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04 de Agosto 1806 - Argentina

El mayor general Guillermo Carr Beresford, gobernador de Buenos Aires tras la invasión, expide un decreto declarando la libertad de comercio en el Río de la Plata. 

El comandante británico, con el fin de que el comercio de esta plaza pueda tomar toda la actividad de que son susceptibles las presentes circunstancias del país, no demorará por más tiempo la publicación de las disposiciones y reglamentos que servirán de norma para el gobierno de la Aduana de esta ciudad, hasta que se sepa la voluntad de S. M. B., no quedando duda de que el Gobierno Británico formará otros más perfectos y más benéficos a los habitantes de estos países. Por ahora, se contenta el Comandante Británico con manifestar al pueblo que el sistema de monopolio, restricción y opresión ha llegado ya a su término; que podrá disfrutar de las producciones de otros países a un precio moderado; que las manufacturas y producciones de su país están libres de la traba y la opresión que las agobiaban y que hacía no fuese lo que es capaz de ser: el más floreciente del mundo y que el objeto de la Gran Bretaña es la felicidad y la prosperidad de estos países. 

Con estas miras se han adoptado los reglamentos siguientes, mandándose por ésta a los oficiales de la Aduana obren estrictamente conforme a su tenor:
1° El Gobierno Británico no se reserva privilegio exclusivo para la importación, exportación o venta de artículos de mercadería: por tanto le es permitido a todo individuo que importe, exporte o venda, así tabaco, polvillo, naipes, etc., como todo otro renglón de mercadería: declarándose el comercio de esta plaza libre y abierto, según las leyes de la Gran Bretaña, formadas y estatuídas por sus otras colonias, pagando los derechos establecidos por este Reglamento hasta saberse la voluntad de S. M. B.
2° Toda mercadería, fruto o manufactura o producción de la Gran Bretaña, Irlanda y sus colonias pagará, a su introducción un diez por ciento de derechos al Rey, y dos y medio al Consulado.
3° Toda mercadería extranjera, o la que se importe en buques de igual naturaleza pagará quince por ciento de derecho real y dos y medio al derecho consular.
Los derechos citados se colectarán según el arancel que estaba establecido antes en la Aduana, y por las mercaderías, frutos, etc., que no se especifican en dicho arancel, se hará la exacción del derecho conforme al avalúo que haga una persona inteligente.
4° Tabaco en hoja o torcido, viniendo de ultramar, a su entrada, ocho reales por arroba de derecho real, y tres de municipal, regulándose para la exacción del derecho consular a cuatro pesos arroba.
5° Todo tabaco en polvo pagará de derecho real dos reales por libra y un real por el municipal; avaluándose a dos pesos la libra para el pago del derecho consular.
6° Tabaco o polvillo no introducido por sujetos británicos o en sus buques navegados según la ley, pagará además de los derechos precitados, diez por ciento de derecho real regulándose cada libra en dos pesos.
7° Tabaco del Reino, a su introducción pagará cuatro por arroba de derecho real, y dos reales de derecho municipal.
8° Vino de Chile, a su introducción pagará cuatro por ciento al Rey, sobre el valor de diez pesos cada barril, y éste un real de derecho municipal.
9° Aguardiente del Reino, doce reales por barril de derecho real y tres reales por el municipal, y seis pesos por pipa para el Hospital de hombres, y el de mujeres, que se aplicarán: dos tercios a aquél y uno a éste.
10° Yerba del Paraguay, a su introducción dos reales por tercio y a su extracción para el interior dos reales por tercio, y cuatro por ciento más sobre el valor de diez pesos cada uno, y dos reales por derecho municipal.
11° Cueros al pelo, pagarán, siendo exportados por sujetos británicos, o en sus buques destinados a la Gran Bretaña o Irlanda, cuatro por ciento de derecho real y dos y medio de consulado, sobre el valor de ocho reales cada uno, y un real por cuero de derecho municipal.
12° Cueros de caballo, a su exportación por sujetos británicos, o en sus buques destinados a la Gran Bretaña, pagarán cuatro por ciento de derecho real y dos y medio de consulado, regulándose para la exacción de estos derechos a tres reales cada cuero: y medio real más de derecho municipal.
Cuando sean exportados por extranjeros, o en buques extranjeros, pagarán un diez por ciento adicional de derecho real.
13° Sebo y demás artículos, frutos, producciones o manufacturas de las que han sido y continúan siendo posesiones españolas en la América del Sur, pagarán a su exportación por sujetos británicos, o en sus buques destinados a la Gran Bretaña o sus colonias, cuatro por ciento de derecho real y dos y medio de consulado.
14° Cuando exporten por extranjeros, diez por ciento de derecho real y dos y medio de consulado.
15° Se hace saber por ésta, que excepto los artículos que están en el precedente Reglamento, específicamente mencionados, todos los derechos que había impuestos antes en las mercaderías vinientes de las provincias interiores, o por los Ríos Paraná y Uruguay, a esta ciudad, quedan abolidos, y ningún derecho se ha de exigir por entrar a Buenos Aires. De igual modo, y con excepción del pequeño derecho en la yerba, toda la mercadería será de aquí en adelante, libre de pagar derecho o impuesto, a su salida de Buenos Aires; pues la excepción de derechos ha de ser únicamente en la importación o exportación, desembarque de puertos de ultramar o que no sean éste, y embarque a ellos.
16° La plata y oro sellado, o en pasta, pagará, de salida por el nacinal, medio por ciento de Consulado; y, por extranjero cuatro por ciento de derecho real y medio de Consulado.
Buenos Aires, agosto 4 de 1806. W. C. Berresford, Mayor General.

Fuente: www.repositorio.educacion.gov.ar

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