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2 de agosto 1814 - Perú

 En Cuzco, estalla un movimiento rebelde indígena que estuvo a punto de lograr la independencia de ese país. 
Juan Manuel Cáceres, comprometido con la revolución del 16 de julio, había logrado escapar evitando así ser ejecutado por Goyeneche. Era mestizo y escribano y conocía muy bien la zona norte. Él había estado en comunicación con Titicocha que se levantó en Oruro; este cacique junto con Carlos Colque y el cura Jiménez Manco Capac habían elaborado un programa revolucionario de 12 puntos, el cual consideraba la supresión del tributo indígena, de la mita y de los cacicazgos, así mismo proponía el reparto entre los naturales de las tierras pertenecientes a los españoles.
Cáceres reunió un considerable contingente indígena con el que acompañó al ejército auxiliar en su marcha a Guaqui. Después de la derrota se replegó en Sicasica desde donde dirigía a los campesinos que obstaculizaban el paso de los realistas por la zona. Un grupo de sus partidarios bajó a La Paz donde se produjeron graves disturbios frenados por la llegada de Ribero quien venía de Cochabamba. La tregua duró poco, pues bajo el mando de Cáceres se levantaron los indígenas de Ayo-ayo, Calamarca y Sicasica, poniendo un cerco a la ciudad de La Paz, cerco que duró 45 días.
En La Paz se esperaba la ayuda de Goyeneche que tenía que venir del Desaguadero; al fin llegó un contingente comandado por José de Santa Cruz y Villavicencio, padre de Andrés de Santa Cruz. Cáceres se replegó a Larecaja, intentando poco después un nuevo sitio a La Paz. La situación en el altiplano era tan difícil que las autoridades del virreinato peruano decidieron pedir ayuda al cacique de Chincheros (Cuzco) Mateo Pumacahua para que haga frente a las tropas de Cáceres. Pumacahua, que había ayudado a los realistas en contra de Túpac Amaru, se alió con el cacique Manuel Choquehuanca, también colaborador de los realistas, y entre ambos entraron en La Paz. La atemorizada ciudad que conocía la penuria de dos cercos tuvo que soportar saqueos y represalias.
Cáceres no pudo llevar adelante su proyecto que incluía la reconstitución del incario y su figura se desvanece sin dejar rastro. El tambor mayor Vargas nos dice que todavía estaba activando la guerrilla de Sicasica en 1814- Nada más sabemos de él.
Las tropas realistas trataban de controlar el altiplano pese a los constantes ataques de los guerrilleros. En 1814 La Paz fue ocupada por tropas independentistas venidas del Cuzco donde se había levantado, proclamando la independencia, el cacique Mateo Pumacahua otrora aliado de los realistas. Su actitud fue de adhesión a los hermanos Ángulo de Cuzco que se rebelaron apoyándose en el elemento indígena; rebelión que según el historiador peruano Vargas Ugarte, tenía mucha similitud con el levantamiento de Túpac Amaru en 1781. Como el movimiento indígena de 1814, pretendía extenderse al Alto Perú se envía un contingente a La Paz, encabezado por Juan Manuel Pinelo y por el cura Ildefonso de Las Muñecas, canónigo de la catedral de Cuzco. Pumacahua, entre tanto, fue a Arequipa junto con Vicente Ángulo pero, perseguido por las tropas realistas, fue apresado y ahorcado en Sicuani el año de 1815.
La figura de este cacique es una de las más controvertidas de la historia andina, muestra las indecisiones y angustias de quienes tuvieron que vivir el paso de la sociedad virreinal a la sociedad republicana.
Pinelo y Muñecas, bajaron con sus tropas por Azángaro y Carabaya donde se les plegaron millares de indios; llegaron a Puno y de allí se dirigieron a La Paz. Era intendente de la ciudad el marqués de Valdehoyos que se preparó para resistir. Los asaltantes tomaron la ciudad y apresaron al intendente. Cuatro días después de la entrada de los cuzqueños explotó el cuartel donde éstos estaban alojados, se culpó del desastre a Valdehoyos y los otros realistas que estaban en la ciudad, y empezó una matanza en la que perecieron José de Santa Cruz y Jorge Ballivián, padres respectivamente de Andrés de Santa Cruz y José Ballivián quienes serían posteriormente presidentes de la república de Bolivia. Para controlar la rebelión vino a La Paz el general Ramírez, entonces Pinelo y Muñecas huyeron a Larecaja. En La Paz algunos revolucionarios resistieron, entre ellos estaban dos mujeres: Vicenta Juaristi de Eguino y Simona Manzaneda. El general Ramírez entró en la ciudad en noviembre de 1814, encarcelando y fusilando a todos los comprometidos con los rebeldes. Fue nombrado intendente de la ciudad Mariano Ricafort.

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