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23 de Julio 1806 – Argentina

Santiago de Liniers y Bremond pasa a Montevideo y propone al gobernador Huidobro la reconquista de Buenos Aires, que había caído en manos de los ingleses. 
Santiago Antonio María de Liniers y Bremond, o en francés, Jacques Antoine Marie de Liniers et Brémond (Niort, Francia, 25 de julio de 1753 – Cabeza de Tigre, cercanías de Cruz Alta, Provincias Unidas del Río de la Plata, 26 de agosto de 1810) fue un noble y militar de origen francés, caballero de la Orden de San Juan y de Montesa que se desempeñó como funcionario de la Corona de España y que por su destacada actuación en las dos fallidas Invasiones Inglesas, fue nombrado virrey del Río de la Plata entre 1807 y 1809, y en este último año, fue favorecido por Real Cédula con el título de conde de Buenos Aires.
En Francia llegó a subteniente de caballería en el regimiento de Royal-Piémont. Permaneció durante seis años en la guarnición, sin esperanza de ascenso. Golpeada por la guerra de los Siete Años, Francia se encontraba ya en paz, y el ministro Turgot —nombrado por el joven rey Luis XVI— redujo el presupuesto del ejército, dejando pocas oportunidades para los jóvenes oficiales como Liniers. Por ello terminó por solicitar la baja en 1774.
Al año siguiente se trasladó a Cádiz para ingresar en la armada española, siendo destinado como oficial en mayo de 1775 al puerto de Cartagena, en donde integró la flota de Pedro González Castejón, con cuarenta y seis buques y veintiocho tripulantes, bajo las órdenes del general irlandés Alejandro O´Reilly quien le asignó el navío «San José» como edecán del príncipe Camilo de Rohan.
La escuadra zarpó de Cartagena con destino a Argel, lugar al que atacaron a comienzos de julio. En cuanto regresó a la península, ingresó en la «Real Compañía de Caballeros Guardias Marinas», en noviembre del citado año.
En marzo de 1776, con el rango de Alférez de Fragata, participó del patrullaje naval por el Mediterráneo, y a finales del mismo año, zarpó de Cádiz con destino a Sudamérica.
El 3 de noviembre de 1776, desde Cádiz se embarcó hacia el flamante Virreinato del Río de la Plata, integrando una escuadra bajo las órdenes de Pedro de Ceballos, y participando en la ocupación de la Isla de Santa Catarina el 22 de febrero de 1777 —abandonada el 1 de octubre— y en el ataque a Colonia del Sacramento el 22 de mayo del citado año que se logró conservar definitivamente, bajo la soberanía española.
Entre 1779 y 1781 fue oficial del navío «San Vicente», perteneciente a la escuadra franco-hispana que luchó contra la flota inglesa. Por su acción en el sitio de Mahón y en la conquista de Menorca, fue ascendido a teniente de navío. Luego actuó en el sitio de Gibraltar y por su acción en la toma de un corsario inglés, fue ascendido a capitán de fragata.
Hacia 1782 en Málaga, se unió en matrimonio con Juana Úrsula de Menvielle (m. 24 de marzo de 1790), con quien tuvo un único hijo. Éste fue Luis de Liniers y Menvielle (Málaga, 1783 - San Fernando, 21 de febrero de 1816), Conde de Liniers desde 1809 —título francés que heredó de su tío residente en Buenos Aires— y el de Conde de Buenos Aires, heredado de su padre en 1810 que en anuencia con España, lo transformó en Conde de La Lealtad. Casado el 2 de marzo de 1815 con Rita Martínez de Junquera y Vélez de Guevara, con quien tuvo un hijo, que le sobrevivió, pero que falleció al poco tiempo, llamado Santiago de Liniers y Martínez Junquera, siendo el III Conde de La Lealtad.
