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El Padre Pepe en el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico e Iberoamericano "Manuel Dorrego" .

El cura José María Di Paola,más conocido como el padre Pepe y un referente de los curas villeros, fue el protagonista este jueves  1° de agosto del espacio Café Dorrego que auspicia el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico e Iberoamericano "Manuel Dorrego",cada semana en la sede de la institución (Rodríguez Peña 356).

Mario “Pacho” O'Donnell, escritor, historiador, psicoanalista y Presidente de la institución y Víctor Rámos, Vicepresidente y coordinador del movimiento "Patria Grande", presentaron al invitado quien confesó ser un apasionado de la historia.

Ante una sala abarrotada el padre Pepe agradeció la invitación y apuntó a que las villas “ha sido un tema importante no solo ahora con el Papa Francisco sino en el pensamiento de la iglesia". De este modo comenzó su intervención donde, a grandes rasgos, hizo un recorrido por la historia del movimiento de los curas villeros desde que el cardenal Aramburu creó, a propuesta de varios curas y religiosos, el Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencias de Buenos Aires.

"Estos sacerdotes se dan cuenta que no es que el barrio se ha agrandado y hay más pobres, sino que hay una cultura diferente. Eso es lo más importante. Es una cultura diferente a la que tenían ya los barrios tradicionales con el tango o la propia relación barrial con su descendencia italiana o española mezclada con lo criollo. Esta población va teniendo su propia forma de ser, su propia música y religiosidad", explicó el padre quien, con humor añadió que el monje y escritor argentino Mamerto Menapace desestimó el largo nombre y sencillamente los bautizó como "curas villeros". "Y tiene razón porque somos villeros por adopción", aseveró el sacerdote y estallaron los aplausos.

De ese modo la iglesia se instaló en pleno corazón de la villa. “Los curas se fueron a vivir a estos barrios. Esa es una gran diferencia porque, a partir de ahí, la iglesia vio lo que no supo ver el estado, el cual no estuvo presente en estos barrios nuevos”, sentenció Pepe quien, en ese instante, recordó al padre Mugica como el padre fundador y máximo inspirador de los curas villeros además que alentó a seguir su espíritu.

Anclados ya en el presente el padre Pepe comentó: “nos encontramos al día de hoy con una villa superpoblada y un problema que le viene de afuera y no de adentro como es la droga y la violencia. Y es que, como tierra liberada por la complicidad del estado, en esos lugares se escondieron y esconden gente que perjudica el tejido social de las villas. Así, por esa ausencia del estado, aparecieron las primeras víctimas”.

Esa reflexión dio paso para exponer un concepto como el de integración urbana donde el resto de los barrios de Buenos Aires se acerquen y aprendan de la villa.

“Hay que hacer entender al resto de la ciudad que los villeros también son porteños. (…) Una de las grandes tareas nuestras es hacer conocer al resto de la sociedad lo que es una villa que no se queden con una mirada amarillenta como muestran muchos programas”, aseveró.

De ese modo dijo que “el Papa Francisco sigue el pensamiento de los curas de la villa cuando dice que del pobre no solo hay que ir a ayudarlo sino también aprender . Quiere decir que hay que acercarse a la villa también para aprender los valores que la villa tiene. Ese pensamiento de Francisco es también el de Mugica y de todos aquellos sacerdotes que formaron parte de aquel equipo. Es un acercamiento diferente al que solo va a la villa para solucionar un problema.”

Esta práctica del trabajo mancomunado puede ser posible, según el invitado, porque “en nuestros barrios rompemos con que eso de que la religión es el opio de los pueblos. La religión es la fuerza del pueblo“.

La segunda parte del encuentro fue dedicada a un ida y vuelta entre preguntas, respuestas, agradecimientos y elogios entre el público asistente y el protagonista.


Ante la pregunta de Víctor Ramos sobre cómo ve a El gauchito Gil, el Padre Pepe comentó: “Seguimos la línea de la religiosidad católica, popular y latinoamericana.El gaucho Antonio Gil tiene mucha fuerza para el pueblo argentino. Los misioneros fueron los mismos paisanos que lo dieron a conocer. Y los últimos misioneros más importantes fueron los camioneros. Hoy día se extiende por todo el país. Debe ser la devoción popular no oficial con más fuerza. Queremos que los devotos del gauchito Gil ses sientan dentro del ámbito de la iglesia y no de otro lado. La gente que reza ante el gauchito es católica”.

Por su parte “Pacho” O'Donnell le preguntó sobre un posible paralelismo entre lo que ha promulgado el Papa Francisco y la obra misionera en pos de los desposeídos y las conquistas sociales del Papa Juan XIII.

Para el padre Pepe el actual Papa sabe que no va a poder cambiar nada si no promueve una militancia católica fuerte y comprometida desde abajo, sin separar lo espiritual de lo social. “Cuando Bergoglio iba a la Villa 21 no veía diferencias entre la misa y el comedor o entre un campeonato de fútbol y un bautismo. Esa religiosidad transformadora es un poco lo que pide. Hay muchas cosas que lo pueden llevar ha una situación parecida a Juan XIII”.

Antes de cerrar el Padre Pepe realzó los valores de las villa y sus habitantes, ese espacio donde “compartes lo bueno y lo malo. Y la amistad es indestructible porque no es un encuentro de un momento sino que es compartir la vida. Y eso no los da la fe. Quienes me salvaron la vida cuando me amenazaron de muerte fueron los villeros. Si hoy estoy acá es gracias a los villeros. Es por ello que no solo soy un cura que optó por vivir en la villa y sino que también descubrí ahí la iglesia en lo espiritual, y la riqueza humana que tiene Buenos Aires”.

Puede ver la transmisión del evento por Dorrego TV

Texto y fotos Kaloian Santos Cabrera

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