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28 de Julio 1813 – Argentina

El Poder Ejecutivo dispone la acuñación de monedas de plata y oro con la inscripción Provincias Unidas del Río de la Plata. 

Con el pronunciamiento patriota de mayo de 1810, las ideas de independencia se extienden por todo el Virreinato. La Junta decide enviar expediciones al Alto Perú, zona preponderantemente realista y donde los patriotas habían sido sangrientamente reprimidos en las sublevaciones de Chuquisaca y La Paz.
Tras variada suerte, marchas y retrocesos, los ejércitos argentinos ocupan la Villa Imperial de Potosí en 1810, 1813 y 1815, pero sólo en las dos últimas oportunidades se toman medidas relacionadas con el medio circulante. Después de la victoria de Salta, el 20 de febrero de 1813, el Ejército Auxiliar del Perú a las órdenes del General Belgrano ocupa Potosí, que había sido evacuada por el general Goyeneche el 1º de marzo. Comunicada la noticia a Buenos Aires, la Asamblea General Constituyente recibe un proyecto del diputado doctor Pedro José Agrelo que propone, como medida eminentemente política, la acuñación de un nuevo tipo de moneda, con "la única alteración del sello, substituyendo, bajo la misma Ley, peso y valor, el augusto emblema de la Libertad a las execrables imágenes de los déspotas antiguos". Se aclaraba que su crédito "debe ser el mismo, a pesar de la variación accidental del sello" y acompañaba dibujos de las nuevas piezas (Agrelo menciona en su autobiografía: «… se quitó su efigie [la de los reyes de España] de la moneda, mandándola acuñar bajo un nuevo tipo enteramente patriótico, por un decreto eminentemente soberano, que me cupo la suerte de redactar y firmar en el mes de mi presidencia, después de haberlo yo mismo dispuesto, presentado, y hecho adoptar por una moción mía especial, acompañando el diseño», aunque estos diseños no han llegado a nuestros días. En base a este proyecto, la Asamblea sancionó, en sesión del martes 13 de abril, la siguiente ley:
La Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata en Sesión de este día ha expedido el Decreto siguiente:
Expídase orden al S.P.E para que la comunique por su parte al Superintendente de la Casa de Moneda de Potosí, a fin de que inmediatamente y bajo la misma ley y peso que ha tenido la moneda de oro y plata en los últimos Reinados de D. Carlos 4º y su hijo D. Fernando 7º; se habrán y esculpan nuevos sellos por el modo siguiente:
Moneda de Plata: La moneda de Plata que de aquí en adelante debe acuñarse en la Casa de Moneda de Potosí, tendrá por una parte el sello de la Asamblea General, quitado el Sol que lo encabeza, y un letrero alrededor que diga; Provincias del Río de la Plata; por el reverso un Sol que ocupe todo el centro y alrededor la inscripción siguiente; en unión y libertad; debiendo además llevar todos los otros signos que expresen el nombre de los ensayadores, lugar de su amonedación, año y valor de la moneda y demás que han contenido las expresadas monedas.
Moneda de Oro: Lo mismo que la de plata con sola la diferencia, que al pie de la pica, y bajo las manos que la afianzan, se esculpan trofeos militares, consistentes en dos banderas de cada lado, dos cañones cruzados y un tambor al pie. De una y otra deberán sacarse dibujos en pergamino, que autorizados debidamente acompañen la orden de la nueva amonedación.”
Lo tendrá así entendido el S.P.E. para su debida observancia y cumplimiento. Buenos Aires. 13 de Abril de 1813. Pedro José Agrelo Preste. Hipólito Vieytes Dipdo Secrto.
La orden se envió a Potosí el 27 de abril acompañada de los dibujos originales en los que se habían trastocado las leyendas, pasando las del anverso y reverso y viceversa y al mismo tiempo suprimido la palabra "Unidas", «que en la faz del sol se había estampado», según reza el decreto aprobatorio de los diseños emanado de la Asamblea ese mismo día. Esto - la inversión de las leyendas- ha sido el origen de la polémica sobre la determinación del anverso de las primeras monedas patrias, que veremos en pos subsiguientes. Por su parte, en Potosí habían seguido todos esos años acuñando monedas con el busto del rey, en oro y plata, con fecha de 1808. La anterior ocupación argentina había promovido una cruenta represión con los fusilamientos del gobernador Francisco de Paula Sanz y otros personajes, y por esta razón los principales funcionarios de la ceca comprometidos con la causa del rey huyeron con el ejército de Goyeneche, creando