En 1788 fue enviado nuevamente al Río de la Plata para organizar una flotilla de cañoneras, llevando en este viaje a su hijo Luis y a su primera esposa. Pero al fallecer su cónyuge, Liniers contrajo nuevo enlace pero esta vez en Buenos Aires, el 3 de agosto de 1791, con María Martina de Sarratea y Altolaguirre (Buenos Aires, 20 de febrero de 1772 - delta del Parana, 27 de abril de 1805) quien de su padre —el vasco-español Martín Simón de Sarratea e Idígoras4 (Oñate de Guipúzcoa, 1743 - Buenos Aires, 1811)5 casado desde el 11 de febrero de 1767 con Tomasa Altolaguirre Pando (n. 20 de diciembre de 1749), padres también de Manuel de Sarratea, etre otros— había recibido en usufructo la casona paterna en el barrio de la Bajada de los Dominicos, construida en 1788. De este segundo enlace tuvo ocho hijos:
María del Carmen de Liniers Sarratea (n. Buenos Aires, ca. 1792), unida en matrimonio en Buenos Aires el 26 de diciembre de 1809, con Juan Bautista Perichón de Vandeuil, un mauriciano de 28 años y hermano de Ana Perichon. Ambos tuvieron dos hijos en Buenos Aires: el menor Juan Bautista (1845 - 1881) y a María Rosario Perichón de Vandeuil y Liniers Sarratea (n. ca. 1815), casada el 29 de julio de 1840 con el diputado de la legislatura bonaerense, José Manuel de Estrada (1814 - 1888), continuando una descendencia argentina con el primogénito Ángel de Estrada y Perichón Liniers enlazado con su tía tercera Tomasa de Biedma y Monasterio Sarratea - una nieta del coronel ingeniero Ángel Augusto de Monasterio y heredera materna de la Casona de Sarratea - además del político José Manuel de Estrada-Liniers y Perichón, y del menor, Santiago de Estrada.
José Atanasio de Liniers Sarratea (Montevideo, 2 de mayo de 1798 - castillo de Plessis-Cherchemont en el valle del Autize, 22 de abril de 1882) quien heredó el título francés de «Conde de Liniers» de su hermano y pequeño sobrino, y el título español de IVº «Conde de La Lealtad»; se unió a la diplomacia española en 1820 convirtiéndose en Secretario de Legación y Encargado de Negocios ante el Reino de Cerdeña. Se casó el 10 de junio de 1823 con María Olimpia de Jarno (8 de enero de 1803 - Plessis-Cherchemont, 26 de octubre de 1880) —hija del barón de Pont-Jarno— por lo cual se mudó a Francia, teniendo seis hijos, siendo Jacques Alexandre de Liniers (n. 1833), el siguiente Conde de Buenos Aires —título rehabilitado desde 1862— y Vº Conde de La Lealtad, desde 1882.
Mariano Tomás de Liniers Sarratea (ib. 20 de diciembre de 1801 - Burgos de Castilla la Vieja, 3 de septiembre de 1881) casado el 7 de septiembre de 1841 con Caritina Gallo-Alcántara, teniendo dos hijos, siendo el mayor, Santiago de Liniers y Gallo de Acántara (n. 23 de junio de 1842) quien recibió el nuevo título español de Iº Conde de Liniers, además de haber sido senador vitalicio en la provincia de Burgos.
Juan de Dios de Liniers Sarratea (ib. 1797 - Córdoba del Río de la Plata, 11 de noviembre de 1811).
Martín Inocencio de Liniers Sarratea (n. Montevideo, 1800).
Francisca de Paula de Liniers Sarratea (Corrientes, 1803 - delta del Paraná, 1805), fallecida siendo una niña.
María de los Dolores de la Cruz de Liniers Sarratea10 (delta del Paraná de la Provincia de Buenos Aires, 27 de abril de 1805 - España, ¿?) casada desde el 17 de agosto de 1825 con Pedro de la Hoz (Villa de Espejo de Andalucía, 1800 - 1865) quien fuera director de la Gaceta de Madrid, juez conservador de las oficinas de la Imprenta Real y Fiscal General de Correos, teniendo cuatro hijos. Al ser legitimistas en las Guerras Carlistas, hacia 1840 debieron migrar a Francia, residiendo en el castillo de Plessis-Cherchemont de sus parientes.
