta de 1844. Inglaterra necesitaba, en esos momentos, expandir su crédito bancario y aumentar sus reservas en oro, para poder recuperarse de la hecatombe financiera.

Para salvar la situación creada, y evitar la fuga de capitales, el Banco de Inglaterra elevó la tasa de interés. Los capitales debían, entonces, invertirse en la misma Isla, no emigrar fuera de ella.

El 13 de diciembre de 1865, Marcos Paz le escribía a Mitre: “Acaba de llegar el paquete de Europa, y aunque nada he visto de la correspondencia de Riestra, porque todavía no ha venido a la casa de Gobierno, me basta saber que el interés del Banco de Inglaterra continúa al 7, para asegurarle que nada se ha hecho con respecto al empréstito”.

Mitre le contestaría el día 21: “Comprendo como Usted que la continuación del alto interés del banco de Inglaterra ha de haber inducido al Sr. Riestra a suspender todo procedimiento en el asunto del empréstito”.

De la Riestra, había ido a Londres autorizado por la ley 128 de 27 de mayo de 1865, para contraer un empréstito de hasta 12 millones de pesos y por el decreto de 5 de junio de 1865, suscripto por Mitre, es designado enviado extraordinario y ministro plenipotenciario en misión especial ante el Gobierno de S.M.B. El 27 de mayo, Lucas González le había dado las instrucciones y el pleno poder. El 8 de julio, don Norberto informa que ha llegado 6 días atrás, por la mañana, a Southampton, y que ya en la noche está en Londres. Se ha “puesto en contacto con los amigos y está seguro de tener éxito…”.

Riestra había sido elegido, indudablemente, no por mera casualidad, sino por razones de peso, pues se trataba de uno de los más inescrupulosos personajes del mitrismo.

De él diría Alberdi más tarde: “Sarmiento quería un empréstito inglés para la Nación; Buenos Aires le dio por negociador a Riestra, que es para las finanzas argentinas, lo que esos caballeros de industria que se disfrazan con la cruz roja de las ambulancias, para despojar impunemente a los muertos y a los heridos de sus alhajas preciosas en los campos de batallas”. Educado en Londres durante su “exilio” en la época de Juan Manuel de Rosas, apoderado de la banca Hullett en la sucesión de Bernardino Rivadavia, ministro de la Confederación había sido firmante del “arreglo” con Baring Brothers, llamado de los “bonos diferidos”, que encubría en verdad un segundo empréstito.

Director del Banco de Londres, socio de la casa “Nicholson Green and Co.”, Riestra, llega también a ser director de Ferrocarriles británicos en la Argentina, gestor de los empréstitos destinados a la destrucción de la montonera y del Paraguay, durante los gobiernos de Mitre y Sarmiento, y ministro de Avellaneda. Nada falta en su “británica” carrera. Los tenedores de bonos londinenses le regalaron una estatuilla de plata, que representaba a George Canning. Lord Beerwick le obsequiaría, también un cofre de oro, con un gran topacio, similar al de la corona de Escocia.

A su vez, Sir David Roberston, futuro lugarteniente de la reina Victoria en Berworchire, le escribía a Mitre, con referencia a Norberto de la Riestra, desde Londres, el 7 de abril de 1863: “Ud. no puede comprender cuan altamente está estimado entre el pueblo inglés como ministro de Hacienda y su nombre en Londres es un verdadero baluarte”.

Al morir este “prohombre”, el 3 de julio de 1879. “The Standard” de Buenos Aires, diría: “Desde la caída de Rosas, Mr. Riestra ha figurado tan prominentemente en los asuntos públicos, que la historia de su país es casi su biografía….”. “Mientras se vendan los bonos Argentinos en el mercado de Londres, Riestra será recordado allí. En muchos sentidos era considerado casi como un británico; por sus simpatías y estima por todo lo que fuese británico era bien conocido”.

Este era el enviado del Gral. Mitre que en representación de los intereses superiores de la República Argentina, gestionaba en Londres la adquisición de los fondos para la guerra imperialista.

El 7 de agosto de 1865, Baring hace un adelanto de 200.000 libras de las cuales llegan solamente 100.000. Simultáneamente, de la Riestra escribe a Buenos Aires que el “resto del empréstito debe conseguirse peticionando conjuntamente con el Brasil”. Y acota confidencialmente: “Algunos de estos amigos me han indicado la conveniencia de unificar con el Gobierno del Brasil para hacer un empréstito común y garantido por ambos, a fin de obtener mejores términos”. Estas palabras son del mes de julio. El Barón de Mauá, “ha vuelto a indicar la idea de una operación garantida por el Brasil, de que hablé a V.E. en mi anterior comunicación…”. “Se que el Sr. Mauá como cosa suya ha escrito al Gobierno del Brasil particularmente indicando el negocio”. El empréstito podía hacerse de dos maneras: a) Brasil garantizaría nuestro empréstito, o b) Haciendo de los dos empréstitos uno solo, según informaba de la Riestra.

