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7 de Agosto 1890 – Argentina

Carlos E. Pellegrini accede a la Presidencia de Argentina, tras la renuncia de Miguel Juárez Celmán. 
Miguel Ángel Juárez Celman, nació en Córdoba, el 29 de septiembre de 1844 y falleció en Arrecifes, el 14 de abril de 1909.
Su carrera estuvo marcada por la influencia de su concuñado Julio Argentino Roca, que lo impulsó a la carrera legislativa. Fue un destacado impulsor de la separación de la Iglesia y el Estado, y un liberal de corte aristocrático, fomentando la educación pública y la inmigración para corregir lo que consideraba el "turbio entendimiento" del pueblo argentino.
Décimo Presidente de la Nación desde el 12 de octubre de 1886, impulsó generosamente la obra pública, pero fue incapaz de mantener la estabilidad económica y debió hacer frente a la formación de un poderoso frente opositor bajo el liderazgo de Leandro N. Alem, que daría origen a la Unión Cívica. Luego de la llamada Revolución del Parque y pese a su éxito en las armas contra los sublevados, debió dimitir y se retiró definitivamente de la vida política.

Hijo de José Marcos Juárez, y Rosario Celman, nació y creció en Córdoba, donde estudió bajo los jesuitas en el Colegio Monserrat. Cursó estudios de leyes y se recibió de Abogado en 1869. En 1872 contrajo matrimonio con Benedicta Elisa Funes, hermana menor de Clara Funes de Roca. El 24 de marzo de 1874 obtuvo su doctorado.
Pertenecía a una familia aristocrática e ingresó tempranamente a la actividad política. Fue electo diputado al apenas doctorarse, y desde el parlamente provincial encabezó el movimiento para la secularización de las instituciones educativas. Dos años más tarde fue electo al Senado, y en 1877 designado presidente del cuerpo. Ejerció sólo brevemente la función, pues la muerte del gobernador Clímaco de la Peña llevó al gobierno a Antonio del Viso, quien lo nombró Ministro secretario de Gobierno. Ocuparía el cargo hasta el final del mandato de del Viso. Su actuación enérgica e informada le valió la postulación a la gobernación ese mismo año, y fue electo por el Partido Nacional, asumiendo el 17 de mayo de 1880.
Era ya gobernador electo cuando los insurrectos porteños dirigidos por Carlos Tejedor y Lisandro Olmos, opuestos a la federalización de Buenos Aires, lo capturaron junto con del Viso. Logró salvarse, y una vez en posesión del cargo envió tropas en apoyo del recientemente electo presidente Julio A. Roca; junto con éste y los demás integrantes de la Liga de Gobernadores, fundaría en los años siguientes el Partido Autonomista Nacional (PAN).
El autonomismo nacional hizo suya una concepción del progreso industrial y civil de corte comtiano, que casaba perfectamente con el ya entonces célebre anticlericalismo de Juárez Celman. Entre sus obras de gobierno en Córdoba se contaron el establecimiento del Registro Civil, la reglamentación de los entierros y del trazado urbano, la creación de escuelas y hospitales y la creación de colonias agrícolas en el interior de la provincia.
Su temperamento y estilo de gobierno destacaban a la par de sus realizaciones. La desconfianza por las iniciativas populares y el manejo privatista de la política se hicieron manifiestos en las constantes intervenciones directas del gobernador, su injerencia en la distribución del crédito y el recurso a la presencia del ejército en caso de toparse con obstáculos.
El régimen municipal establecido en la Constitución provincial de Córdoba de 1855 no abandonó la estructura municipal vigente en los tiempos de la colonia. Por cada Departamento existía una administración municipal que, de esa manera, incluía en su jurisdicción más de un centro poblado. Años más tarde, en 1870 se introdujeron reformas en la Constitución ampliando las facultades de los municipios pero sin modificar las arcaicas estructuras vigentes. Fue recién en 1883 cuando, por encargo de Juárez Celman, el entonces rector del Colegio Nacional de Monserrat, doctor Filemón Posse, introdujo en el proyecto de reforma constitucional la supresión de los “Municipios departamentales” o “Corporaciones municipales”. Desde entonces las jurisdicciones municipales se vieron reducidas a los límites de su ciudad, villa o aldea.
Mediante la misma reforma constitucional, los poderes ejecutivos de los municipios cordobeses dejaron de ser organismos colegiados y fueron sustituidos por el cargo de intendente: función administrativa, unipersonal, electiva, cuyo mandato se fijó en tres años de duración. También para el mandato de los concejales, entonces llamados municipales, se estableció un período de tres años. El 11 de enero de 1883 se sancionaron las reformas constitucionales, siendo promulgadas mediante un decreto del gobernador Juárez Celman catorce días después. En octubre del mismo año se promulgó y reglamentó una nueva Ley de Municipalidades (Nº 924) autorizando la creación de nuevas municipalidades locales en todo aquel lugar donde un mínimo de treinta “vecinos contribuyentes” realizaran la pertinente solicitud.
Bajo la presidencia de Julio A. Roca, concuñado de Juárez Celman, se había consolidado el tiempo de un nuevo método político en la República Argentina: el presidencialismo. Al sistema del acuerdo de ministros y las juntas de notables de la época de Mitre, Sarmiento y Avellaneda, le siguió el manejo político de uno solo: el presidente. El presidencialismo surgió con el asentimiento general. Los partidos provinciales, que bien o mal disputaban los gobiernos de provincia, acabaron por someterse a los designios e influencia de un poder presidencial unipersonal, fuerte, dotado de atribuciones máximas, capaz de garantizar la estabilidad de los gobernadores contra las revoluciones locales. A la estabilidad de los partidos provinciales seguiría la estabilidad de los gobernadores, que ya no deben su cargo a juntas de notables locales sino solo al presidente.
