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13 de Julio 1812 - Argentina

Fray José de las Ánimas es ejecutado en Buenos Aires, acusado de haber conspirado junto a Martín de Álzaga. 
Álzaga, nacido en el señorío de Vizcaya alrededor de 1756 - no se tiene certeza absoluta de la fecha -, vino al Río de la Plata a instancias de su tío, Mateo Ramón. Se dedicó al comercio, consiguiendo en escaso tiempo una fortuna considerable. Empleado en un principio del fuerte comerciante colonias Gaspar de Santa Coloma, fundó más tarde su propia firma bajo el rubro de "Alzaga y Requena", no tardando en instalar sucursales en las principales ciudades de esta parte de América, incluso en Potosí, donde lo representaba un pariente, Blas de Álzaga.
En 1790 es designado Procurador Síndico General y un año más tarde Primer Regidor. Álzaga insistía en la imposibilidad de desempeñar funciones públicas, debido tanto a su precario estado de salud como al tiempo que le demandaban sus negocios; pero el gran ascendiente que tenía en la colonia - llegó a ser, en poco tiempo, el alma del Cabildo - impulsaba a esta corporación a insistir en sucesivos nombramientos, culminados en 1795 con el de Alcalde de Primer Voto, cargo en el que fue ratificado en 1804. Durante la defensa de Buenos Aires, que lo tuvo por protagonista, uniforma y sostiene de su bolsillo parte de los 2.000 hombres que reclutó para el Regimiento Voluntarios Patriotas de la Unión, contribuyendo con 8.000 pesos fuertes. Es Indiscutible que mientras "Liniers fue el héroe de la Reconquista, Álzaga fue el héroe de la Defensa".
No veía con buenos ojos al "francés" Liniers, a quien suponía inclinado a la causa de Napoleón, y pretende formar una Junta en Buenos Aires, similar a la que Elío creara en 1808 en Montevideo y al estilo de las que en España gobernaban a nombre de Fernando VII. Con este fin organiza el movimiento del 19 de Enero de 1809, que se malogra por la enérgica intervención de Cornelio Saavedra y el grupo de criollos que lo rodeaban. Este movimiento originó un largo sumario - conocido como Proceso de la Independencia -, que culminó en 1810 con la absolución de los acusados: Álzaga, Miguel Ezquiaga y Felipe Sentenac o Sentenach.
Sin embargo, en 1812, la suerte no le sería tan propicia al ex alcalde. El 1º de Julio, una vecina denuncia al alcalde de Barracas que se ha enterado por intermedio de uno de sus esclavos - el negro Ventura - de la existencia de un complot realista encabezado por don Martín de Alzaga, listo para estallar esa misma semana en combinación con un desembarco que harían en San Isidro las tropas de Montevideo. Afirma que el español Francisco Lacar, vinculado a Alzaga, es quien ha proporcionado todos esos datos a su esclavo. El alcalde eleva la denuncia a la Intendencia y ésta al Triunvirato, que encomienda la investigación a Chiclana. Ventura ratifica la denuncia y Lacar la niega, pero su hijo de 10 años declara haber oído a su padre comentar con el esclavo los detalles de la conspiración denunciada. Lacar es condenado a muerte por "el crimen de conspiración y coalición" y se ordena la captura de Álzaga y demás comprometidos. Mientras Álzaga escapa, Lacar hace una amplia confesión y da más nombres: entre ellos, el del superior de la orden de los bethlemitas, Fray José de las Animas.
El 3 de Julio, Lacar es fusilado y se cuelga su cadáver en la horca de la Plaza Mayor "para público escarmiento". La alarma y la indignación cunden en la ciudad agitada por las ruidosas manifestaciones de los jóvenes de la Sociedad Patriótica, que exigen castigos ejemplares. A fin de calmar la efervescencia, Rivadavia nombra a algunos de sus miembros - Monteagudo, Pedro José Agrelo, Hipólito Vieytes y Miguel Irigoyen - para que actúen como investigadores junto a Chiclana. Como Alzaga y fray José no aparecen, se detiene a Martín de la Cámara -yerno del primero-, que se niega a dar noticias sobre la conjura: también es fusilado y luego colgado.
El 4, se sabe que Álzaga ha estado oculto en el domicilio de Petrona González, pero ya no se encuentra allí. La dueña de casa confirma la noticia y agrega que salió acompañado por el cura de la Concepción, Nicolás Calvo. Este es apresado y, cuando el deán Zavaleta le allana el fuero eclesiástico, denuncia el paradero de Álzaga. Esta confesión le vale la conmutación de la pena de muerte por la de destierro. El 5 a la noche detienen a Álzaga y la mañana del 6 de Julio lo fusilan y cuelgan su cadáver. Entre los condenados a la pena máxima figuran, además de Fray José de las Animas, el poderoso comerciante Francisco Tallechea, don Felipe Sentenach - profesor de la Escuela de Matemática-, Francisco Neyra, y 28 más.

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