Menu

The best bookmaker bet365

Best bookmaker bet365 Bonus

1 de Agosto 1907 - Argentina

Aparece en Buenos Aires el primer número de la revista literaria Nosotros, dirigida por Roberto F. Giusti y Alfredo A. Bianchi. 

"Nosotros" de Monica Andrea Ogando Y Ricardo Ernesto Paramos. Publicado en Historia de Revistas Argentinas Tomo II (AAER.) Extracto

En 1904, Alfredo Bianchi (1882/1942) y Roberto F. Giusti (1887/1978) se habían conocido en la facultad de Filosofía y Letras creada poco tiempo antes por Miguel Cané.
Ambos argentinos, hijos de inmigrantes italianos, tenían un privilegio que no todos los hijos de la inmigración tenían en aquel entonces: el acceso a la Universidad. Este detalle tal vez lo haya acercado más al ambiente letrado de los ochenta que los letristas de tango de humilde origen, pero también tal vez este dato haya sido una forma de conciliar a la vieja cultura elitista con los nuevos valores emergentes de los sectores medios."
Como tantas revistas literarias de su época, Nosotros nació al calor de las charlas del café "Los Inmortales", donde frecuentaban Evaristo Carriego, Antonio Monteavaro, Florencio Sánchez y Juan Mas y Pí, entre otros, por un lado; y por el otro el café La Brasileña, cuyo núcleo habitual estaba compuesto por Roberto Payró, Gerchunoff, Ricardo Rojas, Atilio Chiappori. Ambos círculos estaban enfrentados, pero Giusti y Bianchi lograron conciliar sus discrepancias gracias al reconocimiento profesional de todos ellos y a la posterior incorporación a sus páginas.
En agosto de 1907 apareció el primer número. Tuvo una continuidad ininterrumpida hasta 1934, época en que desaparece. Luego, en 1936 vuelve a publicarse, para dejar de editarse definitivamente en 1942.
Desde su presentación en el primer número, la revista se va a definir claramente en su identidad. Su nombre había sido sugerido por Alberto Gerchunoff, y era homónimo de una novela inconclusa de Roberto J. Payró, cuyo primer capítulo aparece en el primer número. Manifestaban no sólo una vocación de respeto y tolerancia ante la diversidad de ideas sino la de una intención mucho más grande: la de democratizar la cultura, que en ese momento recién estaba empezando a separarse de los herméticos círculos de la alta sociedad. Un año más tarde, con motivo del balance del primer año de vida, Nosotros ratificaba su independencia de criterios metodológicos explicando de paso que, en última instancia, la movía "su espíritu francamente americano, fundado sobre su amplio y bien entendido nacionalismo". Cierto es que en este momento la palabra no daba lugar aún a ningún tipo de mal entendido.
Cuando la revista reapareció en 1936, reformuló levemente sus contenidos programáticos. Ahora será una revista que no hará distinción de edades. Redefinirá nuevamente la necesidad de representar no sólo al pensamiento argentino sino al hispanoamericano, que ya había sido expresado también en su etapa anterior con motivo del balance del primer año de vida.
Pero aún cuando sus contenidos esenciales se mantenían invariables, la revista entendía que era una segunda etapa que debía pasar por el "bautismo de fuego", y por lo tanto no retomaba su edición como una continuidad del periodo anterior. Las razones eran bien distintas: "ninguna revista ha surgido desde aquella muerte para ocupar una diferente orientación al lugar dejado vacante".
En el primer número, dos nombres compartieron la sección de poesía: Enrique Banchs, descubierto por Bianchi, quien lo había estimulado a publicar los versos que mantenía en secreto; y el otro es Evar Méndez, quien años más tarde conduciría la revista Martín Fierro. Por otra parte, desde la sección Letras Argentinas, Roberto Giusti prestaba especial atención a los nuevos valores que iban apareciendo. Asimismo, la revista contemplaba la necesidad de incluir obras no recogidas en libro por sus autores, como en el caso de Charles de Soussens, autor de bellos versos que no habían conocido la publicación del libro.
En virtud de la amplia convocatoria que siempre sostuvo la revista podemos decir que por ella pasaron la mayoría de los ensayistas, poetas, prosistas y novelistas de la época. Además de los colaboradores pioneros que ya citamos, nombramos -entre muchísimos otros- a Alejandro Korn, Julio Noé, Martín Noel, Baldomero Fernández Moreno, Arturo Capdevila, Ricardo Rojas, Augusto Bunge, Enrique Banchs, Benito Lynch, Alvaró Melián Lafinur, Ricardo Molinari, José León Pagano, Alfonsina Storni, Emilio Ravignani y Alvaro Yunque.