La unificación y la centralización serán el método de gobierno dominante en los próximas décadas. Como expresara Lucio V. Mansilla, Diputado por Buenos Aires, al votar por la intervención de la Provincia de Tucumán el 1 de junio de 1887: "La bandera autonomista no es más que una invención... no es sino una especie de espantapájaros aquello que se llama autonomía de las provincias... la Nación es lo primero, las provincias, los Estados como se dice, no son sino poquísima cosa".
De los tres poderes de la República, el menos poderoso en ese esquema institucional, era el Congreso. El Senado de la Nación Argentina constituía un refugio de ex presidentes, ex ministros y ex gobernadores que discutían con brillo, aunque sin eficacia, el alcance los artículos Quinto y Sexto de la Constitución de 1853, o las atribuciones del Poder Ejecutivo para declarar por sí solo un Estado de Sitio que éste no habría de levantar. La Cámara de Diputados de la Nación Argentina era una tribuna de entretenimiento, donde los "doctores de la ley", jóvenes abogados egresados en su mayoría de la Universidad Nacional de Córdoba, ensayaban teorías y ejecutaban sus dones oratorios sin mayores resultados prácticos.
La función de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina, integrada por políticos retirados, se asemejaba bastante a la judicatura romana. Su tarea principal era la aplicación de las reglas de juego del sistema político, el respeto por los poderes presidenciales y el cumplimiento estricto del Pacta sunt servanda en las relaciones civiles.
La única garantía constitucional válida y sólida era la libertad de prensa, la más valiosa de las libertades civiles, y órgano de expresión de la clase gobernante. En cada provincia y en la Capital misma de la Nación Argentina, cada partido o notable contaba con un medio periodístico a su alcance para promover su filosofía política dotada de verdad.1
Sátira sobre la elección del sucesor de Roca: Juárez Celman (como Cupido) quiere flechar a la República, mientras Pellegrini y Roca la entretienen. El mosquito, 1886.
Desde su posición como gobernador de Córdoba, y motivado por su proximidad a Roca, Juárez Celman vislumbró la posibilidad de ser el candidato presidencial del Partido Autonomista Nacional en 1886 informándose a través de los diputados y senadores por Córdoba de los acontecimientos políticos, e intercambiando correspondencia privada con el presidente. Había serias dudas en torno a una candidatura de Juárez: su juventud, pues al dejar el cargo de gobernador contaba con 34 años; el desplazamiento político de su hombre de confianza, el ex gobernador Antonio del Viso, reemplazado en el Ministerio del Interior por Bernardo de Irigoyen en febrero de 1882; y la decisión de Roca de impedir que un aliado político del gobernador cordobés, Luis G. Pinto, alcanzara la gobernación de Santiago del Estero.
Sin mayores expectativas, el 17 de mayo de 1883 Juárez Celman entregó el mando provincial a su sucesor Gregorio Gavier, también autonomista, y rápidamente la Asamblea Legislativa lo designó senador de conformidad al Artículo 46 de la Constitución de 1853. El 31 de julio se incorporó a la Cámara de Senadores de la Nación Argentina, donde continuó adoptando posiciones anticlericales, ya exhibidas durante su etapa de gobernador. Desde allí, en defensa de procedimientos electorales discutibles llegaría a opinar que "consultar al pueblo siempre es errar, pues éste únicamente tiene opiniones turbias".
Sin embargo, Julio A. Roca, que no se interesaba por las ideas de los demás sino solo por las propias, impulsado por el deseo de volver a ocupar el sillón de Rivadavia y creído en la amistad y lealtad probadas de Juárez, favoreció la candidatura del cordobés para la sucesión presidencial. Juárez Celman se presentó a las elecciones presidenciales del 11 de abril de 1886, en las que obtuvo el triunfo, no sin acusaciones de fraude electoral (una práctica por lo demás frecuente por parte del PAN). Lo acompañó en la fórmula Carlos Pellegrini, ex ministro de Guerra de Roca, que había abogado por su candidatura desde las páginas del diario Sud América.
El 12 de octubre asumió la presidencia; en su discurso inaugural anunció su ideario liberal, que incluía la promoción de la educación, de la inmigración europea —con la que pretendía revertir la "inferioridad" de la sangre nativa— y de la empresa privada. Su énfasis en el papel de los individuos contrastaba sin embargo marcadamente con su estilo de gobierno; habituado a la dirección autocrática de los asuntos públicos, rápidamente entró en conflicto con Roca, quien aspiraba a mantener su influencia sobre el gobierno y el Partido Autonomista Nacional.
Desde el primer momento, su administración se caracterizó por una exacerbación del presidencialismo. No dudó en acudir a la intervención federal para manipular la situación de las provincias en las que la línea roquista era dominante, con lo que se ganaría la enemistad de éste y palabras públicamente injuriosas. La enorme concentración del poder político en su persona y en funcionarios directamente designados desde la presidencia, le valieron a su gobierno el mote de Unicato. Se refería a su pretensión de concentrar todo el poder político y público en el presidente, en tanto que Jefe Único de la Nación y del PAN.2 3 .
