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30 de Julio 1835 – Ecuador

Vicente Rocafuerte y Rodríguez de Bejarano, ocupa la presidencia de Ecuador. 
Nació en Guayaquil, el 1º de mayo de 1783 y falleció en Lima el 16 de mayo de 1847). Hijo de Juan Antonio Rocafuerte y Antoli y María Josefa Rodríguez de Bejarano y Lavayen. Fue el segundo presidente del Ecuador y uno de las principales figuras de dicho país.
Rocafuerte fue uno de los propulsores de la independencia de Hispanoamérica y uno de los más importantes protagonistas de los cambios políticos dentro de la era conocida como floreanismo. Fue conocido por sus ideales republicanos y liberales, y por su participación en varias movilizaciones en contra de Juan José Flores.
Dentro de los eventos de mayor relevancia durante su presidencia está la creación de la segunda constitución ecuatoriana en 1835, en reemplazo de la carta magna de 1830. En el carácter educativo impulsó el laicismo, mientras que en el campo económico inicio pagos de deuda externa y abolió los tributos de indígenas en varios sectores de la nación.
Como diplomático, Rocafuerte prestó sus servicios antes y después de su presidencia, lo cual se manifestó al ser nombrado diputado por la provincia de Guayaquil en las Cortes de Cádiz en 1812, junto a José Joaquín de Olmedo; además, fue nombrado ministro plenipotenciario de México en Dinamarca y Hannover. Tras su mandato entre 1835-1839, fue gobernador de Guayaquil, fue diputado en representación de varios sectores del país, conformó la convención nacional que redactó la constitución 1843. Después de la caída definitiva del floreanismo, fue nombrado como representante del Ecuador en varios países sudamericanos.
Su acomodada posición económica y las ventajosas relaciones familiares le permitieron partir a Europa en 1793, para continuar sus estudios, luego de haber realizado los primeros en el seno familiar. Así pues, a la edad de 10 años abandonó Guayaquil y se dirigió al colegio de Nobles Americanos de Granada, España, institución en la cual decidió abrazar la carrera militar. Tiempo después complementó su formación humanística en el colegio de Saint-Germain, en Francia.
Rocafuerte conocía latín y griego, condición que le permitió leer varios autores clásicos en su idioma original. En Francia alternó con la nobleza napoleónica y con intelectuales y políticos de la época, como Simón Bolívar.
Huérfano de padre de corta edad. En 1803, se encontró en Europa con Simón Bolívar, Carlos de Montúfar, José María Cabal y Toro, con quienes hizo estrecha amistad. También conoció a jóvenes sabios como Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland en 1804, año en que admiró en persona a Napoleón Bonaparte, con motivo de su solemne coronación en la Catedral de Notre Dame.
De regreso a su país, entabló relaciones con los próceres del 10 de agosto de 1809 de Quito y fue elegido alcalde de Guayaquil. Según Pedro Fermín Cevallos, el marqués de Selva Alegre, Juan Pío Montúfar, le escribió a él y a su cuñado, Jacinto Bejarano, pidiendo que Guayaquil se sumara a la revolución. El plan fue descubierto por el gobernador Bartolomé Cucalón, que detuvo a Rocafuerte y revisó sus papeles,sin éxito. Uno de los próceres asesinados el 2 de agosto de 1810 en Quito, Juan Pablo Arenas y Lavayen era hermanastro del cuñado de Rocafuerte, según destaca Cevallos.
En 1810, fue electo Alcalde Ordinario de 1er. voto del Cabildo, más, Cucalón se opuso y tras otro ruidoso pleito, la Audiencia sentenció a favor de Rocafuerte, cuyo grupo obtuvo a la postre que el Virrey Abascal le removiera de la Gobernación de Guayaquil.
En 1811, fue electo Procurador General pero no aceptó.
En 1812, fue electo Diputado por la provincia de Guayaquil a las Cortes de Cádiz, con un sueldo de 6000 pesos. Viajó por el Cabo de Hornos y visitó primeramente Inglaterra donde se encontró con los hermanos mexicanos el Marqués del Apartado y el Barón de Fagoaga, que lo convencieron de visitar Francia, Noruega, Suecia y Finlandia. Al final arribaron a San Petersburgo, capital del Imperio ruso, y fueron presentados a la Emperatriz, quien los recibió con benevolencia y los invitó dos veces a compartir su mesa con el príncipe heredero Nicolás y otros cortesanos.
En 1814 estaban de regreso en Madrid. Allí ingresó a la masonería y en unión del Diputado mexicano Ramos Arizpe se unió al grupo liberal de las Cortes que aceptaba la idea de la emancipación de América como un mal necesario; sin embargo, en mayo de ese año, Fernando VII se declaró monarca absoluto, disolvió las Cortes y dispuso la prisión de algunos Diputados. En las Cortes de Cádiz fue compañero de José Mejía Lequerica, de Quito, y José Joaquín de Olmedo, de Guayaquil.
