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13 de Julio 1895 – Cuba

Guerra de Cuba: batalla de Peralejo entre fuerzas del Ejército español y patriotas cubanos. 
El Combate de Peralejo fue una acción del Ejército Libertador liderada por Antonio Maceo y Grajales, que a pesar de la sorpresa y la traición, asestó una importante derrota al ejército español que acrecentó el prestigio de los mambises.
Una de las más importantes acciones desarrolladas por el general Antonio Maceo durante la Guerra del 95.
Peralejo, fue una derrota militar y política para Arsenio Martínez Campos. Contribuyó a elevar la moral combativa de las tropas cubanas y a colocar a la defensiva a los españoles, quienes en lo sucesivo apenas salieron de sus bases en las poblaciones fortificadas, a no ser en fuertes columnas.
Antecedentes
En su retorno a la Isla, Maceo centró su actividad en la región oriental, zona en la cual se había afianzado el conflicto iniciado el 24 de febrero.
A partir de ese momento las acciones cubanas en aquella parte del territorio nacional cobraron intensidad y se multiplicaron, ocasionando inseguridad entre las fuerzas españolas.
Conocedor el general Arsenio Martínez Campos de los méritos de Maceo y el significado de estar al frente de las fuerzas cubanas que allí combatían, decidió trasladarse a esa región para dirigir personalmente las operaciones y encabezó un contingente de hombres suficientemente pertrechados.
Traición y sorpresa
No contaba el general Antonio con la traición de dos falsos comerciantes, quienes luego de visitar y recorrer el campamento, informaron a los jefes españoles no solo de la presencia de las tropas cubanas, sino además, su ubicación. Los dos generales españoles unieron sus columnas, compuestas por 400 infantes y 40 jinetes la de Martínez Campos, y mil cien infantes, la de Santocildes, que habían marchado por separado hasta llegar al Río Buey.
De esa manera, les fue posible evadir las emboscadas cubanas y llegar hasta el bosque donde se encontraba la impedimenta mambisa, compuesta en su mayoría por personal incorporado recientemente y con muy pocas armas.
Martínez Campos escapa
El combate resultó violento, para ambas partes. Sería Maceo quien equilibraría las acciones a pesar de la sorpresa inicial, a través de oportunas maniobras de la caballería y la infantería. Maceo y los suyos coparon a las tropas españolas y las hostigaron durante seis horas, al cabo de las cuales, tuvieron que ver con impotencia como Martínez Campos se le escapaba entre las manos.
Según comunicaron los prisioneros al general cubano: "…los hijos del General Campos para salvar a su padre del eminente peligro que corría de morir de bala o ser hecho prisionero lo acostaron en el suelo sobre una manta en la cual lo conducían entre soldados, formando una espesa muralla que hacía de la columna un pelotón inmenso, estando obligados a ello por las constantes cargas de los jinetes y ataques de la infantería; se lo llevaron en peso hasta que la oscuridad de la noche vino a perturbar por completo la tenaz persecución que le hacían los bravos soldados de la región".
Fecha de gloria
Los cubanos tuvieron 132 bajas entre muertos y heridos. Entre los primeros, los brigadieres Goulet y Suárez, así como el comandante Moncada. Este último recibió un tiro en el pecho mientras cargaba contra los españoles. Pese a ello detuvo su caballo, volvió grupas y se retiró hacia la retaguardia, quedando su cuerpo en manos cubanas.
En la acción, las tropas españolas tuvieron más de mil 150 bajas, entre muertos y heridos. Estos últimos fueron concentrados por Maceo en una casa campesina, informándole a Martínez Campos que podía enviar a recogerlos sin temor a recibir hostigamiento por parte de los cubanos. El general Fidel de Santocildes contaba entre los muertos.
Ocho días tuvo Antonio Maceo a Martínez Campos encerrado en Bayamo. Solo cuando este recibió el importante refuerzo de las columnas de Suárez Valdés con mil 500 hombres, la del general Lachambre, reforzada con la de García Navarro y otra al mando del coronel Aldabe, que sumaban en total cinco mil hombres, se atrevió a salir de la heroica ciudad. Al conocer de los resultados de la acción, el Generalísimo Máximo Gómez escribió a Maceo felicitándolo a él y a los jefes y oficiales a su mando por tan brillante victoria, planteándole, además, que esa fecha sería una página más de gloria en su historia militar.
Sin embargo, al general Antonio le quedó la insatisfacción de no haber podido capturar al general Campos.
Continúa la lucha
Al día siguiente de las acciones de Peralejo, Antonio Maceo recibía la comunicación del general en jefe Máximo Gómez solicitándole la necesidad de que preparara lo más urgente posible un contingente con los mejores jefes y oficiales de los dos Cuerpos de Ejército de Oriente y se le uniese en Camagüey para enfrentar la ofensiva de Martínez Campos.
Con esta y otras victorias, las tropas cubanas se fueron haciendo dueñas del campo en el territorio de la entonces provincia de Oriente, lo que obligó a las fuerzas españolas a moverse en grandes columnas, que en el análisis estratégico militar de la guerra, resultaron entonces poco operativas.
Fuente: Revista Bohemia 8 de julio de 2005, en artículo Combate de Peralejo de Rafael Ramírez García. Historiador especializado en guerras de independencia en Cuba.

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