Baring Brothers y Rothschild, principales bancas que “solventaban” la guerra, necesitaban robustecer la Triple Alianza, a nivel financiero.

El 28 de agostote 1865, Elizalde le comunica a Mitre: “La opinión de Europa se pone de nuestro lado. Pero nada del empréstito. Riestra nos habla de dificultades y de la conveniencia de negociarlo de común acuerdo con el Brasil. Como esto es muy grave, es preciso tenerlo secreto”.

El Imperio del Brasil y el mitrismo no podían aparecer juntos, al solicitar el empréstito, porque hacerlo hubiera significado delatar la existencia del Tratado Secreto de Alianza.

El 13 de setiembre del mismo año, Elizalde vuelve a escribirle a Mitre: “El empréstito se ha aplazado, y Riestra insiste en lo que anteriormente le comuniqué, pero ha conseguido un millón en préstamo, lo que prueba que Baring prestamista cuenta con que se negociará”.

Esta seguridad en la concesión del empréstito de Baring que tenían los “aliados”, se hizo evidente cuando al mes siguiente el brasileño Saraiva concretó con el gobierno argentino un empréstito de un millón de pesos. El Brasil lo prestaba en cuatro entregas de $250.000 cada una, Mitre debía devolverlo cuando se concretara el empréstito con Baring en Londres. Lo cual demuestra fidedignamente, como lo señalara con acierto J. Natalicio González, que el Brasil tenía la absoluta seguridad de que Baring Brothers otorgaría el préstamo a la clase ganadera porteña.
Superando las dificultades propias de la crisis financiera, Norberto de la Riestra conseguiría los empréstitos necesarios para financiar la destrucción del Paraguay. Para tales objetivos, era portador secreto de una carta de crédito muy especial: el Tratado oficial de Alianza, firmado por el Brasil, el Uruguay y el Gobierno de Mitre.
La Alta Banca, sería la primera en conocer el texto original, cuando ni siquiera el propio ministro plenipotenciario argentino en el Brasil, José Mármol, escriba pagado por el gobierno brasileño, sabía de la existencia del tratado.
En tanto no llegaba ni el empréstito brasileño (hecho en realidad por la línea bancaria Mauá-Rothschild), ni el de Baring Brothers, Mitre le escribía el 27 de diciembre a Marcos Paz: “Si salimos mal con esto y no nos viene en este paquete algo del Brasil o de Inglaterra nos veremos en conflictos a no dudarlo. ¿Qué sería, si hubiesen sufrido algún revés en la guerra, o se dudase de nuestro triunfo o la Inglaterra nos hubiese negado el empréstito?”. Tales temores eran injustificados. Inglaterra estaba directamente interesada en la cuestión.

Para poder reprimir a los montoneros de Felipe Varela y dominar al Paraguay de Francisco Solano López, llegarían los empréstitos británicos.

1885 – Argentina
Se promulga la Ley N° 1597, llamada "Ley Avellaneda" (o Estatutos de las Universidades Nacionales), que reglamentó el funcionamiento de las universidades nacionales. 

Fue en respuesta al sostenido crecimiento que experimentaron las universidades entre 1870 y 1880.
Esta primera Ley Universitaria fijó las bases a las que debían ajustarse los estatutos de las universidades nacionales; se refería fundamentalmente a la organización de su régimen administrativo, y dejaba los otros aspectos liberados a su propio accionar.

En 1886 se modificaron los estatutos de la Universidad para adaptarlo a las prescripciones de la Ley Avellaneda.
A comienzos del siglo XX, la Universidad extendía múltiples influencias, pero fue a partir de 1918 cuando su carácter rector adquirió una fuerza inusitada. En estrecha vinculación con los acontecimientos que vivía el país y el mundo, en junio de 1918 la juventud universitaria de Córdoba inició un movimiento al que rápidamente adhirieron voces de todo el continente en lucha por una genuina democratización de la enseñanza. El movimiento se llamó Reforma Universitaria.

1933 – Argentina
Fallece Hipólito Yrigoyen, dos veces presidente de Argentina (1916-1922 y 1928-1930) y figura relevante de la Unión Cívica Radical. Fue acompañado a su última morada por una de las manifestaciones espontáneas más masivas y sorpresivas de la historia argentina. 

Hipólito Yrigoyen nació el 12 de julio de 1852 en un hogar humilde de Balvanera en esta Ciudad y bautizado en la iglesia de Nuestra Señora de La Piedad.