Días después Rocafuerte fue citado como Diputado peruano a casa del Conde de Florida Blanca para ultimar los detalles del besamano al Rey. Rocafuerte y el Diputado de Arequipa Mariano Rivero, protestaron indignados y se negaron a concurrir a tan humillante como absurda ceremonia y el mismo día del besamano, visitaron a sus compañeros presos en la cárcel de Corte. Pasada una semana, fueron informados que el Ministro Lardizábal había fulminado el decreto de arresto en su contra. Entonces avisó a Rivero, pero éste no le hizo caso ni se escondió, cayó detenido y allí lo mantuvieron hasta 1820 en que fue libertado por el grito de los Generales Riego y Quiroga.
Rocafuerte, en cambio, había logrado huir disfrazado por los Pirineos a Francia, en donde emprendió diversos viajes por el sur de ese país. En Italia, visitó Roma, Nápoles, se extasió frente a la naturaleza y fue presentado a numerosos liberales.
En 1816 logró embarcarse para La Habana, y de allí pasó a Guayaquil, donde se dedicó a arreglar sus asuntos y a dar clases de francés, imponiendo a sus alumnos la lectura de autores franceses de corte revolucionario. Para complacer a su madre, que no deseaba que su hijo se implicara en problemas políticos, en 1819 se trasladó a Lima. Allí se dedicó al negocio del tabaco. Posteriormente pasó a Cuba, donde trabajó como periodista.
En 1820 viajó de nuevo a España, probablemente en misión secreta de Bolívar, para enterarse con certeza de la situación en la península. A partir de 1822 se documenta su participación en la lucha contra el general Agustín de Iturbide en México, y luego como diplomático de este país ante Estados Unidos, Dinamarca y Hannóver, pero sobre todo ante Gran Bretaña. Aquí fundó el periódico Ocios de unos emigrados españoles en Londres, en el que intervenía un grupo de liberales españoles.
Finalmente pudo dejar México y llegar a Colombia. Allí sostuvo una agria entrevista con Bolívar (que para entonces ya era "usurpador"), de forma que el Libertador escribió al general Juan José Flores, gobernador del Distrito del Sur de la Gran Colombia, previniéndole contra Rocafuerte, por ser antimilitarista. En 1833 llegó a Guayaquil y se unió al grupo "El Quiteño Libre", primer embrión del partido que luego lo elegiría diputado por Pichincha al Congreso de 1833.
En este Congreso se concedieron facultades extraordinarias al Gobierno; Rocafuerte protestó enérgicamente, y Flores ordenó su captura y su destierro. Un grupo de militares lo liberó y le constituyó en jefe del alzamiento militar de Guayaquil, lo cual dio origen a una prolongada guerra civil. Flores logró reducir a Rocafuerte en la isla de Puná, pero lejos de ajusticiarlo -como todos esperaban-, llegó a un acuerdo con él y juntos se enfrentaron a las fuerzas de Valdivieso.
El 10 de septiembre de 1834, Rocafuerte fue aclamado por el pueblo guayaquileño como presidente de la República, pero puso a las órdenes de Flores el ejército que había logrado formar, y juntos consiguieron la victoria definitiva en la batalla de Miñarica, cerca de Ambato.
El 31 de enero de 1834 fue proclamado Jefe Supremo del Estado en Quito y el 1 de febrero en Cuenca, con lo que se consolidó la unidad nacional en torno a su persona. En febrero convocó la Convención Nacional en Ambato, de la cual excluyó al clero. Esto le valió la excomunión por parte de la jerarquía eclesiástica, a la cual él respondió con el destierro al Perú del Vicario y otros sacerdotes que se oponían a sus ideas.
El 30 de Julio de 1835 fue elegido Presidente Constitucional, comenzando así un período de cuatro años que resultó uno de los más fecundos en la historia del Ecuador. Su programa de gobierno reflejó no sólo los intereses latifundistas de la Costa vinculados al comercio internacional, sino también los de las demás regiones del país. Bajo esta perspectiva consideró al trabajo productivo como responsabilidad del Gobierno, en la medida en que éste debía generar las condiciones necesarias tanto para la producción como para la libre circulación de productos de la agricultura y de la industria.
En lo referente a la educación, creó la Dirección General de Estudios y fundó varios establecimientos educativos, entre los cuales figura el primer colegio de mujeres; además, reorganizó los programas educativos de las universidades y también sus cátedras.