Bajo el gobierno negociador de Roca, las críticas a la escasa disposición del gobierno a gobernar democráticamente habían arreciado desde varios grupos dispersos. La pretensión de Juárez Celman de eliminar las disidencias internas haciéndose nombrar Jefe Único del PAN favoreció la reunión de diversos grupos, que tomaron una postura cada vez más crítica de las formas políticas del Unicato, tanto en la prensa como en manifestaciones callejeras. Desde el punto de vista de estos críticos, la política del Unicato había llevado a un masivo desinterés de la población sobre los asuntos políticos; la población, tranquila en cuanto al ilimitado progreso económico que parecía vislumbrarse, no se interesaba en quien gobernaba, ni mucho menos en los medios que utilizara para gobernar.2
No obstante, la oposición no terminaría de aglutinarse en ningún movimiento político nuevo hasta que la crisis económica terminara con la sensación general de bienestar.4
Juárez Celman promovió la obra pública, en especial en Buenos Aires, con la intención de asemejarla a las capitales europeas que tomaba como referencia. Ordenó la construcción de edificios de gobierno como el Correo Central (terminado recién en 1928), del Teatro Colón, de numerosas escuelas y de infraestructura sanitaria y la reforma del puerto de Buenos Aires de acuerdo al proyecto de Eduardo Madero
El 10 de abril de 1888, el presidente creó una unidad de telegrafistas en el Ejército. En 1897 fueron movilizadas unidades de la Guardia Nacional en previsión de un conflicto con Chile y para ese entonces esa milicia contaba con un regimiento de ingenieros que recibió instrucción específica en telegrafía de campaña.
El estímulo a la inmigración fue también importante, incluyendo la gratuidad de los pasajes y la entrega de tierras a los colonos, muchas de ellas arrebatadas a los nativos en la Campaña del Desierto de su antecesor Roca. Se impulsó también una gran reforma jurídica, incluyendo la organización procesal de los Tribunales, el establecimiento de un Registro de la Propiedad, la sanción de la Ley de Matrimonio Civil y de códigos de Minería, Penal y de Comercio.
Se firmó un acuerdo preliminar con Bolivia, que fijaba provisionalmente el límite en el paralelo 22° sur hasta el río Pilcomayo.5
El impulso aparente hacia un régimen legalista se vio contrastado con las acusaciones de corrupción que cundieron contra su gobierno, basadas sobre todo en la concesión de obras a personas de su círculo íntimo, la especulación inmobiliaria y financiera de los miembros del gobierno y el exceso del gasto público.
La especulación diaria en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires causó una crisis económica en 1890, que a su vez generó una grave crisis política.
Continuando en gran medida con el auge de la especulación comercial y bursátil de su antecesor, Juárez Celman aceleró el proceso por medio de una activa política privatista. Concedió la construcción de decenas de ramales de ferrocarril.6 En particular resultó llamativa la privatización de la empresa estatal más exitosa de la historia argentina hasta entonces, el Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, cuya venta se justificó justamente en base a su superávit operativo y financiero.7 Esta acción le valió acerbas críticas del senador Aristóbulo del Valle, que señalaba que de ese modo se sometían los recursos públicos al interés del capital privado, y lamentaba que se hubiera garantizado las ganancias de las empresas compradoras con fondos estatales.
El resultado inmediato de la enajenación de los medios públicos de producción y el ruinoso gasto fue una marcada inestabilidad financiera. Pero mientras siguiera ingresando capital externo al sistema, éste se sostenía y crecía a niveles inauditos: entre 1886 y 1890, la economía nacional creció un sorprendente 44%.8 Durante la década del 80, el 40% de todos los capitales británicos invertidos en el exterior fueron invertidos en la Argentina.9 La mayor parte de las inversiones externas fueron destinadas a financiar la red de ferrocarriles, que sumó otros 3800 km, rozando los 10 000 km de extensión total.10 Además de los ferrocarriles, hubo también grandes inversiones en puertos, entre ellos los de Bahía Blanca, Rosario, La Plata y en Buenos Aires se inició la construcción de Puerto Madero.11
Los productores ganaderos estaban en pleno auge económico, con la extensión de sistemas productivos algo más modernos –el alambrado se había extendido por todo el país, y llegaban los primeros molinos de viento para agua–12 y con la incorporación de terrenos recientemente ganados al territorio indígena. Las exportaciones se diversificaron un tanto, con las exportaciones de lana, carne congelada —el primer frigorífico se había instalado en 1881— y los cereales, cuya participación en las exportaciones a fines de la década llegaron al 16 % del valor total.13
Sancionó la Ley de Bancos Garantidos, que permitía establecer bancos provinciales y privados habilitados para emitir moneda. El resultado, combinado con la irresponsabilidad fiscal del gobierno, fue una escalada especulativa y de emisión descontroladan. 1 que llevó a su vez a un endeudamiento crónico de los bancos y al aumento de los costos financieros.14 Los estados nacional y provinciales y los bancos se endeudaron rápidamente, mientras una fuerte corriente de ingresos de divisas, especialmente desde Gran Bretaña, alimentaba la burbuja especulativa.15 En la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, fundada en 1885, 4000 operadores de bolsa especulaban con toda clase de papeles públicos y privados, que cada vez tenían menos respaldo.16
La situación financiera comenzó a entrar en crisis a finales de 1888, cuando quebró el Banco Constructor de La Plata. En una rápida sucesión, varias instituciones financieras debieron afrontar crisis de pagos, llevando casi a la quiebra a varios bancos extranjeros; cuando la banca Baring Brothers asumió sus errores al invertir en la burbuja especulativa en que se había convertido la Argentina, la llegada de capitales exteriores cesó por completo, iniciándose la fase más crítica de la crisis financiera de 1890.4
Poco después, el Estado Argentino entró en cesación de pagos y repudió las deudas contraídas por los Bancos Garantidos y las provincias, con lo que de hecho se declaró en bancarrota, de la cual solamente saldría varios años más tarde.15
Tras el inicio de la crisis económica, el dirigente Francisco Barroetaveña inició la formación de la llamada Unión Cívica de la Juventud, en septiembre de 1889, que más tarde se transformaría en la Unión Cívica, cuyos dirigentes más caracterizados serían el expresidente Bartolomé Mitre, Aristóbulo del Valle, Leandro N. Alem, Mariano Demaría, y Bernardo de Irigoyen. Incluso líderes católicos como José Manuel Estrada y Pedro Goyena se unieron a la Unión Cívica.17
Hacia 1890 se convocaron numerosas huelgas exigiendo mejoras salariales para mantener el nivel de vida, y la oposición se fortaleció.