Si bien desde sus estatutos Nosotros se había despojado de todo embanderamiento político, literario e ideológico, no se puede decir que haya permanecido indiferente a los principales acontecimientos nacionales e internacionales que contextualizaron su aparición. Lejos mantener una actitud apática, se solidarizó con muchas causas que en más de una oportunidad dieron lugar a malos entendidos entre el personal del mismo Directorio de la publicación. En cambio podemos afirmar que fue una revista progresista y comprometida con los valores democráticos, culturales, y morales. Nosotros, quería poner de manifiesto que ciertos hechos no le eran indiferentes. Hay miles de ejemplos que dan cuenta de esta actitud crítica, y tienen que ver tanto en cuestiones de política nacional como internacional, de cultura y educación. Nombraremos a continuación las expresiones que consideramos más representativas: Cuestiones de política nacional: La bienvenida a la Ley I Saenz Peña en 1912; la interpretación que hace de la victoria del partido radical en las elecciones legislativas de ese mismo año; y la posterior asunción de Yrigoyen en 1916. La solidaridad manifestada a los estudiantes de la Universidad de Córdoba en 1918, en momentos de lucha por la reformulación del programa de estudios y del ingreso de las clases medias a los centros universitarios; el refugio a la represión a huelguistas conocida como Semana Trágica durante el gobierno de Yrigoyen; y sobre todo el riguroso análisis de los hechos que desencadenaron el golpe del 30, a lo largo de las diez páginas firmadas por Roberto Giusti.
Cuestiones de política internacional. La postura de Nosotros ante el desencadenamiento de la Guerra Mundial es por demás elocuente: "El primero de agosto la humanidad ya sabía que una hora histórica acababa de sonar; pocos días después no le cabía duda que estaba frente a una de las mayores catástrofes que registran los milenios. Por debajo de esta catástrofe, Qué cosa pequeña y baladí aparece la vida cotidiana del hombre y su pobre literatura".
También publicó, atendiendo a los intereses latinoamericanos manifestados en su política editorial, declaraciones antiimperialistas de organismos latinoamericanos con motivo de la intervención norteamericana en Nicaragua.
La labor crítica de la revista también incidía en las letras. Muestra de ello son las opiniones vertidas por los directores de Nosotros con relación a los premios a la producción literaria y científica de 1923, donde denunciaba la falta de idoneidad del jurado a la hora de establecer los premios.
También expresaron su disconformidad ante el veredicto de los premios nacionales de literatura de 1925, que consagraron en el primer lugar a Hugo Wast con su novela Desierto de Piedra, considerando la revista que ese lugar debió ser ocupado por Roberto Payró. Cierto es también que no expresó la misma discrepancia cuando en 1929 los ganadores habían sido Ezequiel Martínez Estrada, Manuel Gálvez y Enrique de Gandia. En este caso la revista se jactó de que estas personalidades hayan colaborado en sus páginas.
La preocupación por la educación fue una temática recurrente en la revista y demostró una actitud crítica que iba más allá de los valores académicos. Por otra parte, tiene gran representatividad -y vigencia, el reclamo de Giusti en la carta abierta al Dr. Ibarguren, entonces ministro de Instrucción Pública, en donde pedía una reformulación del plan de estudios que salvara las falencias en la enseñanza del idioma castellano.
Hay que destacar que estos editoriales no aparecieron invariablemente en todos los números, sino que parecen haber quedado al criterio de los directores, en tanto que un determinado suceso los impulsaba a volcar su opinión en la revista.
Si bien es cierto que es difícil establecer una sistematización de los temas y secciones, en virtud de la longevidad de la publicación, podemos decir que a grandes rasgos la revista pareció con un sumario de secciones fijas como Letras Argentinas y Notas y Comentarios, poco a poco irá flexibilizándose para pasar de lo estrictamente artístico y literario a temas orientados a la psicología, sociología, o a aspectos culturales no convencionales, como el folclore. En este sentido, cobraron importancia las encuestas, inspiradas tal vez en el éxito de la revista francesa Revue de Deux Mondes. Este género no sólo permitió a la revista incursionar en nuevos ámbitos, sino que tuvo que ver con las preocupaciones e inquietudes de su generación. Entre las más representativas, pueden citarse, ¿cuál es el valor del Martín Fierro? contemporánea de las célebres conferencias dictadas por Leopoldo Lugones sobre el poema de José Hernández; o La Guerra Europea y sus consecuencias, cuando aún faltarían tres años para el fin del conflicto. La encuesta sobre la influencia del folclore en la cultura argentina nos remite a un contexto cultural que intentaba recuperar ciertas formas de nacionalismo musical.