Años después, Liniers dirigió la fortificación de Montevideo y en 1796 obtuvo el grado de capitán de navío como jefe de la escuadrilla española.
En 1803 el virrey Joaquín del Pino y Rozas lo nombró gobernador de las Misiones Guaraníes. Allí realizó un importante estudio político y científico de la zona.
En 1804 fue nombrado por el virrey Rafael de Sobremonte jefe de la estación naval de Buenos Aires, pero pronto sería trasladado a la Ensenada de Barragán. Se sentía desplazado por otros oficiales españoles, pues creía tener méritos para un destino mejor. Luego de dos años de gestión en el nordeste rioplatense debía volver a la capital virreinal.
Durante el viaje en sumaca desde Candelaria (Misiones) a Buenos Aires, el 27 de abril de 1805 y pasando por el delta del río Paraná, falleció su segunda esposa María Martina al concebir a María Dolores, tal vez por contraer una infección posparto, producto de una epidemia que contagiara también su pequeña hija Francisca, de dos años de edad.
Al morir Martina de Sarratea, pasaría el usufructo de la Casona de Sarratea por disposición del testamento de su padre, a su hermana Juana de Sarratea y Altolaguirre (n. 1782) —aunque Santiago residiera en ella hasta 1809— a quien años después, en 1811, se le haría efectiva la herencia por fallecimiento de su padre, casándose en 1813 con el futuro coronel de artillería Ángel Augusto de Monasterio "el Arquímides de la Revolución de Mayo".
El hermano mayor de Liniers, su homónimo en el primer nombre Santiago Luis Enrique, quien ostentara el título francés de Conde de Liniers, participó en una conjuración con los ingleses para independizar el Virreinato del Río de la Plata, causándole problemas hasta su muerte en 1809, sucediéndole en el título nobiliario francés, su sobrino Luis de Liniers y Menvielle.
Estando en la Ensenada de Barragán se produjo en 1806 la primera Invasión Inglesa, comandada por el comodoro Home Popham. Liniers vio pasar los buques y dio aviso al virrey Rafael de Sobremonte pero no recibió orden de atacar, sino de regresar a Buenos Aires. Frente al hecho consumado de la toma de Buenos Aires por parte de los británicos el 27 de junio y la huida a Córdoba del virrey, consiguió permiso del gobernador británico para visitar la capital.
Allí se puso en contacto con los grupos que organizaba Martín de Álzaga para intentar la expulsión de los ingleses, viajando luego a Montevideo, donde su gobernador, Pascual Ruiz Huidobro, lo proveyó de hombres, armas y municiones, además de una escuadrilla de botes.
En Montevideo, la noticia de la caída de Buenos Aires en manos de los ingleses produjo una gran preocupación, ya que era previsible que el objetivo final de los ingleses era apoderarse de toda la rica región del Plata.
Pascual Ruiz Huidobro no era partidario de enviar una expedición a reconquistar Buenos Aires, dado que en esos momentos solamente contaba con una dotación militar de alrededor de quinientos hombres. Sin embargo, los habitantes de Montevideo, de los campos y poblados pusieron a disposición del Cabildo y del Gobernador el ofrecimiento de contribuir con hombres y recursos a reclutar un ejército, para desalojar a los ingleses de Buenos Aires antes de que les llegaran refuerzos.
En sesión que se realizó en el Cabildo de Montevideo el 18 de julio de 1806, se resolvió declarar que el abandono de su puesto por el Virrey Sobremonte, y el juramento de sujeción a los ingleses del Cabildo de Buenos Aires, colocaba al Gobernador de Montevideo como la máxima autoridad delegada del Rey de España en esta parte del continente; y en consecuencia, que éste debía emplear esa autoridad para desalojar a los invasores de Buenos Aires y así preservar a la ciudad de Montevideo.
Así se reclutó en pocos días un ejército de 1.600 hombres, encuadrados en las unidades militares con asiento regular en la ciudad. Ocurrió, entretanto, que los barcos de la escuadra inglesa aparecieron frente a Montevideo, creando una importante amenaza para su seguridad. De modo que el Gobernador decidió permanecer al frente de las defensas; y encomendó el mando de la fuerza expedicionaria que se dirigiría a Buenos Aires, a Liniers.