Enemistado con Roca, que lo había llamado públicamente "vil y ruin", Juárez Celman se encontraba cada vez más aislado políticamente. El 13 de abril de 1890, el senador Del Valle denunció que estaban circulando emisiones clandestinas de papel moneda a la par de las legales, generando una enorme agitación. Los activistas católicos, la clase popular empobrecida, y los opositores políticos comenzaron a realizar manifestaciones en Buenos Aires y Rosario. Alem, apadrinado por Mitre, convocó a un gran mitín de los miembros de la UC, en el que hablaron Del Valle, Mitre, Estrada, Goyena y Alem, incitando a la rebelión contra la autocracia.
Considerando que la posible participación en elecciones no tendría ninguna utilidad al enfrentar la maquinaria política oficialista, se lanzaron a planificar una revolución. La llamada Revolución del Parque, estallada el 26 de julio de 1890, permitió a los líderes rebeldes controlar gran parte de la ciudad de Buenos Aires durante tres días. Pese a la superioridad de las posiciones de los rebeldes, los líderes militares del movimiento desoyeron la exigencia de los líderes civiles, y no tomaron el control del centro de la ciudad. La respuesta del ejército leal los obligó a capitular el día 29 ante las fuerzas del general Nicolás Levalle.18 Se habían producido entre 15019 y 330 muertos20 y más de mil heridos.21
Juárez Celman había abandonado la capital, temiendo por su vida, y regresó después del final de la Revolución. Pero, excepto por unos cuantos diputados y ministros leales, no contaba ya con apoyo alguno: el expresidente Roca y el vicepresidente Carlos Pellegrini le negaron su apoyo, la prensa continuó fustigándolo, y la situación económica se agravaba cada vez más rápidamente. El día 6 de agosto presentó su renuncia, que le fue aceptada de inmediato por el Congreso, y asumió la presidencia Carlos Pellegrini. Fue así el primer presidente en no completar su mandato después de 29 años.17
Pellegrini debió afrontar una penosísima situación económica, en que las utilidades de la deuda externa representaban el 60% del PBI y la mayoría de las casas bancarias habían cerrado sus puertas.22
Juárez Celman abandonó la vida política y se retiró a su estancia "La Elisa", en Arrecifes, donde moriría —sin haberse reconciliado con Roca— el 14 de abril de 1909.
Sus colaboradores también se mantuvieron apartados de la actuación pública hasta la segunda mitad de los años 1910, cuando se incorporaron al grupo dirigente de los presidentes José Figueroa Alcorta y Roque Sáenz Peña.23
En contraste con los abundantes homenajes a su antecesor y su sucesor, sólo la pequeña localidad de Estación Juárez Celman y el Departamento Juárez Celman, ambos en la provincia de Córdoba, recuerdan a este gobernador y presidente.
Referencias:

1 - Rosa, José María: "Historia Argentina: La Argentina del Ochenta". Vol. VIII. Buenos Aires, 1974.
2 - Ferrari, Gustavo (1978). Apogeo y crisis del liberalismo. Memorial de la Patria. La Bastilla.
3 - Balestra, Juan (1938). El Noventa., citado en Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina (1990). La Revolución de 1890. Imprenta del Congreso de la Nación. pp. 34-35.
4 - Martínez, Pedro Santos. «En torno a la crisis financiera del Noventa». Argentina Histórica.
5 - Fifer, J. Valerie (1976). Bolivia, territorio, situación y política desde 1825. Buenos Aires: Francisco de Aguirre. p. 295.
6 - Cuccorese (1969): 83-84.
7 - Cuccorese, Horacio Juan (1969). Historia de los ferrocarriles en la Argentina. Macchi.. pp. 91-106.
8 - Todesca, Jorge (2006). El mito del país rico. Emecé. p. 80.
9 - Sáenz Quesada, María (1980). Los estancieros. Ed. de Belgrano. pp. 224-225.
10 - Todesca (2006): 81.
11 - Sáenz Quesada (1980): 225.
12 - Sáenz Quesada (1980): 225.
13 - Sáenz Quesada (1980): 224.
14 - Todesca (2006): 80-81.
15 - Escudé, Carlos. «Hacia la crisis (1880-1890)». Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina.
16 - Todesca (2006): 82.
17 - Cabral, César Augusto (1967). Alem: informe sobre la frustración argentina. Buenos Aire: Peña Lillo.
18 - Etchepareborda, Roberto (1966). La Revolución Argentina del 90. Buenos Aires: Eudeba.
19 - Enciclopedia visual Argentina Clarin
20 - Etchepareborda (1966).
21 - Biografía de Carlos Pellegrini, Fundación Pellegrini
22 - Guido, Horacio J. (1988). Secuelas del unicato. Memorial de la Patria. La Bastilla.
23 - Castro, Martín O. (2012). El ocaso de la república oligárquica (1898-1912). Edhasa.

Carlos Enrique José Pellegrini, nació en la Ciudad de Buenos Aires el 11 de octubre de 1846 y falleció el 17 de julio de 1906. Abogado, periodista y traductor público,desempeñó en varias oportunidades la legislatura Nacional, el Ministerio de Guerra y Marina y fue electo Vicepresidente de Argentina en el año 1886. Fue el décimo primer Presidente de la Nación Argentina por ser el vicepresidente en ejercicio en 1890, hasta finalizarla en 1892, como consecuencia de los sucesos conocidos como Revolución del Parque, que llevaron a que el entonces Presidente de la Nación Argentina, Miguel Ángel Juárez Celman, renunciara a su cargo.