Aunque caracterizada por la búsqueda de nuevos valores literarios, Nosotros también publica frecuentemente varios números de homenaje dedicados a personalidades de la cultura socialmente consagradas. Algunos ejemplos de estos números son los dedicados a Florencio Sánchez, Rubén Darío, Joaquín V. González, Roberto J. Payró, Paul Groussac, entre otros.
Aunque en su época muchas revistas dirigidas a un público masivo hacía tiempo publicaban ilustraciones y fotografías, Nosotros, como muchas revistas literarias contemporáneas, prácticamente no lo hacía, salvo en casos especiales. Las fotografías, por ejemplo, sólo eran publicadas cuando tenían el fin de documentar algún evento social que implicaba a la revista, como por ejemplo el banquete que tuvo lugar con motivo del vigésimo aniversario.
Las ilustraciones aparecían esporádicamente, y cuando lo hacían acompañaban a una crítica de arte. Por otra parte, cabe destacar que el dibujante en cuestión firmaba su obra con una dedicatoria a la revista, como podemos ver en el grabado del último número de la segunda época, donde se esboza la funeraria de Alfredo Bianchi. Este interés de "exclusividad" que busca la revista y que también se complementa con la publicación de letras no editadas en libro, nos hace pensar en que Nosotros se concebía como un proyecto generador de cultura más que un mero re productor de la misma.
La apertura de firmas que la revista estimuló desde su fundación tenía su contrapartida en grandes eventos sociales: "La vida de la revista estuvo jalonada de hechos resonantes: caudalosos banquetes; almuerzos interminables en lo de Ferrari primero, y en el restaurante Génova después (los tradicionales 'almuerzáculos' que en una época presidió Ingenieros; recepción de visitantes ilustres…".
Esta vida social era destacada por la revista, como observamos en la extensa nota autorreferencial que publicó con motivo de sus veinte años en 1927, Y a la que dedicó nada menos que quince páginas.
Por otra parte estos banquetes dan cuenta de la gran fraternidad que sentían hacia la revista personalidades del ambiente literario e intelectual de la talla de Borges y Ortega y Gasset.
Si bien la revista estaba concebida como un órgano difusor de temas literarios, artísticos y filosóficos, al mismo tiempo no perdió de vista la rentabilidad mínima de toda empresa comercial, y en esto se diferencia claramente de las revistas literarias que la precedieron. En un momento en que persistía la vieja disputa de si un escritor debía o no recibir un salario por su trabajo, Nosotros bregó por la profesionalización del escritor, alejándose de otras revistas culturales de gran tirada como La Biblioteca. Y en este sentido, hay varios hechos significativos que demuestran la moderna concepción de empresa periodística que tienen Bianchi y Giusti, y que se pueden ver en las siguientes características que reunió su revista:
La organización societaria. Desde 1912, Nosotros se organizó como sociedad cooperativa, primero bajo la presidencia de Rafael Obligado, y luego bajo la de Carlos Ibarguren. El primero fue el encargado de aumentar el número de páginas y de acrecentar la variedad de colaboradores.
La distribución. La distribución de Nosotros no se limitó a legar al consumo el público especializado sino que también pretendió alcanzar a los lectores potenciales. El tarifario con los precios de suscripción para la ciudad y el interior que aparece desde el primer ejemplar es una muestra de ello. Por otra parte, la administración de la revista incluía cobradores domiciliarios en Capital Federal.
Hacia la década del veinte la revista fue expandiéndose. En cada número podemos encontrar una página en donde figuraban las agencias y librerías del exterior y del interior donde se recibían pedidos de suscripción. Los puntos internacionales reunían ciudades como París, Londres, Madrid, San Sebastián, Boston, New York, México, Montevideo, Santiago de Chile, Arequipa, Lima y La Paz.