Llegó a la Colonia del Sacramento y allí lo esperaba una escuadrilla reunida por el capitán de fragata Juan Gutiérrez de la Concha dejando el suelo oriental el 3 de agosto.
Como Popham vigilaba las costas y el río de la Plata, las fuerzas de reconquista lideradas por Liniers esperaron que se precipitara cierta tormenta conocida en la región como sudestada: un temporal que dura días y que produce un intenso oleaje. Mientras se desarrollaba la sudestada, cruzaron el río sin ser vistos, a metros de los buques ingleses y llegaron al Tigre a principios de agosto.
Al desembarcar, se encontró con la desagradable sorpresa de que los ingleses habían logrado desbaratar un contingente de fuerzas leales, que supuestamente debían unírsele.
El 12 de agosto de 1806 inició la Reconquista de Buenos Aires. Atacó la ciudad, venció a los ingleses y obligó a su gobernador, William Carr Beresford a rendirse. Los rioplatenses se apoderaron de 26 cañones y de las banderas del regimiento 71. Estas insignias británicas fueron expuestas en la iglesia de Santo Domingo de Buenos Aires con la inscripción:
Del escarmiento del inglés, memoria, y de Liniers en Buenos Aires, gloria.
Por su parte el Rey de España, concedió a la ciudad de Montevideo el mérito de la acción cumplida, y emitió una Real Cédula concediéndole el título de “Muy Fiel y Reconquistadora“, y admitiendo que en el escudo de la ciudad se incorporaran las banderas de los vencidos, junto con otros ornatos alusivos.
El Virreinato del Río de la Plata en 1783 (creado en 1776, luego de ser separado del Virreinato del Perú), adjudicándole las islas luso-africanas Fernando Poo y Annobón desde 1778 hasta 1782, reducciones chaqueñas del Bermejo (hasta 1793), la Intendencia de Puno (hasta 1796), Corregimiento de Arica (hasta 1784), Misiones Orientales (hasta 1801), litoral del Pacífico (hasta 1803, en que volvió al Virreinato del Perú, y desde 1813 - 1826, año que pasó a Bolivia), desierto y Puna de Atacama (ambos hasta 1826), Patagonia oriental (en forma efectiva sólo en la costa atlántica desde 1779) e islas Malvinas. La Capitanía General de Chile, era una dependencia autónoma del Virreinato del Perú desde 1733 hasta el 15 de mayo de 1798.
Luego de la reconquista de Buenos Aires, Liniers fue considerado como un héroe por la población del Virreinato del Río de la Plata. Un cabildo abierto reemplazó a Sobremonte por Liniers como gobernador militar, y de hecho comenzó a administrar también en lo civil. El virrey, que no había sido depuesto, pasó a la Banda Oriental.
Sobremonte hizo una tentativa de refugiarse en Montevideo, pretendiendo asumir el mando de su defensa frente a la amenaza persistente de la flota de guerra inglesa fondeada frente a la ciudad; pero también el Cabildo de Montevideo rehusó admitir su autoridad, comisionando una delegación para lograr que saliera de la ciudad.
Liniers envió a los prisioneros al interior, pero se conmovió de los lamentos de Beresford y firmó una capitulación honrosa con el jefe vencido, antedatada al 12 de agosto, decisión que generó rechazo generalizado, pero que hizo que Beresford exigiera su liberación. Liniers cometió adicionalmente la imprudencia de dejar al inglés en Luján, de donde lo fueron a rescatar dos traidores que lo llevaron a la flota de Popham.
El gobierno de Liniers se dedicó casi exclusivamente a organizar tropas para resistir el inevitable contraataque inglés, ya que Beresford había pedido refuerzos. Se organizaron una decena de regimientos, reunidos por lugar de origen, entre los que se destacaban el compuesto por nativos de Buenos Aires, conocido como Patricios y el compuesto por nativos de las provincias del noroeste, conocido como Arribeños. En total, se formó un ejército de casi 8.000 hombres.

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