Durante su escasa gestión de veintiséis meses sacó al país de una grave crisis, fundamentalmente económica, al sanear las finanzas y fundar el Banco de la Nación Argentina. Tales medidas dieron lugar a una economía muy próspera en los años inmediatamente posteriores y por tal motivo fue conocido como "el piloto de tormentas".1 2
Además de su reconocida obra gubernamental, se lo recuerda por haber sido adverso a cualquier medio anticonstitucional, habiéndose destacado por haber levantado la censura y el estado de sitio que regía desde el gobierno de Juárez Celman.3 4 Tuvo una visión avanzada para del país, siendo el primer político con ideas industriales en la Argentina, en la época en que el negocio del país era exclusivamente la exportación de materias primas y la importación de productos manufacturados.5 6
Fue el hombre de mayor confianza que tenía Julio Argentino Roca, ambos políticos fueron los que trazaron el destino de llamada generación del 80. Sin embargo esa fuerte unión se rompió cuando Carlos Pellegrini se alejó de Roca (pocos años antes de morir), para reclamar una reforma electoral libre.3
Era hijo de la inglesa María Bevans y del ingeniero franco-suizo Carlos Enrique Pellegrini, de Chambery, departamento de Saboya, Francia.7
El ingeniero Carlos Enrique Pellegrini había arribado al país desde Italia en 1828, siendo contratado por el presidente Bernardino Rivadavia, para la construcción del puerto de Buenos Aires.1 8 6 El joven aprendió a leer y escribir en su casa, mediante las enseñanzas que le inculcaron sus padres. A la edad de ocho años ingresó a la escuela de Ana Bevans, tía. Ahí aprendió idiomas que lo caracterizaron en su lenguaje, precisamente, por su idioma heterogéneo, sus compañeros del Colegio Nacional de Buenos Aires lo apodaron "el gringo".6 De aquel centro de educación egresó en el año 1862.1
Ingresó a la Facultad de Derecho de Buenos Aires en el año 1863, pero dos años después abandono la cursada para incorporarse al ejército y combatir en la Guerra del Paraguay,2 en donde alcanzó el rango de Oficial.3 Pellegrini tuvo una destacada actuación en la batalla de Tuyutí, como también en otros combates, sin embargo cayó enfermo y debió abandonar definitivamente el ejército.5 Luego de curarse regreso a Buenos Aires, terminó sus estudios de derecho en 1869 y entró en el recientemente fundado diario La Prensa. Con su título universitario empezó trabajando para el estado como Subsecretario del Ministerio de Hacienda,6 durante el gobierno de Domingo F. Sarmiento.3
Se graduó en 1869 y escribió su tesis El derecho electoral, en donde criticó el sistema vigente en aquella época, proponía una gran campaña de educación cívica.3 Una breve cita:
"La protección del gobierno es necesaria para el desarrollo industrial de la República Argentina".6
En 1871, año luctuoso en Buenos Aires pues miles de personas murieron víctimas de la fiebre amarilla, Pellegrini se casó con Carolina Ignacia Lagos García, aquella unión no tuvo hijos. En ese año se produjo su acercamiento a la política a través del Partido Autonomista de Adolfo Alsina, cuando se presentó en las elecciones legislativas de 1871 y 1872, aunque perdió en ambas.2 Finalmente en 1873 fue electo diputado por la provincia de Buenos Aires.6
Durante sus años como diputado adoptó una posición a favor de la enseñanza libre, teniendo como ejemplo (al igual que Domingo Faustino Sarmiento) al modelo educativo estadounidense. Durante el debate entre el liberalismo o el proteccionismo (alrededor del año 1875), Pellegrini se mostró partidario de la implementación por parte del Estado nacional en políticas para la protección de la industria nacional, además de ser uno de los principales actores en la fundación del Club Industrial.6
En el siguiente fragmento de un discurso parlamentario de Pellegrini se puede apreciar su tendencia a la industrialización: "Si el libre cambio desarrolla la industria que ha adquirido cierto vigor y le permite alcanzar todo el esplendor posible, el libre cambio mata la industria naciente. La agricultura y la ganadería son dos grandes industrias fundamentales; pero ninguna nación de la tierra ha alcanzado la cumbre de su desarrollo económico con solo estas industrias. Las industrias que las han llevado al máximum de poder son las industrias fabril, y la industria fabril es la primera en mérito y la última que se alcanza, porque ella es la más alta expresión del progreso industrial".