Tendencia a la masividad. La "política de puertas abiertas", como llamaba Giusti a la amplitud ideológica y temática de su revista, así como a la apertura a nuevas firmas, era parte de una actitud editorial y de un verdadero sentido democrático de los directores de Nosotros. Pero también fue un recurso para aumentar los ingresos: no es casual que al asumir Rafael Obligado como presidente de la cooperativa fue él quien más promoviese la inclusión de temas no estrictamente literarios o culturales, como mencionamos anteriormente a propósito de las encuestas.
Los anunciantes. Paralelamente con la ampliación de los contenidos, y con la extensión de las zonas de distribución, la revista fue cediendo más espacio a la publicidad. Desde un comienzo ésta tuvo importancia, ocupando las primeras páginas desde el primer número. Pero si en los primeros años los anunciantes estaban relacionados con el perfil cultural de Nosotros (librerías, litografías, imprentas), poco a poco se irán diversificando. Así, vamos a encontrar avisos de productos y servicios dirigidos a un público masivo: Banco El Hogar Argentino, La Estrella y La América (compañías de seguro). Muchas veces sus textos publicitarios se adecuaban al estilo de la publicación: "lndian Tonic Cunnington. Para los que hacen de la vida un arte". También encontramos anuncios de suscripciones de revistas extranjeras: Bifur, Europe (París); Bolívar (Madrid); Para Todos (El Salvador); Alfar (Montevideo); Atenea (Chile) y La Sierra (Lima.) Otro sistema publicitario interesante fue la Guía de Profesionales.
La Estrategia de marketing. Una gran habilidad de Nosotros, muy precoz tal vez para la época, fue la de ganar nuevos lectores a través de ofertarles ciertos beneficios a cambio de la suscripción de la revista. Esto lo podemos observar en el anuncio de una revista crítica dirigida por Giusti, que es promocionada con un 20% de descuento a los lectores de Nosotros, o bien con un ejemplar sin cargo para aquellos que pagaran por adelantado la suscripción por un año.
La importancia de las encuestas en el conocimiento del lector. Las encuestas no sólo fueron importantes para acaparar la atención de ese público potencial que la revista buscaba: también tuvieron gran utilidad a la hora de conocerlo. Una encuesta de 1912 nos permite intuir esta intencionalidad: "¿Es más culta la mujer que el hombre en nuestro medio?" Es fácil percibir la inquietud de Nosotros por saber cuál era el alcance de la revista en el público femenino.
Cuando la revista reaparece en 1936, Bianchi y Giusti van a manifestar expresamente en el primer número, que el relanzamiento de Nosotros, en última instancia, respondía a un favorable resultado de las encuestas.
El éxito y repercusión de un medio gráfico se debe principalmente a la acertada interpretación de los públicos a que se dirige por un lado, y por el otro al contexto político, social, económico y cultural en que el medio se inserta. Podemos decir que Nosotros, mejor que cualquier otra revista literaria de su época, conoció estos factores y los supo aprovechar. Su objetivo era crear una publicación cultural pero quitando la erudición de los públicos restringidos y llevando la cultura a esos nuevos sectores intelectuales de clase media que se perfilaban en los comienzos de siglo. Sus ideales de libertad de expresión y de diversidad ideológica no se contradijeron con las normas de la economía capitalista moderna. Asimismo, esta actitud democrática hacia las ideas era paralela a un ambiente intelectual que si bien tuvo inclinación modernista, no dejaba de ser ecléctico. De ahí a que podamos considerar a Nosotros como el paradigma de las revistas culturales de nuestra primera mitad de siglo. Los editores, al abrir el primer ejemplar de la segunda etapa de la revista, ya lo habían anticipado: "La primera agita y vivifica; la segunda madura o decanta". Nos permitimos una reflexión sobre esto último: ciertamente la revista dejó de publicarse, pero su paso marcó un hito ineludible para las generaciones intelectuales y artísticas. De alguna manera había sido un presagio de Bianchi y Giusti en la presentación del primer número al anunciar la urgente necesidad que su revista tenía de promover las actividades culturales, "Sonrían los descreídos. Salmodien una vez más su repetida pregunta: ¿Para qué sirve eso? El arte, en toda su aparente inutilidad, pasa sencillo, sonriente, en marcha hacia el cumplimiento de los altos fines que se persigue, sin cuidarse de aquellos que les arrojan piedras".

Fuente http://www.learevistas.com

volver arriba

logo footer

Rodríguez Peña 356. CP : 1220. CABA. Argentina
Teléfono: 54 11 4371 6226