Fue formado por los Padres Bayoneses en el Colegio San José y finaliza sus estudios secundarios en el Colegio de la América del Sud.

Cursó estudios de abogacía en la Facultad de Derecho de Buenos Aires, sin presentar tesis doctoral.
En su actuación pública fue Comisario de Balvanera (1872/77), Diputado Provincial (1878/80), Administrador General de sellos y Patentes (1880) y Diputado Nacional (1880/82).

Desde 1880 hasta 1905 se desempeña como profesor de Historia Argentina, Instrucción Cívica y Filosofía en la Escuela Normal de Maestras. Jamás percibió sus emolumentos como docente ya que los donó a la Sociedad de Beneficencia con destino al Hospital de Niños y al Asilo de Niños.

Integra la Unión Cívica y participa en la Revoluciónde1890 que reclama por la moral administrativa y el libre sufragio. Es fundador de la Unión Cívica Radical en 1891 y preside el Comité de la provincia de Buenos Aires.
En 1893 organiza otra revolución en la provincia que triunfa efímeramente pero se niega a ocupar ningún cargo público. Sólo reclama que se convoque al pueblo a elegir libremente a su gobierno. La revolución fracasa. Sostiene "El poder a pesar de ser uno de los medios más eficaces para hacer práctico un programa, no es el fin a que pueda aspirar un partido de principios ni el único resorte que pueda manejar para influir en los destinos del país…Sólo los partidos que no tienen más objetivo que el éxito aplauden a benefactores que los acercan al poder a costa de sus propios ideales".

En 1905 conduce una nueva revolución que fracasa y debe exiliarse. En 1910 logra mediante tratativas con el Presidente Roque Sáenz Peña la sanción de la reforma electoral que consagra el voto universal, secreto y obligatorio. Cuando el presidente le ofrece cargos ministeriales en su gobierno respondió que "lo único que reclamaba eran comicios honorables y garantidos".

En 1916 en las primeras elecciones presidenciales en que se aplica la nueva ley electoral, Yrigoyen alcanza la Presidencia de la Nación. Lleva adelante desde entonces una política reparadora.

Su política de neutralidad e independencia durante la Gran Guerra mostró al mundo que el respeto internacional llega mejor por las ideas morales que por la fuerza pura y el sometimiento de las naciones.

En lo interno, la presidencia de Yrigoyen mejoró la distribución del ingreso y el auspicio social. En 1916 funcionaban 7.856 escuelas primarias y se crearon 3.120 más. Pudo afirmar en un foro internacional por la Argentina que por cada uno de los soldados que revestían en las filas de la Nación había en esa época dos maestros enseñando el abecedario. En ese año el analfabetismo era del 20 por ciento y en 1922, del 4 por ciento. En la universidad, se llegó a la democratización con la aparición de la Reforma Universitaria de 1918. En lo económico, defendió el patrimonio nacional. Creó Yacimientos Petrolíferos Fiscales para evitar los desmanes de los monopolios petroleros. Intervino en la economía siempre en defensa de los más débiles. Proyectó la creación del Banco de la República para la regulación financiera. En 1922 al finalizar su primer mandato presidencial pudo afirmar que contribuyó para que bajo la bóveda de nuestro cielo hubiera muy pocos desamparados y que la labor debía continuar hasta que no existiera ninguno.

Sostenía que "la democracia no consiste sólo en la garantía de la libertad política, entraña a la vez la posibilidad para todos de poder alcanzar un mínimum de felicidad siquiera".

En su segunda presidencia (1928/1939) refirmó y consolidó los principios que esbozó en su anterior mandato en resguardo del patrimonio nacional mediante la nacionalización del petróleo y la defensa de los intereses populares. En lo internacional sostuvo el ideario de hermandad entre las naciones y de no beligerancia. Dijo al Presidente Hoover de los Estados Unidos que "Los hombres deben ser sagrados para los hombres y los pueblos para los pueblos, y en común concierto reconstruir la labor de los siglos sobre la base de una cultura y de una civilización más ideal, de más sólida confraternidad y más en armonía con los mandatos de la Divina Providencia".
Al momento de su derrocamiento por el golpe de Estado del 6 de setiembre de 1930, el producto bruto de nuestro país era el 50 por ciento de toda América latina y el doble que el del Brasil.

Fue injustamente encarcelado sin proceso judicial durante un año y tres meses en la Isla Martín García. Anciano y enfermo regresó a Buenos Aires para vivir en casa de una hermana pues había perdido todos sus bienes a lo largo de su vida pública.

Falleció el 3 de julio de 1933 vestido con el hábito de la Tercera Orden Dominica y habiendo recibido los auxilios de la confesión, la eucaristía y la unción de los enfermos administrados por Monseñor D'Andrea.