Fragmento de un discurso parlamentario por Carlos Pellegrini.6
El 9 de octubre de 1879 el presidente Nicolás Avellaneda nombró a Carlos Pellegrini ministro de Guerra y Marina en reemplazo de Julio Argentino Roca (cargo que desempeño también durante el gobierno del mismo Roca hasta el 12 de octubre de 1886). En aquel cargo tuvo que enfrentar la rebelión de Carlos Tejedor de 1880, gobernador de Buenos Aires de aquel momento: él se negaba a aceptar la Ley de Federalización, la cual le quitaba a la provincia de Buenos Aires el territorio de la Capital Federal.6 2 Se hizo cargo de disolver esa rebelión, este episodio le dio más relevancia a Pellegrini dentro de la política argentina.4
Trabajando para la Escuela Naval creó los cuerpos de: Artillería Naval, de Prácticos y de Maquinistas de la Armada. Además construyo una fábrica de pólvora en Luján. Impuso el reglamento de la Escuela Naval y el código de señales marítimas.4
En 1881 fue elegido Senador Nacional por la provincia de Buenos Aires, este cargo lo desempeño hasta el 12 de octubre de 1886. En su periodo como Senador logró que se votara en el Congreso una aprobación para retomar la construcción del puerto de Buenos Aires, que había quedado inconclusa desde la presidencia de Bernardino Rivadavia. Adoptó el viejo proyecto de Eduardo Madero, y mediante financiación y con técnicos británicos, se pudo terminar el puerto nueve años después (cuando ocupaba la vicepresidencia).6
Pellegrini emprendió un viaje a los Estados Unidos y Canadá en 1883, con el objetivo de observar y aprender sobre la industria en el primer mundo, visito fábricas, laboratorios y talleres. Al igual que Domingo Faustino Sarmiento, también viajo al norte del continente para ver como se organizaba la educación en aquellas naciones.7
Fue comisionado por el gobierno de Julio Argentino Roca para realizar un delicado negocio de un empréstito ante los acreedores en Europa en el año 1885.2 7 3
En 1886, cuando terminó su periodo como senador, fue candidato a vicepresidente por el PAN con Miguel Juárez Celman como candidato a presidente. Gracias al sistema de fraude electoral, los nuevos candidatos por el PAN salieron victoriosos.6 Durante la gestión de Juárez Celman, más precisamente en marzo de 1890 el peso argentino comenzó a perder bruscamente su valor con respecto al oro (medio de pago internacional).5 Empezaron a producirse quiebras y colapsos en la bolsa de valores. Aumentó el coste de vida.9
Emprendió un viaje a Europa en 1889 como representante argentino en la Exposición Universal que se celebró en París, para conmemorar el centenario de la Revolución Francesa, el pabellón argentino fue la sorpresa,2 para buscar apoyo financiero en Londres y París, y también para resolver los problemas económicos que se aproximaban. Pellegrini fue condecorado en España, Reino Unido y Francia.7
Las crecientes acusaciones de corrupción, el autoritarismo y la aguda crisis económica desembocó en un estallido en Buenos Aires conocido como Revolución del Parque, cuando el 26 de julio de 1890 un grupo cívico-militar dirigido por la recién formada Unión Cívica, bajo el liderazgo de Leandro Alem, Bartolomé Mitre, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen y otros, intentaron sacar a la fuerza al gobierno. Aunque fracasaron en su intento, el presidente Juárez Celman renunció.6 Anteriormente el 11 de abril del citado año muchos ministros habían renunciado en vista de la problemática situación que se avecinaba.7 Tan solo dos días después una multitud de treinta mil personas se manifestó en el Frontón de Buenos Aires, copando la Avenida Córdoba, entre las calles Libertad y Cerríto. El Presidente cambió el gabinete el 18 de abril, como un refuerzo ante la crisis. La situación se agravó aún más cuando el 28 de junio el senador Aristóbulo del Valle denunció varias irregularidades en las finanzas públicas, especialmente por emisiones fraudulentas de moneda. El 5 de agosto los mismos legisladores oficialistas pidieron la renuncia de Juárez Celman. Al otro día el pedido fue concebido y aprobado por 61 contra 22, asumió como presidente, Carlos Pellegrini.9
Pellegrini había mantenido un perfil bajo hasta entonces, pero ahora se había transformado en el nuevo Jefe de Estado, y en consecuencia, en el centro de la política argentina, sumida en una crisis producto de la quiebra de diversas instituciones financieras.2 7 6
En una correspondencia dirigida a su hermano, Pellegrini explico sobre la reciente crisis:
"Me dirán ¿qué hay que hacer entonces?. Pero, lo que hace el agricultor que pierde su cosecha: aguantar; se aprieta la barriga y economiza todo lo que puede, mientras vuelve a sembrar. Proteger la industria por todos los medios; ¡y dejarse de Bolsa y Tesoros y bimetalismo y música celestial!".
Como resultado de la revolución, Miguel Juárez Celman renunció, por lo que Pellegrini lo sucedió en la presidencia el 6 de agosto de 1890, terminando el mandato el 12 de octubre de 1892, como esta pactado en la Constitución.6 El nuevo presidente asumió en un país abatido por la crisis, con ingresos fiscales que cayeron al 30% con respecto a los años anteriores, los bancos estaban paralizados, el oro se encontraba en alza, llevando a la economía a una gran recesión que "congelo" a las entidades financiaras.7
Una de las primeras medidas que tomo en su gobierno fue mandar a un grupo de banqueros, estancieros y comerciantes suscriban un empréstito de 15 millones de pesos para pagar los vencimientos externos. Una vez reunido ese capital, Victorino de la Plaza fue seleccionado para negociar la deuda, se tuvo que embarcar hacia Londres, en donde recibió negativas de la banca londinense. Sin embargo logró que la Banca Rothschild admita una moratoria antes del cese del pago por parte del gobierno argentino.7
Seguido a esto, Pellegrini aplico medidas de austeridad y de ajuste, como la suspensión de obras públicas como la Casa de Gobierno, el Congreso, el edificio de correos (las cuales volvieron en marcha al terminar su gobierno),3 y nacionalizo las obras sanitarias privatizadas por Miguel Juárez Celman.6