serios problemas técnicos a los patriotas. De los 32 empleados que componían la dotación de la Casa, 12 altos funcionarios entre los que se contaba el Superintendente Conde de Casa Real de Moneda, el ministro tesorero Manuel Carrión, los dos ensayadores Pedro Martín de Albizu y Juan Palomo y Sierra; el ministro fiel Carlos González de la Madrid y el talla mayor Nicolás Moncayo evacuaron la Villa antes de la llegada de los argentinos. Frente a esta situación se debió ascender a oficiales subalternos, muchos de los cuales no estaban suficientemente capacitados para ejercer los cargos y cometieron numerosos errores. Así, el oficial 2º Pedro Benavídez fue promovido a Talla Mayor y el oficio de Ensayador fue cubierto con un fundidor interino de 67, años, José Antonio de Sierra. Los cuños de las monedas de plata se abrieron rápidamente y para fines de junio ya se conocieron en la Villa las primeras monedas, como lo escribe un cronista anónimo: «El 25 sacaron de la Casa de Moneda cuarenta mil pesos, que depositaron en el banco para rescatar metales. Esta plata se selló con nuevos troqueles, en una de sus caras, tenía un sol al medio y un rótulo que decía, Provincias del Río de la Plata, en la otra una guirnalda al medio de dos manos unidas que sostenían una varita y a su contorno un letrero que decía: En Unión y Libertad, año de 1813.». El 28 de julio el Gobierno de Buenos Aires remitió para su conocimiento al Cabildo cincuenta monedas, recibidas unos días antes desde Potosí, las que fueron distribuidas entre los empleados. El mismo día el Poder Ejecutivo decidió promulgar la ley del 13 de abril, mediante el siguiente decreto, que también fue publicado por bando:
«El S.P.E. de las Prov.as unidas del Río de la Plata: Por cuanto la S. A. G. C. en sesión de 13 de Abril del presente año decretó en Ley lo siguiente: “Expídase orden al S.P.E. para que la comunique por su parte comunique al Superintendente de la Casa de Moneda de Potosí a fin de que inmediatamente y bajo la misma ley y peso, que ha tenido la moneda de oro y plata en los últimos Reinados de Don Carlos 4º y su hijo Don Fernando 7º; se abran y se esculpan nuevos sellos por el modo siguiente.
Moneda de plata: La moneda de plata, que de aquí en adelante debe acuñarse en la Casa de Moneda de Potosí, tendrá por una parte el sello de la Asamblea General, quitado el Sol, que lo encabeza, y un letrero al rededor que diga: Provincias del Rio de la Plata; por el reverso un Sol que ocupe todo el centro, y al rededor la inscripción siguiente: en unión y libertad; debiendo además llevar todos los otros signos que expresen el nombre de los Ensayadores, lugar de su amonedación, año y valor de la moneda, y demás que han contenido las expresadas monedas.
Moneda de oro: Lo mismo que la de Plata, con sola la diferencia que al pie de la pica, y bajo de las manos que la afianzan se esculpan trofeos militares, consistentes en dos banderas de cada lado, dos cañones cruzados y un tambor al pie. De una y otra deberán sacarse dibujos en pergamino, que autorizados debidamente acompañen la orden de la nueva amonedación” Y habiéndose cumplido esta Soberana determinación, con arreglo a la cual se labran y acuñan las monedas de oro y plata en la Casa Nacional de Potosí: Por tanto ordena y manda, que todos los Ciudadanos estantes y habitantes en el Territorio del Estado las hayan, reciban, y estimen por moneda corriente con el mismo valor intrínseco y legal que habían, recibían, y estimaban las de igual clase acuñadas hasta el presente, por Tener igual peso y ley que ellas, sin que puedan dejar de recibirse como tales bajo las penas establecidas para iguales casos, Y para que llegue a noticia de todos circúlese, publíquese por bando, y fíjese en los parajes públicos acostumbrados. Dado en la Fortaleza de Buenos Aires a 28 de julio de 1813. Antonio A. de Jonte - José Julian Perez

Los valores acuñados en plata iban desde 8 a 1/2 real y la cantidad emitida desde el 22 de junio al 18 de noviembre fue de 879.860,5 pesos, en su mayoría en pesos de a ocho. La labor del oro en cambio comenzó el 16 de agosto y se concluyó el 7 de septiembre, lapso en el que sólo se amonedaron 198 marcos, cifra cuya escasez se refleja en las piezas conocidas: una veintena de onzas, dos ejemplares de dos escudos y cuatro de uno. Se ignora si se acuñó e 4 escudos, puesta hasta el presente no apareció ninguna pieza de este valor.

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