1940 – Argentina
Ramón S. Castillo asume la presidencia de la Nación, debido a la licencia que por enfermedad solicitara el doctor Jaime Gerardo Roberto Marcelino María Ortiz. 

A poco estalló el escándalo de la compra de las tierras de El Palomar: el ministro de Guerra, general Carlos D. Márquez, aprobó la compra de una fracción de campo lindante con el Colegio Militar para la ampliación de éste, por un precio sustancialmente mayor que el fijado por los trabajadores oficiales y por la misma parte vendedora
Intermediarios inescrupulosos, con la colaboración del propio presidente de la Cámara de Diputados, legisladores y funcionarios, se hicieron de una masa de dinero de alrededor de un millón de pesos, producto del desfalco, que se repartieron. Descubierto el delito, quedó seriamente comprometido el ministro de Guerra. Sintiéndose afectado de alguna manera, renunció el presidente Roberto M. Ortiz, que estaba en uso de licencia, pero el Congreso rechazó la dimisión. También renunció el ministerio, lo que le permitió a Castillo recomponerlo con personas de su preferencia entre las que descollaban Federico Pinedo, el doctor Julio A. Roca, Miguel Culacciati y el general Juan N. Tonazzi.

Esto ocurría en setiembre de 1940, desde aquí en adelante pudo Castillo imponer dirección propia a las políticas a aplicar, que en lo electoral significó una vuelta a las prácticas fraudulentas, que comenzaron a exteriorizarse en las elecciones de gobernador en Santa Fe (diciembre de 1940) y en enero de 1941, en Mendoza.

El ataque japonés a Pearl Harbour y la consiguiente entrada de los Estados Unidos en la guerra (diciembre de 1941), complicó la política internacional de Castillo, que comenzó a ser presionado por el gobierno norteamericano para que Argentina se alineara con los aliados, postura que el presidente resistió estoicamente, logrando inclusive en la Conferencia de Río de Janeiro de 1942, que un acuerdo para que los pueblos latinoamericanos rompieran sus relaciones con el eje, se transformara en una mera recomendación a tal efecto.

Políticamente Castillo se afirmó con la muerte de Ortiz, que ya había renunciado a su cargo, y de Marcelo Torcuato de Alvear, líder radical, decesos producidos en 1944 y 1942 respectivamente.

Como hombre de vasta influencia, incluso dentro de sectores del ejército, quedaba Justo, con justificadas pretensiones para suceder al hábil y firme catamarqueño, a punto tal que también círculos radicales entraron en conversaciones con él. Pero el 11 de enero de 1943, fallecía Agustín Pedro Justo, y entonces resultó evidente que la influencia del presidente tendría mucho que ver con la designación de su sucesor.

En el campo económico, el ministro Pinedo presentó en el Congreso un proyecto denominado Plan de Reactivación Económica, hacia noviembre de 1940. Se proponía desarrollar la industria dispensando crédito bancario para tal actividad, limitando la importación de mercaderías provenientes de Estados Unidos, fomentando la construcción de casas baratas, estableciendo una zona de libre comercio con las naciones vecinas, etc. Incluía también apoyo a los sectores agropecuarios, y la creación de una Corporación de Ferrocarriles, que fue criticada en cuanto significaba ventajas para los capitales ingleses invertidos en ese medio de transporte. El Plan fue aprobado en el Senado pero rechazado en Diputados.

No obstante, la administración Castillo favoreció el proceso de industrialización que se estaba operando. En 1941 entró a funcionar la Dirección General de Fabricaciones Militares, ente que no solamente nos independizaba parcialmente del exterior en cuanto a la fabricación de armamentos, sino que mucho tuvo que ver con la edificación de las bases del desarrollo metalúrgico nacional. Como lo tuvo que ver la creación de los Altos Hornos de Zapla a principios de 1943. Alma de estas medidas fue el general Manuel Savio. El presidente Castillo afirmaba que: “Los países exclusivamente ganaderos y agrícolas están destinados a la servidumbre; eso ya es cosa del pasado” (6). Se considera a Castillo el creador de la marina mercante nacional hecha sobre la base de la incorporación al patrimonio nacional de buques italianos, daneses, alemanes y franceses. Además, tomó posesión del puerto de Rosario, que seguían explotando capitales franceses a pesar de que la concesión estaba vencida.

1943 – Argentina
Día del Locutor. Esta fecha se instituyó cuando veintiún argentinos dedicados a esta profesión, fundaron en Buenos Aires la "Sociedad Argentina de Locutores".

1947 Argentina
Evita es recibida en Roma por el Primer Ministro Alcides de Gásperi.

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