El ministro Vicente Fidel López mandó al Congreso varias leyes con el fin de mejorar y ampliar la recaudación fiscal. Otra medida que completo el plan para salir de la crisis fue el proyecto que presentó con Aristóbulo del Valle en 1881, durante su época de senador nacional por la provincia de Buenos Aires, este nuevo esquema consistía en la creación del Banco de la República. En 1891 era el Banco de la Nación, de capitales mixtos y con la suma de cincuenta millones de pesos, su primer presidente fue Vicente Casares. Luego de que la moneda argentina recuperara respaldo, se creó la Caja de Conversión,7 estas medidas sumado al aumento de la moneda en circulación fue lo que terminó con la crisis.2
Se construyó el Museo Histórico Nacional y la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, se empezaron las obras para el Jardín Botánico de Buenos Aires. Se rescataron tierras en poder de empresas de ferrocarriles, que los concesionarios no habían llegado a realizar los pagos. Por estas políticas Pellegrini fue considerado proteccionista, él mismo decía: "Cuando hace falta, el Estado debe meterse en la vida económica, y si no es indispensable no debe hacerlo. Así de sencillo".7
Se descubrió un complot anarquista que tenía como misión asesinar al Presidente. Presentó su dimisión en agosto de 1892, después de una grave crisis en su gobierno, sin embargo fue convencido para seguir hasta el 12 de octubre de 1892.2 Las elecciones presidenciales de 1892, fueron después de muchos años las primeras en ejercerse sin ningún tipo de fraude, resultando electo como presidente Luis Sáenz Peña, y posibilitando la elección de senadores como Aristóbulo del Valle y Leandro N. Alem.6 Sáenz Peña le ofreció a Pellegrini el cargo de Ministro de Guerra y Marina, pero este no lo acepto.2 Luego que Pellegrini cediera la presidencia, se dirigió a su residencia en Florida y Viamonte, caminando, sin custodia alguna.7
Los líderes del Partido Autonomista Nacional, Carlos Pellegrini y Julio Argentino Roca, tenían dudas sobre la eficacia del presidente Luis Sáenz Peña, aunque había sido magistrado de la Corte Suprema de Justicia y legislador en varias oportunidades, no había tenido ninguna experiencia gobernando. Aunque la situación económica era bastante prospera (gracias al oro que trajo las exportaciones de materias primas como cueros, lanas y oleaginosas), la situación política que se viva en aquel tiempo era complicada.7
Después de la renuncia de varios ministros, Miguel Cané propuso rehacer el gabinete, para ello pidió a Luis Sáenz Peña que llamase a tres figuras clave de la política argentina del momento: Pellegrini, Mitre y Roca. Se produjo una reunión para juntar a los tres políticos, pero el acuerdo no funcionó, a tal punto que Roca renunció. Llamaron a Aristóbulo del Valle para que lograra convencer a Leandro N. Alem para ayudar, pero este se negó rotundamente y el 30 de julio de 1893 organizó otro levantamiento civil en San Luis, Santa Fe y Buenos Aires. Del Valle fue nombrado Ministro del Interior el 4 de julio de 1893. Alem había hecho su carrera de derecho junto a Pellegrini, por lo que existía una amistad entre ambos, pero luego de los levantamientos civiles, esta unión se quebró.7
Terminado su mandato presidencial, fue elegido senador durante para el período de 1895 a 1904. Tuvo una destacada actuación para que se aprobase en 1896 una ley que aseguraba el pago de la deuda externa de Argentina. Tuvo muchas ofertas para ser candidato a presidente en las elecciones de 1898, pero lo rechazó.2
En 1904 realizo un viaje a los Estados Unidos en donde fue testigo de la toma de poder del presidente Theodore Roosevelt. Pellegrini relato las vivencias de este viaje en seis cartas que después aparecieron en el diario La Nación, en donde entre otras cosas, hablaba de estrechar relaciones con el país norteamericano.6
La alianza política entre Carlos Pellegrini y Julio Argentino Roca se debilitó en julio de 1901, sin desaparecer del todo aún, por diferencias en torno a un proyecto financiero. La ruptura se había producido cuando Roca durante su segundo gobierno le pidió a Pellegrini la elaboración de una iniciativa legislativa para la consolidación de la deuda pública de 392 millones de pesos oro, en un solo empréstito por 453 millones de peso oro. Pellegrini redactó un proyecto de unificación de la deuda pública externa, por medio de un empréstito único al 4% de interés anual y 0,5% de amortización, a largo plazo, y con obligaciones garantidas por las rentas aduaneras. La propuesta obtuvo la media sanción del Senado. Pero después de muchos artículos periodísticos y manifestaciones criticando la medida, Roca retiró el proyecto sin el consentimiento de Pellegrini, acción que irritó al senador, a tal punto de cortar relaciones personales con el presidente, permaneciendo aún dentro del Partido Autonomista Nacional.3
A partir de julio de 1902 se produjo en la República Argentina una división en el PAN en torno a la sucesión del presidente Julio A. Roca. La "convención de notables", instaurada desde 1903 como órgano no formal de selección del candidato presidencial del partido dominante, se fracturó en torno al incumplimiento del compromiso de postular al ex presidente Carlos Pellegrini y la decisión de Roca de impulsar al abogado Manuel Quintana en la elección de 1904. Desde entonces y hasta su muerte, Pellegrini exigió una ley que garantice una profunda reforma electoral para poner fin al fraude e impulsar las libertades cívicas.6 10