"Su obra educativa, en forma de síntesis, se puede caracterizar por la expedición de leyes básicas de la educación, la puesta en marcha de programas de alfabetización, la creación de las escuelas para niños y niñas (en las que se sustituyeron la hoja de cabuya y la mesa de arena, en que se aprendía a escribir, por planchas de pizarra, para lo cual crea una fabrica en Riobamba). Funda, además, en esta ciudad, el Colegio San Felipe. Seculariza el Colegio San Fernando en Quito, otorgándole una estructura moderna y laica, consecuentemente con su educación liberal. Con Rocafuerte se inicia la enseñanza técnica, con la creación de la Escuela de Obstetricia y del Instituto Agrario. Se funda la Escuela de Bellas Artes de Quito, la Escuela Militar de Quito y la Escuela Náutica de Guayaquil. Reorganiza los estudios superiores y abre una Facultad de Medicina en Cuenca."
Reprimió con dureza varias revoluciones y alzamientos contra su gobierno, por lo que se le atribuye la frase: "a este país de insensatos hay que gobernarlo a latigazos". Por lo menos 76 opositores fueron ejecutados, cifra que no fue superada por ninguno de los presidentes del Ecuador durante el siguiente siglo.
Su vocación ilustrada le motivó a reconstruir las pirámides de Oyambaro, cerca de Quito, que habían construido los científicos franceses que llegaron a Quito en 1736. Ahí mandó colocar la siguiente placa:
"Los académicos franceses, señores Luis Godin, Pedro Bouguer y Carlos María de la Condamine, enviados por Luis XIV, Rey de Francia, siendo Ministro el señor Maurepas, levantaron estas pirámides en el mes de Noviembre de 1736; fueron destruidas por orden de los Reyes de España y restablecidas cien años después, en Noviembre de 1836 en los mismos puntos determinados por los académicos de Francia, por orden del Excelentísimo señor Vicente Rocafuerte, Presidente De la República del Ecuador; siendo Ministro de Relaciones el honorable señor General don Antonio Morales. En este tiempo estaba ocupando el trono de Francia por S.M. Luis Felipe, Rey de los Franceses. El Presidente de su Consejo de Ministros era el señor Thiers, y se encontraba en la capital de Quito el señor don Juan Bautista W. De Mandeville, Cónsul de Francia en el Ecuador. Esta Placa fue hecha y grabada en la casa de la moneda de Quito, el 20 de noviembre de 1836, siendo primer director de ella el señor don Alberto Salazar, y fue colocada en la base de esta pirámide el 25 del mismo mes de Noviembre , y del mismo año 1836".
Las pirámides se levantaban en los terrenos del actual Aeropuerto de Quito en Puembo, que se encuentra en construcción. Rocafuerte dejó el poder en 1839, dejando sin cobrar tres mil pesos que correspondían a sus sueldos, según destacó Pedro Carbo.
Terminado su mandato, regresó a la Gobernación del Guayas, donde continuó con su admirable gestión administrativa. En 1843 participó en la Convención de Quito, que reformó la Constitución permitiendo a Flores ser reelegido por seis años más. Rocafuerte protestó enérgicamente contra lo que él consideraba "Carta de Esclavitud", y optó por exiliarse en Lima. Desde allí atacó duramente al Gobierno de Flores en sus famosas Cartas al Ecuador, que contribuyeron notablemente para poner fin al régimen de Flores dos años más tarde.
El nuevo Gobierno, establecido en 1845, lo envió como diplomático al Perú. De allí regresó para actuar como diputado en la Convención de Cuenca y como presidente del Senado en 1846.
Murió siendo plenipotenciario del Ecuador en Lima.
Rocafuerte fue sin duda uno de los más notables pensadores de la América revolucionaria y uno de sus más eficaces gobernantes. Hombre de sólida cultura, inteligente y activo, en el desarrolló una importante actividad intelectual adecuada a la nueva situación; en defensa de la República publicó Ideas necesarias a todo pueblo independiente que quiera ser libre; contra Itúrbide, el Bosquejo ligerísimo de la revolución , desde el grito de Iguala hasta la proclamación imperial; sobre problemas de las nuevas formas de gobierno, El sistema colombiano popular electivo y representativo es el que más conviene a la América independientemente obras suyas fueron Ensayo sobre el nuevo sistema de cárceles", que realizó en la cárcel, el ya citado Ensayo sobre la tolerancia religiosa, Curso de filosofía moral, la serie de manifiestos A la nación y Ensayo político. Favoreció además la publicación de numerosas obras de instrucción en el Nuevo Mundo e hizo el primer colegio de mujeres. Creó el cuerpo de bomberos y abolio el tributo de los indios.
En especial en Guayaquil, su ciudad natal, Rocafuerte es considerado una de las figuras más destacadas. En la Plaza de San Francisco, en el centro de la ciudad, se levanta una estatua en su honor. Sus restos, traídos de Lima, reposan en el Cementerio General. Uno de los principales colegios públicos de la ciudad lleva su nombre.
En Quito, una de las calles más importantes del Centro Histórico, que sirve de eje longitudinal.

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