Allí nacen dos expresiones políticas dentro de la ideología conservadora: los "autonomistas nacionales" o roquistas, con su política intransigente de mantener el fraude electoral, y los "autonomistas" o pellegrinistas, sectores escindidos del PAN influidos por las revoluciones radicales, los atentados anarquistas y las huelgas obreras. Una de las mayores preocupaciones de los pellegrinistas era transpolar las protestas de las calles al parlamento dando cabida política a los nuevos actores sociales. Para ello se hacía necesario dar espacios de representación al principal partido opositor, la Unión Cívica Radical, pero también al moderado Partido Socialista. De esa manera, se debilitaría a las dos grandes fuerzas sociales emergentes de la época: el obrerismo y el anarquismo.10
Al producirse la ruptura del PAN y confirmarse la candidatura de Manuel Quintana el 12 de octubre de 1903, Sáenz Peña organizó un banquete de desagravio a Pellegrini dos días después en el Café de París. Allí, el ex presidente anunciaba las razones del nuevo movimiento político antirroquista: "El partido político al que pertenecimos ha desaparecido sustituyéndole una sola cabeza que piensa, una voluntad que resuelve, una voz que ordena, un elector que elige".10
En ese contexto, los autonomistas se presentaron a las elecciones para senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires del 6 de marzo de 1904. Sáenz Peña renunció a su candidatura y en su lugar Carlos Pellegrini se presentó candidato enfrentando al diputado oficialista Benito Villanueva, presidente del Comité Capital del Partido Autonomista Nacional, y al Ingeniero Emilio Mitre, candidato del Partido Republicano. El triunfo oficialista fue demoledor: Villanueva se impuso con 11.516 votos y 28 electores, seguido de Pellegrini con 9.075 sufragios y 6 electores, y Mitre con 7.547 votos y 10 electores. Por su parte, Quintana obtuvo mayoría de electores el 10 de abril y en las elecciones complementarias para vacantes de diputados, Pellegrini se impuso con comodidad el 16 de junio de 1905 regresando a la Cámara de Diputados después de veintiocho años.10
Entre los vaivenes institucionales de la política presidencial de Manuel Quintana y la revolución radical de 1905, los enemigos de Julio A. Roca superaban en número a sus amigos y aliados. Es así, que en la elección del 11 de marzo de 1906, nuevamente bajo el sistema de lista completa, se impone la coalición Concentración Popular a la lista oficialista en medio de escándalos y protestas por compra de votos. Un frente político de autonomistas, mitristas, el conservador Benito Villanueva y radicales bernardistas que postulaba a Pellegrini, Emilio Mitre, Roque Sáenz Peña y Ernesto Tornquist en los primeros lugares.10
El 9 de enero de 1906 falleció Bartolomé Mitre, que aunque había anunciado su retiro de la política al cumplir la edad de 80 años seguía gozando de cierta influencia al menos en la Capital y la provincia de Buenos Aires; y el 12 de marzo, menos de veinticuatro horas después de la derrota del oficialismo en la Capital, muere el presidente Manuel Quintana. En ese contexto, Carlos Pellegrini tenía chances para ser candidato "natural" de los conservadores reformistas para la presidencia en 1910, por su prestigio nacional adquirido en su breve presidencia, su conocimiento de las finanzas públicas, su posición en torno a la reforma del sistema electoral y sus lazos políticos cercanos con el nuevo presidente de la República, José Figueroa Alcorta.10
Carlos Pellegrini tuvo durante sus últimos años de vida una salud muy deteriorada por una enfermedad que Miguel Cané en su correspondencia privada llamó neurastenia. Regresó de Europa y ocupó la banca de legislador que acababa de ganar. En la sesión del 9 de mayo de 1906, pronunció encendidas palabras en oportunidad de impugnar los diplomas de los diputados electos del oficialismo bonaerense:
"Llego con menos ilusiones, con menos entusiasmos, con más experiencia. Traigo la maquina fatigada porque la jornada ha sido larga y el camino muchas veces accidentado y espinoso. Pero vengo con la misma fe ciega en el porvenir de mi país y la misma resolución de servirlo hasta donde mis fuerzas alcancen".10
Pellegrini y Figueroa Alcorta habían tomada nota de las enseñanzas de la Revolución radical de 1905, e impulsaron una Ley del Olvido, para amnistiar a los radicales desterrados en Montevideo y Santiago, que se hallaban ocultos o presos. El 11 de junio, en su último discurso, denunció los errores y excesos de un régimen político en decadencia:
"Lo único que se ha olvidado y olvida son las lecciones de nuestra historia, de nuestras triste experiencia. Se olvida que estas es la quinta ley de amnistía que se dicta en pocos años y que los hechos se suceden con una regularidad dolorosa: la rebelión, la represión, el perdón... Está en la conciencia de todos que esta amnistía que se supone será la última, no será la última. Será, tal vez muy pronto, la penúltima. Y ¿Por qué, señor presidente? Por que las causas que producen estos hechos subsisten y no solo en toda su integridad, sino que se agravan cada día"..11
Su temprana muerte, en Buenos Aires, el 17 de julio de 1906 a los 59 años de edad, no sorprendió a sus amigos y colegas, debido al deterioro de su salud, pero produjo un profundo impacto nacional por las expectativas generadas en torno a la necesidad de una reforma electoral, y generó un vacío político que luego iba a ocupar Roque Sáenz Peña.
En su tumba del Cementerio de La Recoleta, el presidente Figueroa Alcorta, ya enrolado en una posición reformista, encontró la nota perfecta en su elegía:
"Apretemos las filas, porque ha caído el más fuerte".10

1 - «Carlos Pellegrini, el 'suizo' que gobernó Argentina» Swissinfo.
2 - «Biografía de Carlos Pellegrini» Biografo. Info.
3 - «Las facetas de Carlos Pellegrini» Nueva Mayoría.
4 - «Biografía de Carlos Pellegrini» Fundación Pellegrini.
5 - «Carlos Pellegrini» CPEL.
6 - Felipe Pigna. «Carlos Pellegrini» El Historiador.
7 - Rodolfo Sala. «Carlos Enrique José Pellegrini» Historia con Opinión.
7 - Comune di Croglio.
8 - «Carlos Pellegrini año 1890» Todo Argentina.
9 - Rosa, José María. Historia Argentina, Vol. IX, Páginas 63, 96, 97 y 135. Ed. 1974.
10 - Último discurso parlamentario del Dr. Carlos Pellegrini

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